Alejandro Echevarría Arévalo ha sido, hasta el pasado domingo, una persona casi desconocida para el aficionado común del Barça a pesar de pertenecer a la directiva del club hace más de dos décadas.
El empresario vasco-catalán se ha movido en la clandestinidad bajo el paraguas de Joan Laporta, su excuñado. «Es imprescindible para el funcionamiento del club», confesó Elena Fort, exvicepresidenta institucional en el último mandado de Laporta.
Sin embargo, resulta curioso cómo una persona que no figura en el organigrama de la directiva sea tan importante.
Alejandro Echeverría, patrono de la Fundación Francisco Franco y presidente en las sombras del FC Barcelona
«Quien prescinde de mí como entrenador es Alejandro Echevarría. Así funciona este Barça, prácticamente lo dirige Alejandro Echevarría. Yo tenía una relación íntima, de amistad con él y por eso es la decepción más grande quizá en mi salida del Barça. Me falló por completo», confesó Xavi.
Estas palabras recogidas de la entrevista que el exentrenador concede a La Vanguardia marcarían un antes y un después en la campaña electoral para la presidencia del FC Barcelona que se disputan Joan Laporta y Víctor Font.
Xavi Hernández sacó a la palestra a Alejandro Echevarría y con él todo su pasado. «El excuñado del presidente [Alejandro] es una de las personas que más manda en el club, aparte de la ideología que tiene«, expresó el pasado viernes 6 de marzo Víctor Font.
Miembro de la Fundación Franco
Alejandro Echevarría entró en la órbita del FC Barcelona a través de su hermana Constanza, quien fuera esposa de Joan Laporta hasta 22008. El empresario fue una pieza clave en la campaña electoral de 2003 que llevó a Laporta por primera vez a la presidencia. Sin embargo, lo que muchos no conocían era su pasado… y aquel presente.
Su padre, Juan Echevarría Puig, fue cercano a figuras del falangismo y durante décadas desempeñó la presidencia de la Fundación Francisco Franco. El escándalo estalló cuando el exdirectivo Luis de Val hizo público documentos del Ministerio de Cultura que acreditaban que Echevarría era patrono de la Fundación Francisco Franco desde 1996.
Echevarría se defendió con un certificado del 8 de junio de 2003 en el que el vicepresidente ejecutivo de la Fundación, Félix Morales, afirmaba que «nunca ha pertenecido» a la misma. Sin embargo, las pruebas de De Val resultaron contundentes.
Esta controversia provocó la dimisión de Alejandro Echevarría el 20 de octubre de 2005 tan solo unas horas después de que Laporta le ratificara en su cargo. «La situación personal que está viviendo (Echevarría) es insostenible y es lo mejor para todos», dijo por aquel entonces el presidente del Barcelona.
«Ha sido una persona que se ha dedicado a resolver los problemas de los demás con altruismo y dignidad. Cuando me ha presentado la dimisión, su primera referencia ha sido para los jugadores», comentaba a TV3 el ahora expresidente del Barcelona.
Y es que Alejandro Echevarría ocupaba el cargo de «seguridad» y la relación con los futbolistas. «En aquel momento la situación era delicada, con corruptelas en los servicios de seguridad, amenazas a mi familia y a mi persona […] Pensamos que Alejandro Echevarría era la persona idónea para ser directivo de seguridad», dijo.

Alejandro Echevarría, junto con Laporta y Enric Masip.
Laporta admitió haber cometido una «equivocación» cuando afirmó en su día que su cuñado Alejandro Echevarría no pertenecía a la Fundación Francisco Franco, pero que no tenía la conciencia de haber mentido, porque «sólo puede mentir alguien que está diciendo algo que sabe».
La defensa a ultranza del presidente no cesó en ningún momento. Laporta insistió en que Echevarría «no es un franquista» y que se puede sentir cómodo con el proyecto catalanista y soberanista que se lanza desde el club, porque «desde aquí hacemos país, no política».
«No es intolerante, ni autoritario, respeta a las personas. Tiene un comportamiento democrático y se ha integrado en nuestro proyecto», aseguró Laporta.
Según una investigación de Crónica Global, el padre de Alejandro, Juan Echevarría Puig, había presidido durante décadas la Fundación Franco, y cuando el cargo se hizo escandalosamente público, le encargó a su hijo que le «echara una mano» manteniendo el apellido en el patronato.
Su influencia en el Barça
A pesar de haber anunciado su dimisión y que la junta la aceptara, Echevarría no desapareció del club. Durante la etapa de Frank Rijkaard (2003-2008), el vasco-catalán estuvo implicado en el trato con los jugadores, con quienes forjó una relación muy estrecha con algunos pesos pesados.
De hecho, uno de sus logros más sonados fue la nacionalización de Messi. En septiembre de 2005, el argentino consiguió el pasaporte español con lo cual ya podía jugar sin ocupar plaza de extracomunitario.
Mediante las gestiones del directivo y excuñado de Joan Laporta, Alejandro Echevarría, Messi consiguió un documento exprés en menos de un mes. Lo que para una persona lleva un año de trámite, el empresario lo consiguió en cuestión de semanas.

Deco en un viaje a Gabón junto a Leo Messi
La influencia de Alejandro Echevarría en el vestuario fue tal que Laporta llegó a ver en él una amenaza. «No volverá a pisar el vestuario del Barça y si lo ve, hágamelo saber que actuaré en consecuencia», llegó a decir Laporta en una rueda de prensa.
Sin embargo, la reconciliación llegó tras el fallecimiento del padre del presidente azulgrana. Alejandro Echevarría acudió al entierro y se portó «como un señor» con su cuñado y con sus sobrinos, que también habían perdido a su abuelo. Este hecho motivó una comida de acercamiento en la que se firmó la paz.
El regreso a la presidencia
Alejandro Echevarría ha estado muy presente en la segunda presidencia de Laporta. Primero fue clave en el aval con el Banco Sabadell que permitió al abogado volver a tomar posesión en marzo de 2021. Ese aval, firmado «con nocturnidad y sobre la bocina», cubría el 15% del presupuesto y era condición indispensable para que la nueva junta pudiera asumir el mando según la normativa de LaLiga.
En este contexto, el papel de la familia Echevarría fue doble: Alejandro como figura de confianza de Laporta y su hermano Álvaro como enlace con la entidad bancaria, según varios medios catalanes.
Con el aval ya resuelto y Laporta instalado, Echevarría consolidó un rol que ha ido mucho más allá del familiar bien conectado: Xavi Hernández, entre otros, le identifica como la auténtica «mano derecha» del presidente.
Laporta, por su parte, ha defendido públicamente que Echevarría aporta «equilibrio al vestuario» y ha reconocido su peso en la gestión del día a día, normalizando su influencia ante la opinión pública.
El despido de Xavi y el poder en la sombra
Pero Xavi Hernández se refirió a él como la persona que «manda más que Laporta». «Quien prescinde de mí como entrenador es Alejandro», dijo acusándole de tomar la decisión en una reunión en la que también estaban presentes Deco y Bojan, pero sin que se le comunicara de forma directa e inmediata.
La leyenda del club azulgrana confesó en La Vanguardia que fue Echevarría quien le trasladó que la mayoría de directivos no veían clara su continuidad y que, tras semanas de ambigüedad, acabó comprobando que aquella posición era definitiva. Para Xavi, el punto de inflexión se produce cuando «empiezan a decidir los demás» -en referencia explícita a Echevarría- y para entonces ya había perdido aliados como Jordi Cruyff o Mateu Alemany.
Tal y como era de esperar, Laporta ha negado categóricamente estas afirmaciones y ha defendido su derecho a tomar decisiones, pero no ha desmentido de forma tajante la influencia de Echevarría, al que sigue presentando como colaborador imprescindible.
El resultado es un Barça en el que la frontera entre el presidente y su entorno más íntimo se difumina, y en el que la figura de Alejandro Echevarría se ha convertido ya en uno de los grandes ejes del debate sobre quién manda realmente en el club a 48 horas de unas nuevas elecciones.














