La cita de este domingo en las urnas era, a priori, la primera del nuevo ciclo electoral que culminará el año que viene con las municipales y autonómicas del último domingo de mayo de 2027 y con las elecciones generales. Hasta que dos de los presidentes autonómicos del Partido Popular (PP), la extremeña María Guardiola y el aragonés Jorge Azcón, decidieron adelantar los comicios en sus comunidades, respectivamente, a diciembre y febrero, alterando significativamente el maratón electoral que casi sin descanso seguirá después del domingo, ya casi en la precampaña en Andalucía.
Y no solo eso, sino enturbiando la relación de ambos con Génova, toda vez que ahora el PP puede presumir de haber horadado el terreno al PSOE, que sobre todo en Extremadura obtuvo un fracaso sin paliativos ni precedentes. Pero el PP se ha encontrado con el problema de su relación con Vox más en carne viva que nunca, sobre todo tras haber perdido Guardiola su primera votación de investidura.
Esta circunstancia no ha hecho sino enconar los ánimos entre el PP y Vox. Y eso que el candidato de la extrema derecha en Castilla y León, Carlos Pollán, hasta ahora presidente de las Cortes, es visto con buenos ojos por los populares, que creen viable un entendimiento para que Alfonso Fernández Mañueco siga al frente de la Junta por tercera vez. En la campaña que terminó este viernes, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal han elevado el tono uno contra el otro como casi nunca antes. El presidente del PP ha acusado a Vox de ser el partido del “bloqueo” e incluso de estar “a la deriva”. Abascal, por su parte, ha llegado a decir que al expresidente de la Xunta de Galicia “España le viene grande”.
El presidente de VOX, Santiago Abascal (i), atiende a los medios de comunicación tras un acto electoral, el pasado 19 de febrero en Peñafiel. / Photogenic/Claudia Alba – Europa Press
Aun así, todo indica que PP y Vox sumarán una supermayoría de derechas que es muy probable que concluya con un Gobierno presidido por los populares, con lo que la formación de Alberto Núñez Feijóo podría superar las cuatro décadas ininterrumpidas de gobierno en Castilla y León.
La guerra en la derecha parte de una competencia evidente y acrecentada. Vox ya obtuvo un gran resultado en Castilla y León en 2022, con el 17% de los votos que permitieron a Juan García-Gallardo convertirse en vicepresidente de la Junta y ahora, según el último sondeo de Gesop para EL PERIÓDICO, podría incluso mejorar ese resultado. De cara a Andalucía las perspectivas son incluso mejores, con voces que ya especulan incluso con un sorpasso al PSOE en esa tierra, al menos en algunas provincias. Algo que ya se ha producido en algunas de las citas recientes en lugares tan importantes como Badajoz capital. El reto para Mañueco, como el de Guardiola y Moreno, será alcanzar algún tipo de acuerdo en esas difíciles circunstancias. “Vox tiene que decidir si es parte del problema o de la solución”, ha señalado el presidente de la Junta en la entrevista con los diarios de Prensa Ibérica.
Nuevo líder en el PSOE
Frente a la guerra de la derecha, el PSOE trata de levantarse tras los batacazos electorales de Extremadura en diciembre y Aragón en febrero. Las expectativas de los socialistas en Castilla y León son mejores que en estas dos convocatorias y, aunque saben que será imposible gobernar, aspiran a tener un buen resultado para que el nuevo líder autonómico, Carlos Martínez, que lleva solo un año al frente del partido en la región, pueda consolidarse como secretario general.
Los socialistas han hecho una campaña muy regional. Hablando de los problemas de Castilla y León y tratando de poner el foco en los 39 años de gobierno del PP, un partido al que ven con un proyecto agotado. Carlos Martínez ha centrado sus dardos en el presidente regional y candidato, Alfonso Fernández Mañueco, al que ha acusado de «desidia», «dejadez» y «holgazanería» ante los graves problemas de la sanidad, la educación o la despoblación de la comunidad.
A pesar de hablar a diario de Castilla y León y sus problemas, tratando de poner el foco en los asuntos regionales o competencia de la Junta, Martínez ha contado con todo el apoyo de Pedro Sánchez, que ha estado hasta cuatro veces en la comunidad en el último mes con actos públicos en León, Burgos, Soria y Valladolid. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero también ha protagonizado cuatro actos en campaña y en su comunidad de origen en León, Segovia, Candeleda (Ávila) y Valladolid tras el silencio de la campaña de Aragón, donde no apareció. La precampaña y la campaña de las autonómicas de Aragón coincidió con las informaciones que relacionaron al exlíder socialista con el cobro de asesorías del empresario Julio Martínez, investigado por un presunto delito de blanqueo de capitales y presuntamente relacionado con el rescate a la aerolínea Plus Ultra.

Pedro Sánchez, junto al candidato del PSOE a la Junta, Carlos Martínez, y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, en el mitin central en Soria el pasado 7 de marzo. / Concha Ortega Oroz / Europa Press
Hasta 10 ministros del Gobierno han desembarcado en la campaña, empezando por el titular de Transportes, Óscar Puente, y la responsable de Igualdad, Ana Redondo, ambos de Valladolid. Los ministros de Vivienda, Isabel Rodríguez; Industria, Jordi Hereu; Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz; Presidencia y Justicia, Félix Bolaños; Educación, Milagros Tolón, o Agricultura, Luis Planas, entre otros, también han estado en distintos actos sectoriales para explicar la gestión del Ejecutivo.
Fragmentación
Más allá de los principales partidos, el panorama político está extremadamente fragmentado en Castilla y León, una comunidad muy extensa donde compiten varias formaciones regionalistas, algunas de carácter provincial. Unión del Pueblo Leonés, la fuerza que reivindica la autonomía de la región leonesa, aspira a ampliar su influencia aumentando su representación, con los últimos sondeos dibujando una escalada de tres a cuatro escaños. En cambio cae Soria ¡Ya!, que irrumpió en las Cortes en 2022 con tres representantes y ahora se quedaría en uno o dos. Por Ávila lograría revalidar su escaño en la provincia.
Además de las fuerzas regionalistas, la fragmentación también es protagonista en el espacio a la izquierda del PSOE. En las últimas elecciones, Podemos e IU concurrieron juntas y lograron un escaño por Valladolid, pero los desencuentros a nivel nacional han supuesto también la ruptura de la coalición en Castilla y León.

Las dirigentes de Podemos Ione Belarra e Irene Montero, con el candidato de Podemos-Alianza Verde a la Junta, Miguel Ángel Llamas (centro). / NACHO GALLEGO / EFE
Las expectativas son desiguales. En IU-Sumar, con Juan Gascón al frente, aspiran a mantener el diputado que obtuvo hace cuatro años la coalición, subidos a la ola del movimiento por la reunificación de la izquierda y tras el lanzamiento hace unas semanas de la nueva alianza progresista, donde Podemos ha rechazado integrarse. Las encuestas apuntan a que IU-Sumar podría lograr su objetivo. No así Podemos, que según todos los sondeos quedaría fuera del arco parlamentario.
El partido morado ha asumido las serias dificultades para obtener escaño, con las encuestas situándole en el entorno del 2% -en Aragón lograron un 0,9% de voto-. Sin embargo, confían en el impulso de las últimas horas y en el cierre de la campaña, donde se prevé la presencia de las exministras Irene Montero y Ione Belarra, donde también estará el procurador Pablo Fernández y la presentadora de la plataforma de Pablo Iglesias, Laura Arroyo. La defensa de una «izquierda valiente» frente al resto de opciones políticas ha sido el eje principal de la campaña. Una estrategia ya emprendida a nivel nacional que se someterá a examen en las urnas este domingo.
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