El grupo Coalició per Mallorca en el Consell de Mallorca se ha quedado solo este jueves en la defensa de su propuesta para impulsar la creación de aulas de enlace para alumnado recién llegado en los centros educativos de la isla, un modelo inspirado en las aulas de enlace que funcionan en Madrid. La moción ha sido rechazada tras el voto en contra de PSIB y Vox, mientras que PP y Més per Mallorca han optado por la abstención.
La iniciativa planteaba la implantación de espacios educativos específicos y temporales para estudiantes que llegan al sistema educativo sin dominar las lenguas vehiculares, con el objetivo de facilitar su adaptación antes de incorporarse plenamente al aula ordinaria. El modelo proponía una estancia máxima de un curso escolar, profesorado especializado en la enseñanza de segundas lenguas y una integración progresiva del alumnado en las clases ordinarias.
Durante el debate, el portavoz de Coalició per Mallorca Antoni Salas, encargado de defender la moción, ha argumentado que el sistema educativo de la isla se encuentra tensionado por la presión demográfica. En su intervención aseguró que Mallorca vive «un auténtico problema de sobrepoblación» que está provocando la sobresaturación de infraestructuras y servicios públicos como la sanidad o la educación. A su juicio, el modelo educativo actual tiene dificultades para absorber la llegada constante de alumnado recién llegado y «un sistema educativo tradicional no puede asumir, integrar y educar correctamente este alud de alumnado nuevo».
Salas ha defendido que los docentes ya están haciendo un esfuerzo importante, pero ha advertido de que «no basta» con la vocación del profesorado ni con los recursos actuales. En este sentido, sostuvo que el Programa de Acogida Lingüística y Cultural (PALIC) resulta insuficiente ante el volumen de incorporaciones y que la creación de aulas de enlace permitiría ofrecer una respuesta más eficaz. Según ha explicado, estas aulas permitirían una inmersión lingüística en catalán y castellano -con mayor peso del catalán- con profesorado especializado y un sistema de integración progresiva que permitiría a los estudiantes compartir determinadas asignaturas con el resto del alumnado.
El conseller ha insistido en que la propuesta no pretende separar a los estudiantes, sino facilitar su incorporación al sistema educativo. «No se trata de segregar, sino de preparar para integrar», ha defendido, argumentando que los alumnos recién llegados tienen derecho a recibir una educación eficaz y que el resto del alumnado también debe poder seguir las clases «sin interrupciones ni bajadas de nivel».
La propuesta ha sido cuestionada por varios grupos durante el debate. El Partido Popular, por su parte, ha optado por la abstención. La consellera y vicepresidenta del IMAS, Magdalena García, ha recordado que la cuestión planteada corresponde principalmente al ámbito educativo y no al de servicios sociales del Consell. No obstante, también ha explicado que desde el IMAS trabajan coordinadamente con la Conselleria de Educación y comparten el objetivo de garantizar una acogida adecuada del alumnado recién llegado. Aun así, ha señalado que su grupo tiene dudas sobre la implantación del nuevo modelo de aulas de enlace sin contar previamente con un diagnóstico claro sobre las carencias del sistema actual.
Desde Més per Mallorca, el conseller Joan Llodrà ha señalado que su formación comparte la preocupación por la situación educativa y la necesidad de reforzar el papel de la lengua catalana en los centros, pero mostró reservas sobre la solución planteada. En este sentido, ha explicado que su grupo se abstendría porque, aunque comparten la preocupación, pueden discrepar «con la receta». Llodrà ha advertido además de que perciben en la propuesta «un tufet clasista o de segregación» que no comparten y rechazó vincular los problemas del catalán con la llegada de alumnado extranjero. «La enfermedad de nuestra lengua no es la gente de otras partes del mundo», ha afirmado, defendiendo que cuando existen voluntad política y recursos la inmersión lingüística funciona.
Desde el PSIB, el conseller Joan Ferrer ha rechazado la moción al considerar que el sistema educativo ya cuenta con mecanismos para atender al alumnado recién llegado. Durante su intervención ha recordado que el PALIC prevé apoyo específico simultáneo a la incorporación al aula ordinaria y contempla también espacios de refuerzo fuera de ella. A su juicio, la propuesta presentada desplaza «el centro de gravedad hacia un espacio segregado» y reduce la acogida educativa a una cuestión de inmersión lingüística intensiva, mientras que el modelo actual apuesta por un enfoque «intercultural e inclusivo».
También Vox ha votado en contra de la iniciativa. La consellera María Paz Pérez ha argumentado que la propuesta no responde a las necesidades reales del sistema educativo y que la distancia entre lo planteado en la moción y la situación que viven los centros «es demasiado grande como para solucionarlo con simples enmiendas». Pérez ha señalado que la llegada continua de alumnado sin dominio de las lenguas vehiculares está afectando al funcionamiento de las aulas, aunque ha sostenido que el problema no se resolverá únicamente con aulas de enlace. Además, ha criticado el enfoque lingüístico de la propuesta y ha advertido de que «no podemos permitir que se use la educación como una herramienta de ingeniería social», defendiendo la libre elección de lengua para los alumnos que ya dominan el castellano.
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