Ray Bradbury fue uno de los grandes autores estadounidenses que si bien ha sido encumbrado por ‘Crónicas marcianas’ (1950) y la distópica ‘Fahrenheit 451’ (1953), su obra abarca mucho más… aunque hasta la actualidad ha sido muy complicado saber cómo se había desarrollado su trayectoria. Con esa idea en la cabeza, Páginas de espuma, con Paul Viejo como coordinador de la obra, se lanzó a recopilar los ‘Cuentos completos’ del autor. Lo que viene siendo una antología pero, en esta ocasión, dieron un paso más allá: «Es la primera vez que se hace una antología del autor por orden cronológico, pero no solo en español sino en cualquier lengua», explica Paul Viejo que, acompañado de Juan Casamayor (con raíces aragonesas profundas y editor de Páginas de espauma) protagonizan este viernes una nueva sesión del club de lectura que se realiza en la librería Cálamo de Zaragoza, ‘Viernes Cuento’.
¿Qué supone esta única disposición de los cuentos de Bradbury? «Nadie, ni siquiera en Estados Unidos podía saber muy bien cuál era el orden de escritura de Bradbury. No podías hacerte a la idea si este cuento de marcianos que estabas leyendo era lo último que había escrito o era una cosa antigua. No podías saber cómo manejaba los temas al mismo tiempo, cómo mezclaba ciencia ficción con fantasía o con realismo en los mismos años. Entonces, con esto el objetivo es explicar el proceso creativo del autor«, revela Paul Viejo, que se muestra «encantado» de que con esta edición el autor haya «trascendido» a otro tipo de público.
La escritura de Bradbury
Las principales conclusiones a las que se puede llegar sobre el norteamericano son claras: «Se ve claramente que los criterios temáticos de Bradbury no responden como puedes esperar de otros autores a determinadas épocas. Por ejemplo, no es que digas durante unos años estuvo interesado en la exploración del espacio y después prefirió hablar de amor y después de la selva. No funcionaba así. Blackbury va mezclando todo al mismo tiempo», señala Paul Viejo, que apunta hacia otra más: «Permite comprobar que lo que era es un gran lector y un aficionado a la ciencia ficción, a los temas pulp, a la fantasía, y que en el fondo imitaba a sus autores favoritos al principio y cómo va desarrollando su técnica».
Ray Bradbury en una imagen de archivo. / EL PERIÓDICO
Páginas de espuma lo ha colocado sin ningún tipo de pudor entre los clásicos con esta edición. Así lo defiende Paul Viejo: «Los autores llegan y se van y muy pocos permanecen y sin embargo Bradbury no se ha tambaleado desde ‘Crónicas marcianas’. Parece que colocar la ciencia ficción o determinado tipo de literatura fantástica o no mimética sea algo atrevido, como si la palabra clásico sólo fuera asociado a grandes dramas rusos o franceses. Vivimos rodeados de ciencia ficción. Ya nadie nos tiene que explicar ahora vas a ver una película de ciencia ficción, sino que en una película de espías van a aparecer elementos tecnológicos, no hay problemas por hablar de diferentes realidades o diferentes concepciones de la realidad. Estamos preparadísimos para leer a Bradbury y ponerlo a la altura de Chéjov en tu estantería», reivindica.
Sobre cuál es la clave de su éxito, el coordinador de esta edición también lo tiene claro: «En apariencia Bradbury podría estar hablando de lo más alejado como culturas alienígenas y, sin embargo, en lo que se estaba fijando era en valores, en temas, en conceptos que nos iba a interesar a cualquiera en cualquier época. Y así con todos los temas, con los miedos, con el interés por el futuro, por el avance de nuestra sociedad», concluye.
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