Antonio Ángel Hurtado, presidente de la Asociación de la Alcachofa de la Vega Baja del Segura, repasa el momento que vive el sector, el valor diferencial del sello comarcal y el papel clave que juegan la hostelería y las nuevas líneas de transformación para seguir posicionando a la alcachofa como seña de identidad y motor económico de la comarca.
Este mes de marzo arranca una nueva edición de «Menjars de la Terra» en la Vega Baja, con la alcachofa como gran protagonista. ¿Cómo se presenta la campaña 2026 para la alcachofa de la comarca en términos de producción, calidad y mercado?
La campaña está siendo positiva. A pesar de haber tenido recientemente periodos de mayor humedad por las lluvias más recientes, no hemos registrado ningún episodio de gravedad con grandes heladas típicas de esta época. De hecho, estos días hay un aumento de la producción debido al viento y al aumento de temperaturas por lo que estamos satisfechos por cómo se está desarrollando la temporada de alcachofas en la Vega Baja y, sobre todo, por la calidad que estamos teniendo. Esperamos poder llegar a final de campaña con una producción de unas 27.000 toneladas. Esa cifra nos consolida como la principal zona productora de la Comunitat Valenciana, la segunda de España y el primer exportador nacional, con casi el 50 % de las alcachofas españolas destinadas al exterior.
El año pasado hablábamos del crecimiento del cultivo en la última década. ¿Se mantiene esa tendencia en 2026?
Sí, se mantiene claramente. Hemos incrementado la superficie de plantación en torno a un 10 %, incorporando unas 200 hectáreas más, lo que nos sitúa alrededor de las 2.500 hectáreas en la comarca. En apenas diez años hemos incorporado cerca de 1.000 hectáreas nuevas. Hemos pasado de 1.562 hectáreas en 2015 a unas 2.500 en la actual campaña. Eso demuestra que estamos ante un cultivo rentable y con futuro. Los agricultores siguen apostando por la alcachofa porque funciona en el mercado, porque hay demanda y porque detrás hay un trabajo colectivo muy fuerte de promoción y posicionamiento del territorio. El crecimiento no es casualidad, es el resultado de una estrategia sostenida.
«La alcachofa de la Vega Baja es un producto muy agradecido en cocina por su versatilidad»
¿Qué distingue a la alcachofa de la Vega Baja? ¿Qué aporta el sello «Alcachofa Vega Baja» al consumidor?
Nos distingue el territorio, el tipo de riego tradicional que aporta a las alcachofas una mayor ternura y el saber hacer. La Vega Baja es huerta histórica, con suelos fértiles, tradición agrícola, riego tradicional y un conocimiento acumulado durante generaciones. Aquí no solo se cultiva alcachofa, se vive la alcachofa. El consumidor sabe que detrás hay un territorio organizado, agricultores comprometidos y una marca que trabaja para promocionar su calidad y posicionar a la comarca como zona productora de relevancia.
Desde el punto de vista gastronómico, ¿qué la hace tan versátil en cocina?
La alcachofa de la Vega Baja es un producto muy agradecido en cocina por su versatilidad y en la Vega Baja del Segura se le saca el máximo partido. La vemos en platos tradicionales, de formas más innovadoras y hasta cruda en ensaladas. Tiene textura, sabor y capacidad de adaptarse a distintos formatos: fresca, a la brasa, en crema, en flor, en tortilla, arroces, en platos de cuchara, en chips, confitada en AOVE…
«Cuando la hostelería apuesta por el producto comarcal está generando valor añadido en origen»
Cinco restaurantes de la Vega Baja participan en estas jornadas con menús donde la alcachofa es la estrella. ¿Qué supone para el sector agrícola que la hostelería apueste de esta forma por el producto local?
Es fundamental. Cuando la hostelería apuesta por el producto comarcal está generando valor añadido en origen. El agricultor no solo vende una hortaliza; vende territorio, identidad y experiencia gastronómica. Además, esa alianza entre huerta y cocina fortalece la imagen del producto y refuerza el consumo. Cuando el cliente prueba una buena alcachofa en un restaurante, la busca después en el mercado y es una excelente forma de dar a conocer el territorio y de atraer a visitantes a la comarca.
Se ha incrementado la superficie de plantación en torno a un 10 %, incorporando unas 200 hectáreas más, lo que sitúa alrededor de las 2.500 hectáreas en la comarca. / INFORMACIÓN
¿Cree que iniciativas como «Menjars de la Terra» ayudan realmente a mejorar el consumo de alcachofa y a posicionarla como producto identitario de la comarca?
Sin duda. «Menjars de la Terra» conecta producto, territorio y gastronomía. Este tipo de jornadas permiten que el consumidor redescubra la alcachofa y la asocie a experiencias positivas. Nosotros siempre hemos defendido que la diferenciación empieza en el territorio. Cuando un producto se celebra y se reconoce socialmente, el mercado lo percibe como auténtico. Estas iniciativas consolidan ese posicionamiento.
¿Están trabajando en nuevas líneas como exportación, transformación o productos elaborados a base de alcachofa?
Sí, y ahí está una de las claves del futuro. Cuidamos lo esencial, destacamos el trabajo de todas las personas que lo hacen posible, reivindicamos el papel de la inteligencia agraria frente a la inteligencia tecnológica pero no obviamos el carácter más innovador del sector y ahí somos bastantes pioneros. De hecho, se está apostando por la innovación sostenible con técnicas y sistemas que reducen el uso de productos químicos y el ahorro del agua mientras que en el envasado también estamos viendo avances importantes.
Por lo que respecta a los productos elaborados a base de alcachofa, en los últimos años también se están lanzando al mercado nuevos formatos que son muy atractivos, innovadores y que llegan tanto al consumidor como al sector HORECA como la flor de alcachofa confitada en aceite de oliva virgen extra, la burger de alcachofa, o crujientes de alcachofa que nos permiten disfrutar de la Joya de la Huerta todos los días del año.
«Nosotros siempre hemos defendido que la diferenciación empieza en el territorio»
¿Qué mensaje le gustaría lanzar a los consumidores de la provincia y a quienes visitan la Vega Baja?
Que cuando consumen alcachofa de la Vega Baja están apostando por mucho más que un producto. Están apoyando a más de 5.000 trabajadores directos en campo, a 1.000 en la industria conservera y a miles de empleos indirectos. Están contribuyendo a mantener un paisaje, una economía y una forma de vida. Y, además, están disfrutando de un alimento saludable, versátil y con identidad propia. La alcachofa de la Vega Baja no es solo una hortaliza, es la joya de nuestra huerta y el orgullo de toda la comarca.












