Los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento de Llucmajor han advertido este lunes de que iniciarán movilizaciones si el equipo de gobierno no adopta soluciones inmediatas ante el deterioro de las instalaciones municipales y las condiciones laborales de la plantilla. Los empleados públicos han celebrado este lunes una asamblea en el Claustre del Covent de Sant Bonaventura, en la que el personal ha acordado mantener abiertas todas las opciones de protesta, desde concentraciones hasta paros parciales e incluso una huelga. De todas maneras, la plantilla subraya que cualquier medida de presión de mayor alcance se decidirá en una nueva asamblea, una vez se conozcan los resultados de una encuesta interna que se hará llegar a todos los empleados municipales para medir el nivel de malestar y recabar datos sobre el estado de los centros de trabajo.
Durante el encuentro, los empleados públicos han puesto sobre la mesa lo que consideran un “abandono generalizado” de los servicios municipales, una situación que, a su juicio, afecta tanto a la plantilla como al conjunto de la ciudadanía. Según han explicado, el mal estado de las dependencias, la ausencia de climatización, la falta de inversiones y el deterioro de vehículos e infraestructuras guarda paralelismo con problemas que sufren también los vecinos, como la insuficiente recogida de basuras y la acumulación de residuos en la vía pública.
Uno de los representantes sindicales presentes en la asamblea, Jordi Centro, de CCOO y agente de la Policía Local de Llucmajor, ha asegurado que la situación lleva tiempo enquistada. “Todo empezó hace un año. Antes de recurrir a las inspecciones de trabajo, intentamos que se llevara a cabo un mantenimiento”, recuerda. Actualmente, desgrana, “no hay ningún plan de mantenimiento” y las actuaciones se limitan a “poner parches” en unas instalaciones envejecidas.
El representante sindical denuncia además que la Inspección de Trabajo ya ha acudido en tres ocasiones al edificio de la Policía Local y que el funcionamiento de las dependencias se está sosteniendo “a base de requerimientos”. Además, añade que el personal laboral también ha presentado varias denuncias por la situación de otros servicios municipales. “Funcionamos a golpe de inspecciones de trabajo”, admiten los representantes sindicales. “Es un desastre”, añaden.
Un momento de la asamblea de trabajadores. / UGT
Climatización
Entre los problemas expuestos durante la asamblea figuran las altas temperaturas que se registran en algunas oficinas por la falta de climatización. Y es que en determinados espacios se llegaron a alcanzar los 37 grados, una circunstancia que obligó a instalar termómetros por orden de la Inspección de Trabajo. A ello se suma, según han desgranado los propios trabajadores, el mal estado de varios vehículos de la brigada municipal. En algunos casos, denuncian, carecen de aire acondicionado pese a que sus ocupantes deben pasar largas jornadas en camiones o furgonetas durante los meses de verano. También alertan de deficiencias en zonas de atención al público, como el área de Registro, donde las ventanas no están bien selladas y entra agua cuando llueve.
“La gente está indignada”, resume el representante sindical, que destaca el respaldo unánime del personal laboral a las reivindicaciones planteadas. En este contexto, la primera medida prevista será la realización de una encuesta entre los trabajadores, así como la convocatoria de una concentración frente al Ayuntamiento para exigir que se adopten medidas urgentes.
Los sindicatos insisten en que su objetivo pasa por defender la dignidad laboral de la plantilla y garantizar unos servicios públicos de calidad. No obstante, advierten de que la situación ha alcanzado un punto límite. “Si no se ponen las pilas, haremos ruido”, sentencian, dejando claro que las próximas decisiones dependerán de la respuesta que dé el Ayuntamiento y de si presenta un plan de actuación concreto.
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