Lo que parecía una estampa desterrada hace décadas —niños viajando en el regazo de los abuelos, dormidos en la bandeja trasera o encajados en el maletero camino de la playa o de la aldea— ha irrumpido de nuevo en carretera y ha desatado las alarmas en Tráfico. La tasa de menores que viajan sin sistema de retención infantil casi triplica la de adultos que no usan cinturón. En la semana del lunes 10 al domingo 16 de marzo, durante la campaña especial de vigilancia del uso de cinturón de seguridad, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y las policías locales y autonómicas detectaron en las carreteras españolas a 458 menores viajando sin la silla obligatoria o utilizándola de forma incorrecta, la mayoría en trayectos cortos: de casa al colegio, desplazamientos improvisados con los abuelos o vueltas rápidas al domicilio sin la silla porque «solo son cinco minutos».
Ese “solo un momento” se ha convertido en un agujero negro de seguridad que los datos confirman con contundencia: el 2,4% de los menores viajaba sin SRI o mal instalado, frente al 0,84% de los adultos que no llevaban cinturón, según el balance hecho público este viernes por la DGT. Es decir, los niños están tres veces más desprotegidos que los mayores.
Cuando los interceptan los agentes, la excusa de los adultos se repite: “Vamos, aquí al lado” o “me conozco el camino”. Suele tratarse de viajes imprevistos de casa al colegio o entre domicilios familiares en los que abuelos o tíos van a recoger al menor y, al no disponer del elemento de seguridad, los trasladan sin protección. También en viajes con exceso de pasajeros se detectan a niños sin el dispositivo e incluso se han dado casos de menores que viajan en el regazo de los adultos.
Balance
Durante la semana de la campaña de vigilancia, las patrullas inspeccionaron en las carreteras españolas un total de 443.758 vehículos y más de 700.000 conductores y pasajeros, lo que derivó en 6.863 denuncias por no usar cinturón o sistemas de retención infantil, según el balance de la DGT. Casi el 70% de las infracciones se registraron en carreteras convencionales, las más letales del país, donde la salida de vía sigue siendo el siniestro más frecuente. De hecho, en Galicia, más del 90% de los fallecidos en carretera se registran en este tipo de vías.
En detalle, 6.405 adultos fueron denunciados por no llevar cinturón: 3.289 conductores, 1.426 pasajeros delanteros y 1.690 traseros. A ellos se suman los 458 menores sin SRI o mal colocado, 336 en los asientos traseros y 122 en los delanteros.
Consecuencias
Los estudios en materia de seguridad vial son tajantes: el cinturón reduce a la mitad el riesgo de morir en un siniestro y, en ciudad, la probabilidad de resultar herido grave o fallecer es cinco veces menor si se lleva puesto. En el caso de los menores, nueve de cada diez lesiones graves o mortales se evitarían con un sistema de retención adecuado, y las lesiones se reducen hasta un 75% con un uso correcto.
Aun así, en lo que va de año, 21 de los 73 fallecidos en turismo o furgoneta que debían llevar el dispositivo de seguridad viajaban sin él, lo que supone casi un 30%.
Tráfico apunta a un patrón preocupante: una falsa sensación de seguridad en trayectos cortos, desconocimiento sobre la instalación correcta de las sillas, vehículos de familiares sin SRI disponible y una peligrosa normalización del riesgo en entornos urbanos.
Desde la DGT recuerdan que la Ley de Tráfico elevó en 2022 a cuatro los puntos que se pierden por no llevar cinturón o por no usar correctamente el sistema de retención infantil. Pese a ello, la infracción persiste. España ha logrado grandes avances en seguridad vial, pero este repunte revela una grieta peligrosa: la vida de los menores sigue dependiendo de decisiones adultas que, demasiadas veces, se toman bajo la excusa de “vamos aquí al lado”.
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