Como el aceite recién salido del lagar, y coincidiendo con el 8 M, Maria José Noguera presenta su último libro «Ses Collidores» Recolectoras de oliva, escrito en lengua castellana, que como su título deja muy claro, nos habla de las ‘collidores d’oliva’, que un tiempo no demasiado lejano, llevaban a término la dura tarea de la recolección de la aceituna en los extensos olivareros esparcidos por todo Mallorca.
El libro, será presentado personalmente por la su autora en los diferentes municipios olivareros que ella visitó para recibir información personal de las mujeres que en sus tiempos de juventud se dedicaron a la mencionada tarea, hoy testimonios vivos de un trabajo en un tiempo exclusivo de las collidores.
La ronda de presentaciones empezará este martes día 10 a 18,30 horas en la biblioteca de sa Pobla, en uno de los actos programados por el Ayuntamiento de la localidad con motivo del 8 M dedicado a la igualdad de la mjuer.
María José Noguera, mujer tenaz, tal vez un poco caprichosa a la hora de elegir los temas que quiere plasmar en sus libros, dedicó años trabajando pacientemente en la elaboración de la publicación que acaba de ver la luz. Visitó y pisó los municipios que tuvieron relación tradicional con el cultivo y elaboración de la oliva, localizó y habló con las escasas mujeres que todavía quedan, que en sus años de juventud se habían dedicado a esta tarea, recogiendo testimonios vivos sobre como era aquel sacrificado trabajo, que en muchas ocasiones las tenia semanas alejadas de su hogar familiar.
Cases de les collidores de la finca publica de Planícia. / .
Habló y se documentó debidamente sobre el tema con personas entendidas en la producción de un producto, como el aceite, que se ha ganado su prestigio en nuestra isla, precisamente por su calidad.
Entusiasmada con el tema, dio rienda suelta a sus dotes artísticas para dibujar las sugerentes ilustraciones que acompañan los textos escritos en las páginas del libro, a su vez bordadas con artísticas viñetas, que invitan a la lectura de unas historias escritas con sencillez y delicadeza, sin innecesarias pretensiones literarias.
A través de las conversaciones mantenidas por la autora con un buen número de mujeres, hoy ya mayores, que en su juventud realizaron la tarea de la recolección de aceitunas sabemos cuan esforzado y sacrificado era el trabajo de este colectivo de mujeres, que durante años permaneció olvidado o poco reconocido, a pesar de haber tenido un papel relevante en la economía de la isla, en el mantenimiento de las ‘possesions’ dedicadas al cultivo del olivo, y hasta en la conservación del inigualable paisaje de nuestra Serra de Tramontana. Mujeres que fueron un símbolo de resistencia ante les duras condiciones de un trabajo manual en plena montaña, desafiando las inclemencias metereológicas de los inviernos, los largos desplazamientos lejos de su hogar y prolongadas ausencias de su entorno familiar. Todo mal compensado con una precaria alimentación y un miserable jornal, siempre muy inferior al de los hombres que intervenían en las tareas de la recolección de la oliva.
Contenido del libro
Hablando de la estructuración y contenido del libro que nos ocupa, hay que destacar que, además de las interesantes historias que cuentan las collidores, María José nos recuerda la importancia, presencia y protagonismo de la aceituna en la gastronomía mediterránea, con la aportación de diversas recetas en las cuales la aceituna forma parte integrante de sus ingredientes.
Así mismo, encontramos curiosas historias, como la huelga protagonizada por las collidores de Calvià en 1932, contada por Manuel Suàrez Salvà. Una reseña histórica de ‘possesions’ olivareras’ como Planícia o Son Encinas, aportadas por Miquel Ferrà y Martorell. Firmas invitadas, las antes mencionadas y otras, que María José Noguera ha introducido acertadamente en su libro para darle más variedad a su contenido, siempre con la aceituna y sus productos derivados como eje principal, como el tradicional proceso de la elaboración del tan preciado e imprescindible aceite de oliva en las sofisticadas ‘tafones’.
En definitiva, el libro que nos presenta María José Noguera, nada más ojearlo se hace apetitoso, como oliva servida sobre una mesa debidamente decorada, en torno a la cual compartir unos buenos momentos gastronómicos y una agradable tertulia, mejor si el tema de conversación versa sobre aquellas mujeres que, como dijo el poeta, «escribieron con sus sus manos una parte importante de la historia del campo.» Mujeres fuertes, de mirada profunda que hacían de su trabajo una esperanza. Mujeres que fueron una parte fundamental de la economía rural, mientras ellas cobraban un mísero jornal.
Las collidores de oliva
A través de los diferentes apartados del libro, nos enteramos que las collidores de oliva fueron figuras clave del mundo rural mallorquín y mediterráneo durante siglos. Tradicionalmente, eran mujeres adultas y a menudo también niñas, que participaban activamente en la recolección de la aceituna, un trabajo estacional pero esencial para la economía campesina.
En Mallorca, sobre todo en la Serra de Tramuntana, la cosecha de la oliva era una labor principalmente femenina. Los hombres solían encargarse de trabajos más pesados como podar, batir los árboles, transportar sacos, mientras que las mujeres recogían las aceitunas del suelo, agachadas durante horas, llenando los cestos.
Aquel trabajo requería paciencia, resistencia y habilidad, pero históricamente fue poco reconocido y mal remunerado, a pesar de su importancia. Las collidores hacían jornadas largas, en invierno, a menudo en condiciones de frío, humedad y terreno difícil. El jornal que cobraban, como ya se ha dicho, solía ser bajo y, en muchos casos, se cobraba por cantidad recogida. A pesar de ello, la recolección, también era un espacio de vida social, donde se compartían conversaciones, canciones y experiencias.
Las collidores de oliva han dejado una impronta importante en la cultura popular, como canciones tradicionales, gloses, relatos orales. En definitiva, forman parte de la memoria colectiva del trabajo femenino, especialmente dentro de la ruralía. Un legado que ayuda a entender el papel fundamental de las mujeres en la sostenibilidad del mundo rural.

Una de las ilustraciones del libro ‘Ses collidores’. / .
Cambios con la mecanización
Con la llegada de la mecanización de los trabajos del campo en el siglo XX, el número de collidores fue disminuyendo. Las máquinas sustituyeron parte del trabajo manual, especialmente en los terrenos más accesibles. Aún así, en zonas de difícil acceso como la Sierra de Tramuntana, la cosecha manual todavía se mantiene.
Hoy en día, las collidores de oliva son reivindicadas como símbolo de trabajo invisible, pero imprescindible, y forman parte del discurso sobre: Feminismo rural, Patrimonio inmaterial, Memoria histórica campesina…
Su historia es una pieza clave para entender no solo la producción de aceite de oliva, sino también la vida, el esfuerzo y la resistencia de generaciones de mujeres que se dedicaron a aquella labor.
La Sierra de Tramuntana ha ido adquiriendo su esencia gracias a la contribución de muchas persones anónimas, entre las cuales están las ‘collidores de oliva’, mujeres y niñas que durante años contribuyeron a preservar el paisaje cultural.
Reconocimientos institucionales
Por su lucha, para conseguir la equiparación de derechos a los de los hombres, y por su aportación al patrimonio cultural, social y económico, el Consell de Mallorca en 2021 otorgó la ‘Medalla de Honor y Gratitud’ al colectivo de las collidores. Además, con el objetivo de preservar su memoria, el propio Consell produjo el documental ‘Mirall de terra’, en el cual se cuenta la historia de las collidores de oliva a través de cinco testigos: Catalina Nicolau (Biniamar), Bel Seguí (Campanet), Francisca Suau (Bunyola), Francisca Marí (Es Capdellà) i Antònia Cerdà (Montuïri).












