La nueva dirección socialista en Castilla y León ha tenido poco más de un año para fortalecer la estructura de un partido ya de por sí muy atomizado y dividido en nueve organizaciones provinciales. Además, el relevo en la Ejecutiva regional en febrero de 2025 no llegó de forma natural ni pacífica. La dirección federal forzó la salida del anterior secretario general, Luis Tudanca, a pesar de que en las elecciones de 2019 consiguiera ganar al PP por primera vez desde 1987 o de que en 2022 se quedara a escasos 1,4 puntos de la lista popular. La postura crítica de Tudanca con la financiación autonómica o su resistencia a que Ferraz cambiara las listas de las generales de julio de 2023 aprobadas por las provincias avivaron su enfrentamiento con el anterior secretario de Organización, Santos Cerdán, que terminó provocando su marcha.
Aun así, un año después del congreso regional, la mayoría de los críticos en varias provincias están trabajando con la nueva dirección con la expectativa de un buen resultado. La mayoría de las encuestas publicadas, así como los trackings internos, dan al PSOE en práctico empate técnico con el PP o ligeramente por debajo. Eso en una comunidad con nueve circunscripciones donde el reparto de escaños puede variar de forma importante por un puñado de votos. «Si Vox llega finalmente al 20% puede pasar cualquier cosa, entre otras, puede hacer polvo al PP al arrebatarle varios últimos escaños».
«En el PSOE somos en general muy responsables, todos estamos apoyando y ayudando; nadie hará ruido hasta que se cierren las urnas», explican a EL PERIÓDICO fuentes críticas de la formación. Las mismas admiten que la movilización del No a la guerra, el voto útil de la izquierda, el desgaste del presidente popular, Alfonso Fernández Mañueco, o el auge de Vox pueden favorecer finalmente a los socialistas. El PSOE tiene ahora 28 diputados frente a los 31 del PP (la mayoría absoluta está en 42). Si Martínez los mantiene o aumenta -esto último es considerado muy difícil- y el PP baja, la paz interna estará relativamente garantizada, a excepción de algunas futuras guerras provinciales, como en el PSOE de León, donde la situación es muy mala.
El ‘No a la guerra’, proyectado en el mitin de Pedro Sánchez del pasado sábado en Soria. / Concha Ortega Oroz / Europa Press
El PSOECyL tiene solo tres alcaldes en otras tantas capitales de provincia: Carlos Martínez en Soria, el alcalde de León, José Antonio Diez, y la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, estos dos últimos muy críticos con la dirección de Pedro Sánchez.
José Antonio Diez llegó a pedir el pasado mes de febrero un congreso federal extraordinario «urgente» para «renovar liderazgos». El pasado viernes, la tensión se hizo evidente cuando Diez ni siquiera asistió al mitin central de la campaña electoral celebrado en la capital leonesa en el que estuvieron Martínez y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. El enfrentamiento de Diez con el secretario general provincial, el diputado Alfonso Cendón, uno de los principales valedores del secretario general autonómico, es total y palpable. Las posiciones leonesistas de Diez, hasta el punto de apoyar la creación de una autonomía para León, le han granjeado el rechazo de otros importantes dirigentes socialistas, como el ministro vallisoletano Óscar Puente, que se ha enfrentado con él.
En el caso de Miriam Andrés, la alcaldesa de Palencia ha llegado a reclamar que las elecciones generales se adelanten para que sean antes de los comicios municipales y autonómicos, en contra de la posición oficial de Pedro Sánchez. Los dos principales regidores del PSOECyL están muy enfrentados a Ferraz y mantienen cierta distancia con Carlos Martínez.
Heridas todavía abiertas
Las heridas de lo que ocurrió hace un año siguen abiertas. La entrada en la cárcel de Santos Cerdán y la caída del antes todopoderoso hombre de Sánchez en el partido no ha hecho más que recordar aquella situación en el PSOECyL. «Santos Cerdán, ahora en la cárcel, inició una caza de brujas con prácticas mafiosas y maniobras desestabilizadoras contra Tudanca», denuncian fuentes del partido, «hasta que el Comité de Ética terminó tumbando la decisión del Comité Autonómico [el equivalente al Comité Federal] para que no se pudiera presentar a las primarias, una decisión totalmente ilegal», denuncian. Finalmente, el ahora senador Luis Tudanca renunció a dar la batalla legal y dio un paso a un lado «para evitar una guerra fratricida», explican en el partido. Y la dirección federal encontró en el alcalde de Soria, Carlos Martínez, uno de los regidores más votados y durante más tiempo de España (encadena ya cuatro mayorías absolutas), al candidato ideal para sustituirle.
Uno de los problemas del regidor de Soria es su escaso grado de conocimiento en el resto de la comunidad. Soria (41.025 habitantes) es la capital de provincia más pequeña de la región (la segunda más pequeña de España) y es el más periférico y desconocido de los territorios de la comunidad. A pesar de haber recorrido miles de kilómetros en estos 13 meses para recoser al partido y darse a conocer fuera de la organización, a Martínez le acusan de no haber integrado a la anterior dirección. O incluso de haber «laminado a todo aquel que hubiera estado junto a Tudanca». En el equipo del actual candidato defienden que el líder de los socialistas castellanoleoneses ha contado con todos, aunque lógicamente ha contado para los puestos de máxima responsabilidad con personas de su confianza.
Si obtiene un buen resultado y aunque no pueda gobernar, podrá iniciar un proceso de consolidación como líder de la oposición y del PSOECyL. En Ferraz, la confianza en Martínez es total. Fuentes de la dirección federal socialista destacan a este diario que «en muy poco tiempo ha conseguido armar muy bien la organización». Si su resultado es malo y pierde varios escaños, es probable que los críticos destapen la caja de los truenos y exijan responsabilidades.
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