Cuba presenta su apertura económica en medio de una situación desesperante

Con parte de la isla todavía a oscuras después del apagón total, en los televisores que pudieron encenderse se vio al viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, nada menos que sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro. Su llegada a la cima del poder supuso una garantía de la continuidad familiar, aunque le faltara el apellido. Pero los tiempos de la hegemonía se están disolviendo a una velocidad impredecible en la isla. Mientras Donald Trump lanza planes de «conquista», en medio de protestas sociales cada vez más desinhibidas, al punto de haber sido quemada una sede del Partido Comunista, toda una novedad del malestar, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel dio mayores precisiones sobre su desesperado plan de salvamento de la economía con la entrada de capitales de la migración cubana en Estados Unidos.

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