Manuel, periodista, llevaba meses buscando un piso pequeño para comprar en Madrid y los pocos que le gustaban por precio y tamaño se los quitaban de las manos al momento casi de publicarse. «Una noche vi uno en el portal Idealista que acababa de salir con un precio de locos en el área ‘Ventas'», relata el joven. La vivienda, de 75 metros cuadrados y tres habitaciones, salía a la venta por 198.000 euros, 90.000 euros más barato que el precio medio por ese número de metros cuadrados en ese barrio, según comprobó en el mismo portal inmobiliario.
Rápidamente escribió un mensaje y empezó a hablar por WhatsApp con la supuesta dueña, que se hacía llamar María Dolores y usaban un número de móvil español. «Me dijo que había recibido 400 millones de solicitudes y que no podía atenderlas todas y que por eso iba a hacer un registro de la gente que estuviera realmente interesada. Me dijo que era para filtrar», relata el joven.
Concretamente, el mensaje que Manuel recibió fue este: «El piso es mío y de mi marido. Y la verdad que nos urge la venta, de ahí el precio. Lo que hemos hablado ha sido para poder agendar una visita y que no sea en vano. Las personas que realmente estéis interesadas dejad un depósito o señal para agendar la visita con vosotros lo antes posible. En caso de que vengáis y no os cuadre o no cumpla los requisitos se os devolverá el dinero. Lo hacemos todo bajo contrato. El depósito es algo simbólico».
Sonaba extraño, pero muchas cosas cuadraban al comprador. «Las fotos que habían puesto, por ejemplo, correspondían a las características. Decían que era un piso 11 y que se veía el Pirulí y había fotos que lo parecía», prosigue el comprador, que por un momento llegó a plantearse pagar algo porque era realmente «una muy buena oportunidad». «Si hubieran sido 20 euros igual me la podría haber jugado», razona.
Idealista dio de baja el anuncio fraudulento nada más denunciarse. / EL PERIÓDICO
Sin embargo, tras recibir el contrato desechó totalmente la idea. Y no ya solo porque pedían 350 euros de señal. «El contrato era muy churrero. Lo firmaba ella, pero el dinero había que ingresárselo a su marido. No ponía sus dos apellidos y en Google no me aparecía siquiera nadie con ese apellido que ponía…», relata Manuel.
Idealista borró el anuncio
A la mañana siguiente, confirmó su teoría. Donde le habían indicado que estaba el piso no había ningún bloque de once alturas y de hecho el inmueble ni aparecía en el catastro. «Al momento llamé al departamento de calidad de Idealista y lo borraron. Ahora la mujer se ha quitado hasta la foto del WhatsApp», afirma.
Fuentes de Idealista aseguran que es la primera vez que se encuentran este tipo de estafa en una compra de vivienda, ya que la mayor parte de fraudes que detectan suele ser en los pisos que se alquilan. «Nosotros siempre advertimos de que hay que desconfiar de los precios muy muy económicos», señala un portavoz de la plataforma sobre estos engaños que se aprovechan de la tensión cada vez mayor entre los potenciales compradores o arrendatarios a la hora de buscar un piso, con los precios aumentando cada mes. «En muchos casos, se trata de mafias internacionales muy sofisticadas», explican desde Idealista.
Desde la plataforma recuerdan que nunca hay que entregar dinero «antes de visitar el inmueble en persona». «Si el anunciante pone excusas para no mostrarlo (dice estar fuera, enfermo, etc.), sospecha», señalan desde la compañía, donde piden «desconfiar de los chollos»: «Si el piso es inmejorable por precio, ubicación y fotos, probablemente sea una estafa».
Asimismo, aconsejan que se establezca una comunicación directa «hablando por teléfono» con el arrendador o vendedor: «Los estafadores suelen evitar las llamadas y prefieren WhatsApp o emails».
«No envíes documentos personales: No facilites fotocopias de tu DNI o documentos bancarios sin verificar que el piso es real» o «Verifica las fotos: Busca las imágenes en Google Imágenes para ver si aparecen en otros anuncios de diferentes ciudades», son otros de los consejos que dan en Idealista, además de recomendar denunciar ante Guardia Civil o Policía Nacional los timos si llegan a producirse.
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