El consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, ha cruzado una nueva línea en su enfrentamiento con el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy. El directivo de la aerolínea ‘low cost’ ha asegurado que el titular del ramo “es un idiota” y que “cuanto antes lo echen del cargo, mejor”, en referencia a la multa impuesta a la compañía por el cobro del equipaje de mano.
Las declaraciones, realizadas en una entrevista, suponen el punto más alto de tensión en el choque entre Ryanair y el Gobierno. O’Leary ha insistido en que la sanción es “ilegal” y ha cargado contra el ministro, al que también ha definido como “desconectado de la realidad”.
El CEO de la aerolínea ha ido más allá al cuestionar la trayectoria de Bustinduy, asegurando que “nunca ha tenido un trabajo en el mundo real” y criticando su perfil político, en una ofensiva personal poco habitual incluso en el tono combativo del directivo irlandés.
Este conflicto tiene su origen en la decisión del Ministerio de Consumo de sancionar a varias aerolíneas por prácticas consideradas abusivas, especialmente el cobro por el equipaje de mano. En ese proceso, Ryanair fue la compañía más penalizada, con una multa de 107 millones de euros.
Además, la disputa ha escalado al ámbito europeo, después de que la aerolínea trasladara el caso a la Comisión Europea, que ha abierto un procedimiento para analizar si las sanciones españolas vulneran la normativa comunitaria.
Respuesta inmediata del ministro
Las palabras de O’Leary no han tardado en tener réplica. A través de sus redes sociales, Bustinduy ha respondido con dureza, asegurando que el directivo “no está acostumbrado a que le planten cara, pero en España ha tocado hueso”.
El ministro ha defendido la actuación de su departamento y ha advertido de que la compañía tendrá que cumplir la normativa. “Por mucho que insulte y patalee, por mucho dinero que tenga, aquí va a tener que respetar la ley y los derechos de los consumidores”, ha señalado.
Bustinduy ha rematado su respuesta recordando la sanción impuesta: “Y pagar 107 millones de multa. Eso también”.
El choque entre Ryanair y el Gobierno se convierte así en uno de los enfrentamientos más duros recientes entre una gran multinacional y el Ejecutivo, con el foco puesto en los derechos de los consumidores y el modelo de negocio de las aerolíneas de bajo coste.













