Cuba es una isla y siempre del mar llegaron las promesas y amenazas. El mar la rodea y encierra. El «cerco energético» de Estados Unidos ha agudizado desde finales de enero el ahogo económico hasta límites intolerables. Con el telón de fondo de los apagones, en medio de intermitencias de energías, conatos represivos y hasta un terremoto de intensidad media en la región oriental, mientras Donald Trump se jacta de poder «conquistar» al país si no prosperan las negociaciones bilaterales, ha comenzado a activarse una red de socorro externo con los cubanos que en los próximos días debe llegar al puerto de La Habana.
De un lado, Rusia, aliado histórico del castrismo y sus herederos, ha enviado dos barcos con provisión de gas y petróleo. Por el otro, se espera la llegada de un convoy solidario con 20 toneladas de suministros enviados por la Internacional Progresista. La nave, que debe acercarse a las costas el sábado, llevará a bordo a Pablo Iglesias, exvicepresidente del Gobierno español y fundador de Podemos; la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, la activista Greta Thumberg, Jeremy Corbyn, antiguo líder del Partido Laborista británico; Clara López, exministra de Trabajo de Colombia, y Gerardo Pisarello, portavoz de los Comuns en el Congreso, entre otros.
A la par de estas acciones que apuntan a tener continuidad, una de ellas la flotilla Rumbo a Cuba que debería partir en mayo desde Barcelona, no faltan los habitantes de la isla que se preguntan sobre la impotencia frente a la situación de los Gobiernos progresistas que aún quedan en pie en América Latina y que administran países productores de petróleo: México, Brasil y Colombia. «Lula da Silva y Gustavo Petro, dos líderes que deben su capital político a la narrativa de la transformación social y la soberanía regional, han optado por lo que podríamos llamar una especie de simbolismo de bajo coste con declaraciones de apoyo moral, llamadas al diálogo, presencia discursiva en los foros internacionales», señala Josué Veloz Serrade en la publicación La Tizza Cuba. «Pero mientras las palabras circulan, las condiciones estructurales de asfixia — el bloqueo, las listas de países patrocinadores del terrorismo, las sanciones financieras — permanecen intactas».
El pasado lunes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, decidió hacer una donación económica a Cuba «de manera personal» en respuesta a un llamamiento de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. La ayuda del Gobierno mexicano a la isla, dijo, es un asunto de «fraternidad». México ha defendido una histórica autonomía frente a Estados Unidos en la cuestión cubana. Fue durante décadas el único país de la región que no se sumó a la ruptura de relaciones derivada de la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1962. Esta vez, Trump ha fijado un límite al imponer aranceles a los países que vendan petróleo a la mayor de las Antillas. El Gobierno ha remitido no obstante dos buques con 1.200 toneladas de alimentos.
Las embarcaciones
En este contexto se ultimaban los preparativos de la ayuda humanitaria de la Internacional Progresista que debe partir de México en las próximas horas. El grupo está compuesto por 120 representantes de 19 países, 50 asociaciones y colectivos, 13 movimientos políticos y sindicatos, y cuatro eurodiputados. Cuenta con el apoyo de la Flotilla Global Sumud que en 2025 se dirigió a la Franja de Gaza para entregar ayuda humanitaria. El activista climático brasileño Thiago Ávila informó que el barco partirá del puerto de Progreso, en el estado mexicano de Yucatán, con alimentos, medicamentos, productos de higiene y paneles solares. «Ya empezaron a llegar las primeras delegaciones en un avión de carga con medicamentos», remarcó.
Mientras tanto, se ha consignado que el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, propiedad de la naviera estatal Sovcomflot y en la mira de Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, navega cargado con 730.000 barriles de crudo hacia la terminal petrolera de Matanzas. Debería amarrar el próximo lunes. Sería el primer suministro energético llegado a Cuba en más de dos meses. Un segundo barco, el Sea Horse, con bandera de Hong Kong, también se dirige hacia el país caribeño con unos 200.000 barriles de diésel ruso.
A su vez, la iniciativa Rumbo a Cuba, contempla llegar a la isla en mayo a bordo de un velero de Open Armas y con paneles solares destinados a los hospitales. La ayuda está organizada por colectivos sociales, sindicales y políticos españoles.
Cita secreta
Los movimientos tienen lugar en coincidencia con rumores en La Habana acerca de una reunión el más alto nivel encabezada por el nonagenario Raúl Castro en el ministerio de las Fuerzas Armadas. Militares y dirigentes de extrema confianza del hermano de Fidel Castro participaron el martes de ese encuentro. Entre los conocedores de lo que ocurre en el poder no pudo confirmarse ni negar la presencia del presidente, Miguel Díaz-Canel, cuya cabeza, consignó The New York Times, habría sido pedida por Trump para encauzar las conversaciones. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, desmintió al diario neoyorquino.
Las conjeturas están a la orden del día en los teléfonos móviles. La distancia entre el chisme y la verdad es estrecha en un país donde la prensa desinforma. Una de las versiones tiene que ver por estas horas con un intento de Lis Cuesta, la esposa de Díaz-Canel, de ir a visitar a su hijo en España. Todo puede ser verosímil o un dislate para una sociedad agobiada y que da muestras de crecientes muestras de impaciencia y desesperación, al punto de haber incendiado un local del Partido Comunista. El gesto pirómano no tiene precedentes en la historia del castrismo.
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