La forma en que se comportan los peces jóvenes podría decir mucho sobre cuánto vivirán. Así lo sugiere una investigación liderada por la Universidad de Stanford, que analizó al pez cebra africano con herramientas de seguimiento automatizado y aprendizaje automático. El trabajo identifica señales tempranas de envejecimiento y propone que la conducta puede funcionar como un biomarcador biológico de la longevidad.
En el marco de un estudio publicado en la revista Science, al realizar un seguimiento en el comportamiento de los peces jóvenes los investigadores hallaron que las diferencias en los patrones de actividad y sueño eran tan marcadas que era posible utilizarlas para construir «relojes conductuales», que predicen la esperanza de vida de los animales. Esta característica observada en peces podría trasladarse a otros animales, incluyendo los seres humanos.
Una nueva comprensión sobre el envejecimiento
Durante mucho tiempo, el envejecimiento se entendió como una pendiente suave y uniforme. Ahora, la investigación del equipo de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, sobre el pez cebra africano (Nothobranchius furzeri) sugiere una imagen mucho más irregular: la vida adulta estaría compuesta por etapas estables, interrumpidas por transiciones bruscas. Esas diferencias podrían leerse desde la conducta mucho antes de la vejez.
Los investigadores siguieron a 81 peces durante toda su vida adulta en tanques monitoreados por cámaras, extrajeron 100 “sílabas conductuales” a partir de su postura, velocidad, descanso y movimiento, y hallaron que esas pautas podían anticipar qué animales vivirían más o menos tiempo.
El hallazgo clave es que ya en la adultez temprana, y con más claridad en la mediana edad, los peces que terminarían viviendo menos mostraban un patrón distinto de sueño y actividad. Dormían más durante el día, nadaban con menos vigor y alcanzaban velocidades más bajas. Los de vidas más largas, en cambio, permanecían más activos de día y descansaban principalmente por la noche.
Con apenas unos días de datos conductuales, los modelos de aprendizaje automático lograron inferir la edad y hasta pronosticar la longevidad futura de un individuo. En otras palabras, el comportamiento cotidiano funcionó como una especie de biomarcador «en vivo» del envejecimiento.
El comportamiento como nuevo indicador para entender las etapas variables del envejecimiento
De acuerdo a una nota de prensa, los resultados marcan que el envejecimiento no apareció como un proceso continuo, sino como una secuencia escalonada. La mayoría de los peces atravesó entre dos y seis transiciones rápidas, de pocos días, seguidas por etapas más estables que podían durar semanas. Esa arquitectura por fases refuerza la idea de que el organismo no declina en línea recta, sino que atraviesa ventanas de cambio relativamente abruptas.
El propio equipo científico observó además que esas trayectorias conductuales se acompañaban de cambios en aspectos genéticos en órganos concretos, con diferencias especialmente claras en el hígado. Otro aspecto crucial es que el pez cebra africano es un vertebrado de vida muy corta, pero que comparte con especies más longevas, incluidos los humanos, rasgos biológicos importantes, como un cerebro complejo.
Referencia
Lifelong behavioral screen reveals an architecture of vertebrate aging. Claire N. Bedbrook et al. Science (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/science.aea9795
En consecuencia, el comportamiento puede ser una forma útil de entender el envejecimiento en las especies que comparten estas características, según indica Nature. Esto se debe a que ofrece una ventana al estado interno de un animal, siendo una forma muy poderosa de obtener información sobre el cerebro.
Sin embargo, la relación entre el comportamiento, el envejecimiento y la esperanza de vida sigue siendo poco conocida, teniendo en cuenta que rastrear cada movimiento a lo largo de la vida de un animal es un enorme desafío. Los resultados del nuevo estudio abren la posibilidad de que el seguimiento de movimientos, sueño y otros hábitos cotidianos a partir de dispositivos tecnológicos sirva para leer cómo envejecemos las personas.
















