El Restaurante Aeroclub cerró sus puertas el pasado domingo. Tras más de treinta años siendo casa de muchas familias de Gran Canaria, el cese del negocio deja un vacío en la vida social y gastronómica del sur de la isla. Antes de apagar por completo los fogones, los hermanos y gerentes del restaurante, Juan y Jorge Ramos, han querido dirigir unas palabras de agradecimiento y despedida a todos los que han formado parte de su historia.
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Estimados lectores:
Como todo en la vida, a veces hay que concluir etapas para iniciar otras. Hoy hacemos cierre de la que ha sido nuestra casa y la de muchas personas en estos últimos treinta y un años, nos despedimos de nuestro restaurante Aeroclub. Es difícil encontrar palabras exactas de agradecimiento a toda esa gente que nos ha acompañado desde que iniciamos este proyecto.
Nosotros, hermanos y compañeros de profesión de toda una vida, Jorge y Juan Ramos, queríamos agradecer profundamente a todos los trabajadores que han estado codo a codo con nosotros entre los comensales y entre los fogones, intentando dar lo mejor para que el cliente saliera satisfecho. Sin todos ustedes, estos años no habrían sido posibles.
Muchísimas gracias a todos nuestros clientes que se han acercado a disfrutar con nosotros y que nos han hecho formar parte de innumerables celebraciones a lo largo de una vida. Hemos visto a algunos celebrar su bautizo, su comunión e incluso su boda. Nos hemos emocionado con sus cumpleaños sorpresas, jubilaciones bien merecidas, despedida de soltero y soltera, cenas de empresa de Navidad, despedidas de año inolvidable, múltiples graduaciones de diferentes formaciones y así, un largo etcétera. Nos quedamos con el cariño y el afecto hacia nuestra labor. Gracias a todos los que nos han hecho llegar que se han sentido como en su hogar porque esa ha sido siempre nuestra intención: hacerles sentir el sabor de nuestra tierra con cercanía, respeto y afecto.
Gracias también a todos los proveedores y amigos que nos han acompañado estos años, a todas esas empresas y personas con nombres propios que desde la honestidad nos han dado sus servicios para que funcionara el restaurante como siempre deseamos. Gracias de corazón.
Por último, gracias a nuestras familias, mujeres e hijos, que han entendido que el sacrificio implicaba ausencias en algunos momentos, pero siempre unidos por el amor y el respeto.
No hay nada que nos llene más que cerrar las puertas repletos de cariño, emoción y recuerdos que quedarán siempre en nuestros corazones.
Muchísimas gracias a todos.
Juan y Jorge Ramos
Trabajadores del Restaurante Grill Aeroclub. / LP/DLP













