Las heridas del PSOE extremeño cada vez se abren más. La división de la federación en dos mitades casi siempre enfrentadas: Badajoz, con más afiliados, unos 6.500, y Cáceres, con 3.500; el desastroso resultado electoral de diciembre, cuando el PSOE perdió más de 100.000 votos y 10 diputados; el futuro judicial del candidato y ex secretario general Miguel Ángel Gallardo -que irá a juicio en mayo-; y el enfrentamiento de la Gestora y de Ferraz con las direcciones provinciales están convirtiendo la federación extremeña en un polvorín a punto de estallar.
Todo, mientras PP y Vox exponen sus diferencias y chocan de tal manera que el próximo martes 3 de marzo, la presidenta en funciones, María Guardiola, tendrá casi con toda seguridad su primera investidura fallida en la Asamblea de Extremadura porque solo contará con el apoyo de los 29 diputados del PP.
Esta semana, los secretarios generales del PSOE en Badajoz, Manolo Borrego, y Cáceres, Álvaro Sánchez Cotrina, convocaron de forma conjunta a las dos ejecutivas. Una maniobra insólita que fue entendida como una forma de enfrentarse a la Gestora que consideran teledirigida por Ferraz. Los dos secretarios provinciales podrían ser candidatos en las próximas primarias. Ninguno de los dos ha rechazado esa posibilidad, pero tampoco han dicho claramente si optarán finalmente por un candidato de consenso que se enfrente al que pueda impulsar la dirección nacional.
Mientras, la Gestora que preside el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, de la absoluta confianza de Pedro Sánchez, ha convocado el Comité Regional para el viernes 6. Ese día, en el que probablemente se convocarán las primarias socialistas, será la segunda votación de la investidura de Guardiola si no fuera presidenta en la primera votación del martes, como todo apunta. Entonces, los socialistas extremeños ya sabrán si la candidata del PP es investida (el viernes le bastaría con la abstención de Vox) o si se abre un periodo de inestabilidad que durará dos meses y que podría acabar incluso con la repetición de las elecciones.
La mayoría del PSOE extremeño quiere convocar las primarias cuanto antes. La dirección federal apuesta por una candidatura de consenso cuyo nombre aún no se conoce -sí prefiere que sea mujer-. Pero nada indica que ese acuerdo se vaya a producir. El secretario general del PSOE de Cáceres -que podría presentarse a las primarias- dejó claro el viernes que quiere «alejarse de aquellos que quieren centralizarlo absolutamente todo», en referencia a la Gestora, que está en plena sintonía con Ferraz.
«No vamos a callar»
El también alcalde de Salorino (522 habitantes) y diputado autonómico reivindicó la autonomía del PSOE extremeño, sin citar expresamente a Ferraz: «Nosotros no nos vamos a callar porque ninguna dirección nacional, ni regional [la Gestora] diga que las cosas tienen que ir por una dirección o por otra. Nosotros somos gente que entendemos a los vecinos y vecinas de nuestros pueblos y ciudades y que sabemos cuáles son los problemas de los extremeños», recalcó marcando posiciones.
Sánchez Cotrina tuvo una contundente respuesta el mismo viernes de boca del alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, alineado con la Gestora. Sin citarlo de manera expresa, el regidor le dirigió un mensaje en X y le reprochó su «deslealtad” y trabajar “contra la dirección elegida por la militancia”.
En el PSOE existe una profunda preocupación por que la organización se abra en canal en Extremadura a la vez que pueden convocarse otras elecciones autonómicas. El mínimo histórico al que bajaron los socialistas el 21 de diciembre, cuando perdieron más de 100.000 votos y 10 diputados, podría volver a batirse si la situación interna explota y el partido explota poco antes de que vuelvan a abrirse las urnas (ahora tienen 18 parlamentarios, 11 menos que el PP). Por eso, la dirección federal pide «responsabilidad y unidad» para resolver la crisis.
Además de los citados Borrego y Sánchez Cotrina, en el partido se cita como otras posibles candidatas a la expresidenta de la Asamblea Blanca Martín, a la exportavoz en el Parlamento regional Soraya Vega, o a la exconsejera de Educación Eva Pérez. Para ser candidatos, los aspirantes tienen que reunir un mínimo del 12% de los avales de la militancia (más de 1.000 firmas). Y abrir un proceso así en la actual situación y con el juicio a Gallardo y al hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, fijado para mayo podría profundizar la crisis de los socialistas extremeños.
El PSOE extremeño siempre ha estado dirigido por hombres -Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Guillermo Fernández Vara y Miguel Ángel Gallardo-, todos de la provincia de Badajoz, hegemónica porque supera con creces los militantes de Cáceres.
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