El Dreamland Gran Canaria no hace más que encadenar desgracias en una temporada horripilante, jamás pensada cuando en verano arrancaba este curso 2025-26. Aún en marzo, y tras no alcanzar el objetivo de estar en la Copa del Rey, el equipo ya solo pelea por evitar el descenso en la Liga Endesa después de que el pasado martes llegara la eliminación de la Basketball Champions League en otra actuación sonrojante de las huestes de Jaka Lakovic. A pesar que desde la entidad se llama a hacer piña para solventar el bache, o socavón, el choque del próximo domingo en el recinto de Siete Palmas ate el Río Breogán de Luis Casimiro está llamado a marcar un antes y un después en la trayectoria de este Granca.
Después del ridículo frente al Nymburk, un equipo de medio pelo en el concierto continental ante el que los amarillos se jugaban el todo por el todo, la afición claretiana expresó su hartazgo dirigiendo su enfado contra el palco, a la presidencia algo que no se recordaba desde hace años en el Arena.
Aunque la entidad mantiene la confianza en el entrenador y en la plantilla, en su capacidad de reacción, una derrota contra el Breogán haría que la situación se convirtiera en insostenible y requeriría de decisiones drásticas para dar un giro de tuerca a un momento delicadísimo para el único objetivo que ya les queda a los insulares, salvar la plaza en la Liga Endesa.
El club hace piña
Y es que mirando el calendario, con duelos en casa contra rivales directos en esa lucha por la permanencia como son el San Pablo Burgos o el Casademont Zaragoza, que con el Andorra igualan a seis victorias y están a solo un triunfo del Dreamland, pocos despistes se pueden permitir los de Jaka Lakovic, que fuera de casa tienen muy feo rascar algo positivo ante la solvencia de adversarios como el Joventut, Baskonia, Barça, Unicaja o Valencia Basket.
Reaccionar ya. Esa es la premisa indispensable. Aunque el entrenador quiere cargar con toda la responsabilidad sobre sus espaldas, la necesidad de que los jugadores den un paso al frente resulta imprescindible. «El vestuario está decepcionado. Les he comentado que es así, que la responsabilidad es mía y solo mía. Ellos han dado todo. El jueves los chicos tienen que venir, preparar bien el partido de Breogán. Porque yo creo que con esfuerzo, con el talento que tienen, lo pueden ganar», señalaba tras la debacle europea el preparador balcánico, quien comprendía el enfado de los hinchas. «Entiendo los pitos y los gritos totalmente», argumentó el balcánico.














