Científicos del Instituto de Neurociencias de Alicante, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del Centro Superior de Investigaciones Científicas, trabajan en un fármaco para frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer. El objetivo de esta investigación, aun en fase inicial, es analizar si es posible reprogramar el sistema inmunológico del cerebro para limitar el daño asociado a la enfermedad. Así lo ha avannzado este jueves el científico José Vicente Sánchez Mut en el transcurso de la mesa redonda «El desafío de la longevidad: ciencia y mente ante una vida más larga» en el Club INFORMACIÓN dentro del ciclo «Cerebro y sociedad», con el apoyo de la Cátedra de Neurobiología Remedios Caro Almela.
Con esta actividad culmina la Semana del Cerebro del Instituto de Neurociencias. Su directora, Juana Gallar, ha presentado un acto en el que los ponentes han coincidido en que el envejecimiento y las enfermedades asociadas a la edad representan uno de los grandes retos científicos y sociales de las próximas décadas, y analizaron los avances actuales para una longevidad con calidad de vida.
Los expertos en un acto en el Club INFORMACIÓN a estimular la actividad intelectual para una longevidad saludable
Deterioro neuronal
La investigación de Sánchez Mut se centra en que durante el desarrollo del alzhéimer el sistema inmune puede tener un papel protector del cerebro en las fases iniciales. Sin embargo, cuando la inflamación se vuelve crónica, termina contribuyendo al deterioro neuronal.
El compuesto en estudio busca revertir ese proceso y «reeducar» la respuesta inmunitaria para mejorar la capacidad de las células del cerebro de limitar el daño provocado por las placas características del alzhéimer. Los experimentos se han realizado en gusanos, ratones y cultivos de células humanas, en los que se han observado indicios de mejora en la memoria y una reducción de los depósitos de proteínas asociados a la enfermedad.
Los investigadores insisten en que antes de llegar a ensayos en humanos es necesario superar numerosas fases de estudio además de despertar el interés de los laboratorios. Sin embargo, se muestran esperanzados en que pueda suponer un cambio de paradigma en la mejora de la longevidad.
«No hablamos de curar sino de frenar la enfermedad. La estimación es que si se retrasase su aparición cinco años se reducirían a la mitad los pacientes» de una patología que suele debutar a edad avanzada, lo que redundaría en la calidad de vida de más de un millón de personas solo en España.
La profesora de Investigación del CSIC Ángela Nieto, el científico José Vicente Sánchez; el moderador, Jesús Mula; el catedrático de Medicina Domingo Orozco y la científica Silvia de Santis durante el debate / Rafa Arjones
Progresión del cáncer
Durante la mesa redonda también se han abordado otros aspectos clave del envejecimiento. La científica Ángela Nieto ha detallado que este proceso puede entenderse, en parte, como un fallo progresivo en los mecanismos que regulan la actividad de los genes.
“Las células funcionan como si tuvieran interruptores que activan o apagan genes. Con el paso del tiempo algunos se encienden cuando no deberían o se apagan cuando deberían estar activos”, ha señalado. Este deterioro puede favorecer la aparición de enfermedades degenerativas e incluso la progresión del cáncer.
Por su parte, el médico e investigador Domingo Orozco destaca que actualmente el 18 % de la población tiene más de 65 años pero que en 2050 serán una de cada tres personas. El experto ha recordado que muchos factores que influyen en la salud cerebral y en la longevidad dependen de los hábitos de vida. Evitar el tabaco, controlar la tensión arterial, mantener relaciones sociales activas y seguir una dieta saludable son algunas de las medidas más eficaces para vivir más años y con mejor calidad de vida.
Influencia de las hormonas
La investigadora Silvia De Santis ha destacado, por su parte, que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres deben reflejarse en los estudios científicos. Durante muchos años, ha enfatizado, los experimentos con animales se realizaron principalmente con machos, lo que ha retrasado el desarrollo de tratamientos específicos para mujeres.
Su equipo analiza imágenes cerebrales mediante resonancia magnética para comprender cómo influyen las hormonas a lo largo de la vida y cómo pueden afectar al riesgo de deterioro cognitivo. Técnicas capaces de detectar la activación de las células inmunes del cerebro, especialmente la microglía, podrían ayudar a mejorar el diagnóstico precoz de la neurodegeneración.
Los investigadores han insistido en la importancia de la prevención. Dormir bien, pues lo contrario también se asocia a mayor riesgo de demencia, mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico, evitar el exceso de azúcar y estimular la actividad intelectual son factores que pueden influir de forma significativa en la salud cerebral. Según han coincidido, hasta un 50 % del riesgo de desarrollar alzhéimer podría estar relacionado con factores modificables del estilo de vida.
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