Paso atrás en todos los sentidos. La UD Las Palmas se dejó tres puntos vitales en el Carlos Belmonte tras protagonizar un tramo final de partido infame. A pesar de ello, para llegar hasta esos momentos finales, en los que un pitado Jefté y un latigazo de Obeng le dieron la vuelta por completo a un duelo que prometía algo muy alentador para el cuadro amarillo. En ese sentido, entre los errores de Jesé, bastante más humanizado ante Raúl Lizoain, y los cambios de Luis García en la segunda mitad, el equipo cayó en su propia trampa y le dio vida a un Albacete que no dudó cuando olió algo de sangre.
La UD Las Palmas firmó una muy buena primera parte, dominando con cierta soltura, adelantándose pronto en el marcador, logrando triangular cerca del área rival con peligro y maniatando de forma correcta a un Alba desdibujado. Aun así, a partir del minuto 60, con el encuentro sin estar cerrado del todo y justo cuando Luis García decidió empezar a cambiar el once con el que saltó al césped, todo cambió. Los primeros futbolistas en encaminarse hacia el banquillo resultaron ser un Manu Fuster que estaba con chispa y motivado ante su exequipo, así como un Kirian que encontró el ritmo adecuado para comandar a sus compañeros. Esas permutas iniciales, en las que ingresaron Viera y Amatucci sobre el césped, no permitieron a la UD mantener el brío de los primeros 45 minutos y se perdieron del todo las combinaciones para acercarse a un Jesé, que se quedó solo como una isla al frente del ataque. Si bien es cierto que el tinerfeño, quizás, no está para jugar aún el choque completo, la salida de Fuster fue un tanto incomprensible viendo cómo estaba liderando las contras grancanarias para aprovechar los espacios y el guion del encuentro.
Luego, el entrenador asturiano introdujo a Cristian para jugar de extremo por Ale García, acabando por desnaturalizar la defensa al introducir a Herzog y Pejiño, que suplieron a Viti Rozada y Enrique Clemente. La realidad es que las cargas de ambos, contando que además han sufrido lesiones en esta temporada, es un aspecto a tener en cuenta, aunque terminó siendo excesiva la transformación de esa manera de la zaga, hasta el punto de colocar al atacante de Barbate como falso lateral diestro con un equipo como el Albacete volcado por completo al ataque. Un disparate.
Sin permutas de delanteros
Esas decisiones desde la banda no solo provocaron una imagen más pobre ofensivamente hablando de Las Palmas, sino que insuflaron ánimo a un Albacete con más amor propio y con un preparador que no quiso conformarse. Luis García decidió que, más allá de un Fuster en estado de gracia desde hace un par de semanas, no hacían falta más cambios para el ataque pese a las sensaciones del partido.
Mientras tanto, Pedrola, Nico Benedetti y Sandro Ramírez se quedaron sin jugar durante una segunda parte que se fue haciendo cada vez más cuesta arriba y que no estaba decidida. Es más, esa circunstancia quedó reflejada por el número total de remates tras el descanso: los amarillos firmaron tres y los manchegos, 15. De esa manera, parece evidente que la mutación del propio encuentro se entremezcló con la racanería por parte del estratega de Oviedo, que buscó reforzar su línea defensiva para lograr un triunfo que nunca llegó a certificarse y que tampoco supo reordenar a sus pupilos ante la locura de los minutos finales.
Lo que en ocasiones anteriores le salió bien, ayer no surtió efecto y lo pagó caro en una jornada en la que, gracias a los resultados del fin de semana, se le abrían las puertas del ascenso directo de nuevo. A veces, pecar de avaro a nivel futbolístico no siempre funciona en una competición que, como ya dijo el propio Luis García, es un manicomio.
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