La nueva generación de fármacos utilizados para tratar la diabetes y la obesidad, como es el caso del famoso Ozempic y de los demás medicamentos de la llamada familia de los agonistas del receptor GLP-1, podrían ser útiles para hacer frente a más dolencias de las que se creía hasta ahora. Un estudio internacional publicado en la prestigiosa revista ‘The Lancet Psychiatry’ y basado en el estudio de más de 100.000 personas desvela que el uso de estos medicamentos también podría estar asociado con una reducción significativa de los problemas de salud mental y de los síntomas más graves de ansiedad, depresión y hasta de algunos trastornos por consumo de sustancias. Los científicos afirman que este tipo de beneficios, aún poco explorados, suponen una nueva línea de estudio prometedora y, sobre todo, de esperanza para las personas afectadas por estos males.
La investigación, liderada por instituciones tan prestigiosas como el Instituto Karolinska de Estocolmo, se basa en un análisis de registros nacionales de pacientes de Suecia entre los años 2009 y 2022. En total, los investigadores estudiaron a cerca de 100.000 historiales clínicos de pacientes, de las cuales más de 20.000 de personas que habían utilizado medicamentos agonistas del receptor GLP-1 durante el periodo de análisis. Esta gigantesca base de datos permitió a los científicos comparar los periodos en los que los pacientes estaban en tratamiento con estos fármacos frente a los periodos en los que no lo estaban, evaluando variables como hospitalizaciones y bajas laborales por causas psiquiátricas. Y a partir de ahí, también se estudió la correlación entre el uso de estos medicamentos y la prevalencia de síntomas graves de ansiedad y depresión.
El trabajo observó que los pacientes que consumían estos fármacos tenían un 44% menos de riesgo de depresión, un 38% menos de riesgo de trastornos de ansiedad y un 47% menos de problemas relacionados con el consumo de sustancias
El análisis mostró una relación relevante entre el consumo de semaglutida, uno de los principios activos más conocidos dentro de esta familia de medicamentos, y los indicadores de salud mental. Según apunta el estudio, durante los periodos en los que los pacientes utilizaron este fármaco se observó una reducción del 42% en hospitalizaciones y bajas laborales por causas psiquiátricas, un 44% menos de riesgo de depresión, un 38% menos de riesgo de trastornos de ansiedad, un 47% menos de problemas relacionados con el consumo de sustancias y, en general, una disminución en el riesgo de conductas suicidas. Los autores de este trabajo argumentan que estos efectos se detectaron de forma consistente en diferentes indicadores de salud mental, lo que refuerza la relevancia de la asociación observada.
La conexión entre metabolismo y salud mental
Hace años que la comunidad científica indaga en la relación entre trastornos metabólicos como la obesidad o la diabetes y problemas de salud. Son muchos los estudios que apuntan a que las personas con estas condiciones presentan un mayor riesgo de desarrollar ansiedad o depresión, y, a su vez, quienes padecen trastornos psiquiátricos tienen más probabilidades de sufrir enfermedades metabólicas. Este vínculo bidireccional, explican los expertos, ha llevado a los centros de investigación de todo el mundo a explorar si los tratamientos dirigidos al metabolismo podrían tener efectos indirectos sobre el bienestar psicológico. O dicho de otra forma, si es posible abordar las dos dolencias a la vez. El estudio publicado este jueves en ‘The Lancet Psychiatry’ sugiere un posible vínculo pero, aún así, tampoco arroja una respuesta contundente.
Los científicos barajan la hipótesis de que estos medicamentos puedan tener efectos directos en el cerebro como, por ejemplo, influyendo en procesos como la regulación emocional, la impulsividad o el deseo de consumir sustancias
Los autores del trabajo afirman que todavía no se ha identificado con certeza los mecanismos responsables de estos efectos pero, aún así, se barajan varias hipótesis plausibles. Por un lado, los científicos creen que esto fármacos podría tener beneficios indirectos. Sobre todo teniendo en cuenta que la pérdida de peso, la mejora en el control de la glucosa o la reducción del consumo de alcohol pueden contribuir a una mejora del estado de ánimo y de la ansiedad. Por otro lado, también existe la hipótesis, más novedosa, de que estos medicamentos tengan efectos directos en el cerebro. «Los receptores GLP-1 no solo están presentes en el sistema metabólico, sino también en áreas cerebrales relacionadas con el sistema de recompensa. Esto podría influir en procesos como la regulación emocional, la impulsividad o el deseo de consumir sustancias», afirman los autores de este trabajo.
A pesar de los resultados prometedores, los científicos subrayan su estudio no arroja una respuesta definitiva ante esta cuestión. Al tratarse de un estudio observacional, no es posible descartar completamente factores de confusión. Por ejemplo, las personas que siguen tratamientos farmacológicos de forma constante podrían también tener otros hábitos de salud más favorables y eso es lo que, finalmente, podría mejorar sus síntomas de ansiedad o depresión. Además, los indicadores utilizados reflejan principalmente casos más graves, por lo que no captan necesariamente cambios en síntomas leves o moderados. Sea como sea, los científicos insisten en la necesidad de seguir estudiando este fenómeno y los beneficios colaterales de la nueva generación de medicamentos para la pérdida de peso.
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