El precio del petróleo se ha disparado este lunes en los mercados internacionales tras la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, en plena escalada militar en Oriente Próximo. El barril de Brent ha alcanzado los 109,03 dólares, con una subida del 17,63%, mientras los futuros del crudo estadounidense WTI superan los 105 dólares.
La fuerte subida del crudo refleja el nerviosismo de los mercados ante una posible interrupción del suministro mundial, en un momento de máxima tensión geopolítica tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán y el asesinato del líder supremo iraní.
Los analistas apuntan especialmente al riesgo para el tránsito de petróleo en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta, por donde circula aproximadamente una quinta parte del crudo que se comercializa en el mundo.
Temor a una escalada en el conflicto
La reacción de los mercados llega después de que Irán confirmara el relevo en el liderazgo del régimen tras la muerte de Jameneí. La Asamblea de Expertos ha nombrado como nuevo líder supremo a su hijo, Mojtaba Jameneí, considerado un clérigo de línea dura con fuertes vínculos con la Guardia Revolucionaria.
El nombramiento busca garantizar la continuidad del régimen en medio de la guerra abierta con Estados Unidos e Israel, pero también aumenta la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y el impacto en los mercados energéticos.
Los operadores temen que una escalada militar pueda afectar a infraestructuras petroleras o al transporte marítimo en el Golfo Pérsico, lo que provocaría una reducción de la oferta mundial de crudo y presionaría aún más los precios.
El repunte del petróleo también se traslada a los mercados financieros. Los futuros de Wall Street apuntaban a caídas cercanas al 1,5% en los principales índices, ante el temor a que el encarecimiento de la energía vuelva a alimentar la inflación y frene el crecimiento económico global.
Si el Brent consolida estos niveles, el petróleo se situaría en máximos no vistos desde la crisis energética de 2022, en un escenario marcado por la guerra en Oriente Próximo y la incertidumbre sobre la estabilidad del principal eje productor de energía del mundo.
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