reunión con el alcalde de Sevilla y premio a Milei de un periódico judío

Sexto viaje de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en seis años. Bajo el pretexto como en ocasiones anteriores de que el desplazamiento servirá paras “atraer inversiones” del país norteamericano.

La lideresa regional ha aprovechado el desplazamiento al otro lado del Atlántico para acudir a un espectáculo flamenco de Sara Baras, reunirse con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, y coincidir en los premios del periódico judío ‘The Algemeiner’ con el responsable de Argentina, Javier Milei. Ambos mandatarios serán galardonados por su “compromiso con la libertad y el pueblo judío”.

La presidenta de la Comunidad de Madrid nunca ha escatimado a la hora de ensalzar a Milei. Además de haberle condecorado en nombre de la Autonomía que preside, el pasado mes de enero mostró otra vez su sintonía con el político latinoamericano en una reunión institucional en la Casa Rosada, sede oficial de la Presidencia.

En el mismo orden de cosas, la lideresa madrileña ha sido una de las que más ha defendido el genocidio -reconocido con este nombre por los organismos internacionales- de Israel sobre Palestina, acusando a todo aquel que lo critica de antisemita.

En cuanto a su encuentro con el regidor sevillano, éste tuvo lugar en el marco del espectáculo Vuela, de la bailaora Sara Varas, con el que se clausuraba el 25º festival de Flamenco que se celebra en EEUU. Desde Sol celebran que el Gobierno regional “continúa trabajando en la protección, apoyo y difusión de este arte, profundamente arraigado a la tradición española y reconocido en la región como Bien de Interés Cultural (BIC) del Patrimonio Inmaterial”.

En el marco del enfrentamiento con Trump

La lideresa regional viaja a Nueva York en el marco de una profunda crisis interna por la reestructuración de su equipo de gobierno tras la salida del exconsejero de Educación, Emilio Viciana, y el presunto acoso del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, por el que lo denunció una exconcejala y los más cercanos a la máxima representante madrileña -incluyendo ella misma- lo protegieron.

Con todo, lo que más llama la atención es el contexto internacional en el que se produce el desplazamiento de la lideresa autonómica, con la guerra en Irán ocupando todas las miradas y después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se plantara ante las últimas amenazas del estadounidense Donald Trump.

La presidenta de Madrid quiso marcar distancias desde el minuto uno con la postura de Sánchez, el líder europeo más contundente frente a las advertencias del magnate, quien calificó a España como un país “terrible” a nivel gubernamental después de que nuestro país prohibiera a EEUU utilizar sus bases militares.

“Vamos a cortar todo el comercio. No quiero tener nada con España. Todos los negocios que tenemos con España, tengo el derecho de hacer embargos sobre todo lo que tiene que ver con España (…) Las bases podemos usarlas cuando queramos, podemos volar y usarlas nadie nos va a decir lo contrario”, señaló Trump, recordando que no es la primera vez que el Ejecutivo español se planta frente a Washington.

Moncloa no tardó en salir al paso, destacando que el nuestro es un miembro “clave” de la OTAN que “cumple con sus compromisos” y contribuye de forma “destacada” a la defensa del territorio europeo. El mismo secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, ensalzó el papel español en este sentido.

Todo ello después de que Sánchez dejara claro que España no participaría de una entrada en Irán: “La posición de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra (…) Rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política”.

Sánchez desgranaba que aunque “algunos nos acusarán de ingenuo”, lo “ingenio es pensar que la solución es la violencia, creer que la democracia o el respeto entre naciones brota de la ruina o pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar”. “Al contario esta postura es coherente y, por lo tanto, no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y contrario a nuestros valores e intereses simplemente por el miedo a las represalias de alguno”.

La posición de Ayuso es bien distinta. A su juicio, “damos la espalda a naciones enteras” y Sánchez “deja el Estado de Derecho en España a la altura del betún”. “Ya veremos cuando a EEUU le hagamos una nueva peineta, como lo estamos haciendo ahora, y tengamos un problema serio de seguridad o de defensa. ¿Le vamos a pedir algo? Me extraña mucho”, sostuvo, después de que su equipo de gobierno calificara a nuestro presidente como el “tonto útil” de las dictaduras.

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