Las claves
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Donald Trump recomendó hace una semana a la líder opositora venezolana María Corina Machado que no regrese a Venezuela por ahora, justificando la decisión en motivos de seguridad. Así se lo transmitió el pasado viernes durante un desayuno celebrado en la Casa Blanca. La Nobel de la Paz había asegurado a principios de este mes que su vuelta se iba a dar en «pocas semanas».
El mandatario estadounidense, según informa The New York Times, le hizo esta petición en una reunión de casi dos horas que ambos mantuvieron hace una semana. La líder opositora dijo el jueves desde Santiago de Chile, tras participar en la investidura del ultraderechista José Antonio Kast, que su intención sigue siendo regresar a su país, si bien ahora no ofreció una fecha concreta.
En el encuentro en la Casa Blanca, un desayuno al que también asistió el secretario de Estado, Marco Rubio, Trump le dijo a Machado que la situación en Venezuela es volátil y que es mejor que posponga su regreso por su propia seguridad. Es el mismo mensaje que le han reiterado otros miembros del Gobierno estadounidense.
La decisión de Trump de apostar por la continuidad del chavismo en Venezuela tras la captura del autócrata Nicolás Maduro, con Delcy Rodríguez, su antigua vicepresidenta, ahora al frente del Ejecutivo, ha generado tensión en la relación con Machado y su entorno, según The New York Times.
Mientras que la opositora ha afirmado que podrían celebrarse elecciones en Venezuela en menos de un año, Washington está negociando con Caracas un calendario más dilatado, que apunta a una votación en la segunda mitad de 2027, según fuentes cercanas al Gobierno venezolano.
Marco Rubio ha dejado claro al régimen chavista que debe haber un líder elegido democráticamente en Venezuela para cuando Trump acabe su segundo mandato, en enero de 2029.
Aunque Machado ha intentado congraciarse con Trump y ha llegado incluso a entregarle la medalla de su Nobel de la Paz, su relación con la Casa Blanca no se ha recuperado del todo desde que, meses antes de la captura de Maduro, la líder opositora y su equipo incidieran en las fracturas del Gobierno chavista y descartasen cualquier tipo de negociación.
Por eso, el mes pasado Trump invitó a su discurso anual sobre el estado de la Unión al opositor centrista Enrique Márquez, y no a Machado, quien recibió invitaciones de otros miembros del Congreso. La líder de Vente Venezuela decidió no asistir porque no la había convidado directamente el mandatario republicano.
No obstante, Trump sí está aprovechando la popularidad de Machado en el sur de Florida para cosechar beneficios políticos: el pasado sábado, por ejemplo, el presidente llamó a la líder opositora y la puso en altavoz para que la escucharan otros políticos republicanos en una cena en su club de golf en Doral, en las afueras de Miami.
Un juego de equilibrio en el que el jefe de la Casa Blanca no esconde alabanzas a los nuevos dirigentes de Venezuela: «Tenemos una gran situación allí, con una maravillosa presidenta, una maravillosa presidenta electa, Delcy«, dijo la semana pasada, olvidando que Rodríguez no ha sido elegida en las urnas. «Y ella está haciendo un gran trabajo, y todos ellos están haciendo un buen trabajo».














