En un intento de aplacar la furia de Donald Trump, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han asegurado este jueves que sí están dispuestos a colaborar con EEUU en la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Sin embargo, en el Consejo Europeo celebrado este jueves en Bruselas, los Veintisiete han fijado una condición clave: no tienen intención de dejarse arrastrar a la guerra de Irán y solo intervendrán cuando cesen las hostilidades militares.
Es decir, frente al rechazo tajante que los ministros de Exteriores expresaron a Trump en su reunión del lunes, los líderes europeos optan ahora por dejar la puerta entreabierta. El presidente de EEUU ha amenazado con desentenderse de la OTAN si sus aliados no le ayudan con Ormuz.
«El Consejo Europeo celebra los mayores esfuerzos anunciados por los Estados miembros, incluso mediante una mayor coordinación con socios de la región, para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una vez que se den las condiciones«, afirman los líderes en un nuevo párrafo añadido a última hora en las conclusiones de la cumbre.
En paralelo, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Japón y Reino Unido han publicado una declaración conjunta sobre Ormuz en la que se dicen «dispuestos a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho«.
«Nadie está pensando en una misión militar para forzar el desbloqueo del estrecho de Ormuz. Lo que estamos considerando es -cuando se den las condiciones, razonablemente en una fase postconflicto- qué contribuciones podemos ofrecer, de acuerdo con las partes para defender la libertad de navegación», ha explicado la italiana Giorgia Meloni.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha suscrito el comunicado de las grandes potencias europeas, en la que tampoco está Polonia.
«Estamos en contra de esta guerra porque es ilegal, no hay ningún motivo que la justifique y está causando grandes daños en víctimas civiles y refugiados y unas consecuencias económicas que todo el mundo, especialmente el Sur Global, está sufriendo ya», ha dicho el presidente del Gobierno a su llegada a la reunión.

Pedro Sánchez conversa con Friedrich Merz durante el Consejo Europeo de este jueves en Bruselas
Finalmente, los líderes europeos han evitado sumarse a la condena explícita de Sánchez a la guerra impulsada por Trump y Benjamin Netanyahu en Irán.
Aun así, sí han hecho un llamamiento claro a «una desescalada y la máxima moderación, la protección de los civiles y de las infraestructuras civiles, y el pleno respeto del derecho internacional por todas las partes«.
En contraste, los Veintisiete sí que «condenan enérgicamente los ataques militares indiscriminados de Irán contra países de la región y expresan su solidaridad con los países afectados».
«Queremos ver el fin de esta guerra. Vemos claramente el caos que está provocando en Oriente Próximo, pero también las repercusiones que tiene para el resto del mundo», ha dicho la jefa de la diplomacia comunitaria, la liberal estonia Kaja Kallas.
«Los Estados miembros no tienen ningún apetito para involucrarse en esta guerra», asegura Kallas.
«No he escuchado a nadie (en el Consejo Europeo) que haya marcado su disponibilidad a entrar en este conflicto: al contrario. Y no creo que participar en una escalada si se produce mejore en nada la situación internacional o las consecuencias sobre nuestras economías», ha dicho el francés Emmanuel Macron.
«Nuestra posición, que consiste en defender el derecho internacional, ejercer como socios fiables para nuestros aliados y aquellos con los que tenemos acuerdos y ayudar a la desescalada y a la libertad de navegación es una posición justa, proporcionada y es lo mejor que podemos hacer», ha agregado.
El Consejo Europeo se declara «dispuesto a contribuir a todos los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones y lograr una solución duradera que ponga fin a las hostilidades, impida que Irán adquiera un arma nuclear y ponga fin a sus actividades desestabilizadoras, incluido su programa de misiles balísticos».

La foto de familia de los líderes europeos durante la cumbre de este jueves en Bruselas
A la espera de un alto el fuego, los líderes europeos han pedido a todas las partes «una moratoria sobre los ataques contra instalaciones energéticas y de agua», con el fin de evitar que los precios del gas y del petróleo sigan disparándose.
En este sentido, los jefes de Estado y Gobierno piden a la Comisión de Ursula von der Leyen que les informe en tiempo real «sobre el posible impacto (de la guerra de Irán) en términos de seguridad energética y precios de la energía, cadenas de suministro y migración» y que «proponga medidas según proceda».
«Aunque el conflicto no se ha traducido en flujos migratorios inmediatos hacia la UE, el Consejo Europeo subraya la importancia de mantener un alto nivel de vigilancia y garantizar el nivel necesario de preparación».
«Sobre la base de las lecciones aprendidas de la crisis migratoria de 2015 y para evitar una situación similar, la UE está preparada para movilizar plenamente sus herramientas diplomáticas, jurídicas, operativas y financieras para prevenir movimientos migratorios descontrolados hacia la UE y preservar la seguridad en Europa», señala la declaración.












