El Consejo de Administración del Gimnàstic de Tarragona ha dicho basta. La estrepitosa derrota por 4-1 frente al Eldense el pasado sábado no solo supuso un golpe anímico demoledor, sino que se convirtió en la sentencia definitiva para Cristóbal Parralo en el banquillo grana. El técnico cordobés abandona el Nou Estadi tras diecisiete encuentros donde la irregularidad ha sido la tónica dominante, dejando un balance de apenas cinco victorias que ha situado al equipo en el borde del precipicio en la clasificación. Además, le acompaña Javier Manjarín, segundo entrenador, que también deja el equipo.
La decisión de la entidad, aunque dolorosa, responde a la preocupante fragilidad defensiva y a la falta de respuesta de una plantilla que parece haber desconectado de su líder. Con un único punto de margen sobre la zona de descenso, el Consejo de Administración ha entendido que mantener el rumbo actual era un suicidio deportivo y que se tenía que poner remedio a la actual situación. Ahora, la dirección deportiva trabaja a contrarreloj para encontrar un sustituto capaz de gestionar la presión de las once “finales” que restan. Todo parece indicar que el sustituto de Parralo ya tiene nombre. Según un comunicado, en las próximas horas, el club anunciará el técnico que se sentará en el banquillo.
El nuevo inquilino tendrá la titánica misión de reconstruir la moral de un vestuario señalado y asegurar la permanencia en una categoría que no perdona errores. Por delante, once jornadas aún por disputar para revertir una situación adversa. El próximo compromiso no será nada fácil, ya que el Nàstic se enfrenta al líder del grupo, el Sabadell.















