lo que se anticipa sobre su precio

El aceite de oliva encara una campaña marcada por la tensión entre oferta y demanda

El mercado del aceite de oliva atraviesa una fase de gran actividad. Las cifras de producción y comercialización reflejan un ritmo sostenido que ha mantenido al sector en alerta durante los últimos meses. A pesar de las dificultades registradas en el campo, el producto sigue teniendo una salida constante, lo que refuerza la percepción de que la demanda continúa siendo sólida.

En febrero, uno de los meses clave de la campaña, la producción alcanzó más de 140.000 toneladas. Este dato adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta que buena parte del mes estuvo condicionado por fenómenos meteorológicos adversos que dificultaron la recogida de la aceituna.

Una producción por debajo de las previsiones

El volumen total acumulado en la campaña se sitúa por debajo del registrado el año anterior. La cosecha se aproxima a los 1,2 millones de toneladas, lo que supone una caída significativa respecto a ejercicios previos. Las estimaciones iniciales apuntaban a una cifra superior, cercana a 1,35 millones, pero la realidad del campo ha modificado esas previsiones.

El impacto de las borrascas ha sido determinante. Durante semanas, la recolección se vio paralizada, provocando la caída de aceituna al suelo y reduciendo de forma notable la cantidad de producto aprovechable. Este fenómeno ha tenido consecuencias directas en el rendimiento final de la campaña.

Andalucía, clave en el comportamiento del aceite de oliva

La mayor parte de la producción se concentra en Andalucía, donde la campaña está prácticamente finalizada en provincias como Sevilla. En otras zonas, como Jaén o Córdoba, la actividad continúa de forma puntual, aunque con menor intensidad.

El resultado global refleja una cosecha más corta de lo esperado, lo que introduce un factor de presión adicional sobre el mercado del aceite de oliva.

El mercado absorbe el aceite de oliva a gran velocidad

A pesar de la menor producción, el comportamiento del mercado ha sido especialmente dinámico. En lo que va de campaña, se han comercializado más de 600.000 toneladas, lo que representa cerca de la mitad del total producido.

Este ritmo de ventas supera incluso al del año anterior, lo que evidencia una demanda fuerte y constante. La rápida salida del producto está contribuyendo a reducir las existencias disponibles, un factor clave en la evolución de los precios.

Precios aún contenidos frente a otros países

Actualmente, las cotizaciones del aceite de oliva en origen se sitúan por debajo de las registradas en otros países productores. El virgen extra ronda los 4 euros por kilo, mientras que en mercados como Italia alcanza cifras notablemente superiores.

Esta diferencia genera expectativas dentro del sector, que considera que existe margen para una subida en los precios. La combinación de menor oferta y alta demanda apunta en esa dirección.

El papel estratégico de las existencias

Las existencias actuales superan las 970.000 toneladas, distribuidas entre almazaras, envasadoras y reservas estratégicas. Sin embargo, uno de los datos más relevantes es el volumen acumulado por las envasadoras, que supera las 200.000 toneladas.

Este comportamiento se interpreta como una estrategia de acopio ante una posible subida de precios. Las empresas buscan asegurar suministro en un contexto de incertidumbre, lo que añade presión al mercado del aceite de oliva.

Factores externos que condicionan el precio del aceite de oliva

El contexto internacional también juega un papel determinante. La tensión geopolítica y el encarecimiento de los combustibles están afectando a los costes logísticos, tanto en transporte terrestre como marítimo.

El aumento del precio del gasóleo impacta directamente en toda la cadena de valor, desde la producción hasta la distribución. Esto podría traducirse en un incremento adicional en el precio final del producto.

Riesgos en los mercados internacionales

Las exportaciones de aceite de oliva dependen en gran medida de mercados clave como Estados Unidos, China o Japón. Cualquier alteración en estos destinos puede tener consecuencias directas en el equilibrio del sector.

Además, la situación en zonas estratégicas para el comercio mundial introduce incertidumbre sobre la evolución de las ventas en los próximos meses.

Un escenario que apunta a cambios en el corto plazo

La combinación de todos estos factores dibuja un escenario en el que el mercado podría experimentar ajustes significativos en el corto plazo. La menor disponibilidad de producto, junto con una demanda firme, refuerza la expectativa de una subida de precios.

El sector coincide en que, si se mantiene el ritmo actual de comercialización, las existencias podrían reducirse de forma notable antes del inicio de la próxima campaña.

En este contexto, el aceite de oliva se enfrenta a un momento decisivo que marcará su evolución en los próximos meses, con implicaciones directas tanto para productores como para consumidores.

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