Con el gol del triunfo y en La Catedral. Lamine Yamal batió su récord anotador con el Barça -recuerden, tiene 18 años- para amarrar los tres puntos de San Mamés y restaurar la ventaja de los cuatro puntos sobre el Madrid en un momento sensible entre la eliminación copera y el regreso a la Champions del martes.
Un gol que valió por muchos goles, entre el valor que adquirió, por único y decisivo, y la belleza de la jugada. El tiro parabólico ya acuñado por Lamine Yamal suele ser atractivo de por sí, pero vino precedido por una labor de equipo que pasará al olvido: Fermín se desmarcó hacia el centro para arrastrar a un defensa y ampliar el espacio y el tiempo para que Lamine Yamal recibiera el pase de Pedri.
El juvenil subsanó un mal partido del Barça, el peor ante el Athletic, al que había goleado por 4-0 en la ida y 5-0 en la Supercopa, pero él se consagró en La Catedral con la jugada decisiva. Su vigésimo gol -también es el máximo realizador del equipo- quedó reforzado por el aplomo de Joan Garcia.
Emociones efímeras
El partido prometió grandes emociones cuando a los 30 segundos Cancelo remataba contra su propia portería y a los 6 minutos lo hacía Gorosabel hacia la suya. El travesaño salvó al azulgrana del oprobio y Unai Simón evitó la culpa de su compañero. Fugaz y efímera fue la ilusión de un duelo agitado, que no rebrotó hasta que en el añadido del primer tiempo Ferran intentara un inverosímil taconazo en un córner.
El Barça justifica su arriesgada apuesta en su firme y alocada voluntad de marcar goles, a costa de vivir en el vértigo permanente, una consecuencia inevitable, y dos remates firmaban la peor producción ofensiva de la temporada. Era de esperar que el segundo tiempo alumbrara una reacción después del reencuentro con Hansi Flick en el vestuario. Jugar con la misma defensa del Atlético, con el único cambio de Eric por Kounde en el lateral, no reportó la misma seguridad de la Copa, y no fue enteramente culpa de la última línea.
Dos alineaciones
Flick había escrito la alineación de San Mamés y la de Newcastle al mismo tiempo. Una en la pizarra y la otra en su agenda. La composición del once titular estuvo condicionada por la ida de los octavos de final de la Champions. Y no tanto por la aparición de Marc Casadó, orillado al fondo del banquillo sin un minuto desde que fuera titular ante el Atlético en la Copa y sustituido en el primer tiempo, durante el naufragio del 4-0, o la presencia de Marcus Rashford, sino por la desaparición de otros. El entrenador quiso ahorrar minutos a Pedri y Raphinha, también a Fermín.
Salió Pedri en la reanudación y su primer minuto superó el muermo de la fase inicial. Tampoco hubo continuidad en el juego, por lo que Flick tiró las mejores cartas sobre la mesa. Echó al césped a Raphinha, Fermín y Lewandowski a la hora de partido, pieza por pieza, retirando a Olmo, Ferran y Rashford que jugaron, precisamente, creyendo que no harían en Newcastle. Y no reunieron méritos para provocarle noches de insomnio a su entrenador hasta el martes.
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