«No es por criticar, es por referir». Con esta declaración de intenciones arrancan las líneas de un libro, libreto, como define el propio autor, Quique Jiménez Silva, que repasa el día a día de un abuelo/abuela de hoy. ‘Abuel@s Manual de resistencia pacífica’ (Ledoira) es un libro ágil, divertido, casi humorístico, en el que, tras recoger cientos de testimonios, recorre la vida, obra y milagros de cualquier familia media, alta o baja que decide tener un niño, niña, en una sociedad actual. El libro se compone de una serie de relatos «recogidos después de muchos testimonios de personas mayores». «Y, lógicamente, como abuelo que soy también, incluye vivencias propias», explica.
«Encontrar la pezonera adecuada para que tu nieto mame convenientemente, sin el sufrimiento de los pechos de tu hija, es una experiencia única en la vida de un abuelo primerizo». Amén del primer chupete, en el que se origina un auténtico debate. El pecho a demanda, cero pantallas o la alimentación con cero azúcar y nada de sal. Reuniones escolares y encaje de salidas de colegio si hay varios nietos, meriendas y un sinfín de actividades extraescolares o los «campamentos» en casa de la abuela los veranos… Estas situaciones y momentos cotidianos, familiares, impredecibles y casi siempre desafiantes, son los que Quique Jiménez Silva pone sobre el papel en su manual de resistencia.
«Las historias que aquí se relatan no quieren herir, ni faltar, ni crear disputas entre los miembros que comparten mesa los domingos»
Un debate social sobre la relación entre abuelos, hijos y nietos, en un contexto de ayuda y colaboración sin límites. Un recorrido casi musical, por la vida de las personas que, mayores o no, han logrado alcanzar la condición de abuelas y abuelos. «Las historias que aquí se relatan no quieren herir, ni faltar, ni crear disputas entre los miembros que comparten mesa los domingos», apunta con media sonrisa Jiménez Silva, y hace un retrato más que fiel del abuelo de hoy, muy diferente a la figura del abuelo de antaño.
Si piensas que este ‘Manual de Resistencia Pacífica’ te aclarará las dudas, estás muy equivocado. Es lo primero que advierte. «Aquí, en este torrente de palabras ordenadas a modo de libreto (ni siquiera llega a ser libro) no encontrarás ninguna solución, pero te darás cuenta de que todos, en tu situación, nos hemos hecho las mismas preguntas; lógicamente, con una gran variedad de respuestas, casi todas correctas».
Quique Jiménez Silva, «contador de historias», como él mismo se define. / .
¿Por qué un libro como este? «Porque era necesario», contesta Jiménez Silva. «Se habla de la conciliación laboral y familiar. Se habla de la penuria de la juventud, se habla de casi todo, pero de lo que se habla menos es de esa especie de pilar que definimos los abuelos a la hora de que una familia joven empiece a tener sus hijos, que terminan siendo un poco los de todos». En el once titular, los cuatro abuelos. «La organización urbana, laboral y económica nos obliga a resolver, entre todos los miembros de la familia, una serie de necesidades funcionales relacionadas con la crianza y educación de los más pequeños».
Las largas jornadas de trabajo de los progenitores y un sistema de conciliación real -sin teorías, llevado a la práctica- han creado la figura del abuelo, abuela, omnipresente. Es un hecho, afirma Jiménez Silva: «la conciliación laboral real tiene lagunas, hay más abuelos que padres en la puerta de los colegios».
Ejercer de abuelos trae beneficios
En plena conversación con el escritor, sale a la luz un estudio: ejercer de abuelo mejora las facultades mentales del mayor. La investigación, liderada por un grupo de universidades y centros europeos especializados en gerontología, afirma que ejercer de abuelos mejora la fluidez verbal y la memoria episódica. «Completamente de acuerdo», afirma Quique Jiménez Silva. «A las personas mayores todos los expertos nos recomiendan que mantengan la actividad física y cerebral. ¿Para qué voy a hacer ejercicios de memoria si tengo que estar todo el rato pensando a qué hora recojo al niño, que me lo tengo que llevar del cole a las 17.00 horas porque a las 17.15 horas empieza el inglés y cogerle a las 18.00 y llevarlo al Conservatorio?». Eso los lunes, los martes, tal vez, toca kárate, fútbol o baloncesto. «Eso es lo mejor que hay para la mente».
La conciliación de los abuelos
Abuelos todoterrenos, abuelos omnipresentes. El autor describe, a lo largo de sus páginas, algunos de los perfiles que, en común, asumen prácticamente todos los abuelos vigentes. La VISAbuela, el abuelbus, mercabuela o el Yayo-Veloz son los roles más presentes. Y es que, a juicio del mismo, la vida se transforma desde el anuncio. «No te dicen vamos a ser padres, el mensaje suele ser -y es por algo- vais a ser abuelos«.
La vida cambia. «Cambia, cambia. Es un punto y aparte. En una situación normal, tú tienes los hijos, se casan, tienen nietos y te pilla en una edad en la que los abuelos estamos en una situación privilegiada. Los jubilados somos una generación privilegiada -hablando en general, sé que hay situaciones muy malas, muy precarias- pero en general, tenemos la suerte de tener una pensión estable, una salud estable, unos cuidados estables y eso te trae como ganas de vivir», apunta.
«Tú con ganas de vivir… y en ese momento es cuando aparece una nueva etapa, una nueva consideración en tu vida que es echar una mano para criar a los nietos. Porque partimos de una base esencial y es que el trabajo al lado de tu casa para toda la vida se acabó hace muchos años. Con lo cual, solamente en términos de movimientos: colegio-casa-actividades, ya eso es un mundo».
«Estoy encantado de ser abuelo, como los millones de abuelos estamos encantados de serlo, pero en estos momentos quizá no queremos ser solo abuelos»
En su maletín de abuelo se encuentran dos armas. «Una corta y otra larga», ríe. «La larga es mi agenda. Salvo urgencias u emergencias, siempre respetada». Cuando hay que ejercer de abuelo siempre consulta primero por si no hay una emergencia (el niño se ha puesto malo) e intenta hacer por respetarla. «Oye, papá, el viernes 17, puedes no sé qué. Digo, espérate. Saco la agenda, pues no tengo nada. Venga, me lo apunto». El arma corta es, para Jiménez Silva, «tener cintura para encontrar el equilibrio». «El problema está en que los rangos de equilibrio no son los mismos para ti que para mí, para tu pareja, para la mía, para la hija, para la pareja de mi hija. Ahí es donde viene que hay que tener esa cintura, de un día por aquí y otro día por allí. Cedemos todos…».
Dos apuntes, señala Quique Jiménez Silva: «No pretendo sentar cátedra con este libro, ni abrir un debate para promover una Proposición de Ley. Bastantes intromisiones en nuestra vida tenemos a diario como para que vengan ahora a dramatizarnos. Mi intención ha sido la de crear un libro divertido, que se pueda leer con tranquilidad, sin grandes artificios literarios. Quería ofrecer una cosa fresca. Porque yo soy así, optimista. Hay que quitar el dramatismo y afrontar todo como viene. Lo que trato es de poner encima de la mesa el cambio que se impone tras convertirte en abuelo, porque sí es cierto que es un tema muy difícil de hablar entre los padres y los hijos que están criando».
Y el segundo, no menos importante. «Ser abuelo merece la pena, yo estoy encantado de ser abuelo, como los millones de abuelos estamos encantados de ser abuelos. Pero en estos momentos quizá no queremos ser solo abuelos».
‘Abuel@s Manual de resistencia pacífica’, editorial Ledoria, está disponible desde este 3 de marzo. «Para los que aún no son abuelos», afirma el autor, «pueden encontrar los relatos exagerados; para los que ya han pasado por esta experiencia, probablemente pensarán que me ha quedado corto».
















