Las razones de Von der Leyen

Demasiado a menudo, la opinión pública española mira la política internacional única y exclusivamente con las gafas de la política interna. Ha ocurrido con unas poco claras declaraciones que hizo el lunes la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en el sentido de que Europa ya no «puede ser la guardiana del viejo orden mundial». Los más forofos de Sánchez interpretaron que estaba defendiendo el mundo sin reglas de Donald Trump y se apresuraron a poner en valor las correcciones del presidente del Consejo, António Costa y de la vicepresidenta de la Comisión, la española Teresa Ribera, ambos de la familia socialista. También es cierto que, desde el Partido Popular Europeo, no salió casi nadie a defender en público a Von der Leyen, entre otras cosas porque la política exterior no está en manos de la Comisión y, si lo estuviera, la Comisión es un órgano colegiado del que la presidenta no se puede desligar en una declaración de este tipo. Esta coyuntura la han aprovechado los partidarios de Sánchez para hablar dramáticamente de una «ruptura en Europa». Pero lo cierto es que el que está menos acompañado es, en todo caso, el presidente español y no la presidenta de la CE.

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