Los papeles desclasificados del 23F apuntalan la versión oficial de que Juan Carlos I detuvo la asonada militar y han ayudado a mejorar en parte su imagen, destrozada desde el año 2020, cuando se conoció su fortuna oculta. Para Alberto Núñez Feijóo, la publicación de los informes “debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado” y cree que “sería deseable que el rey emérito regresara a España”.
Feijóo ha lanzado la propuesta en la red social X después de comentársela “personalmente” a la Zarzuela, según fuentes de ambas partes. La idea parece soslayar el hecho de que uan Carlos I (88 años) decidió irse a vivir en 2020 a Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) por la fortuna que guardó oculta en paraísos fiscales durante años, no porque hubiera dudas sobre su actuación el 23F. Hace ya casi seis años, tras la publicación de informaciones en la prensa sobre el dinero que guardaba en el extranjero, Felipe VI decidió romper públicamente con su padre e hizo un comunicado para informar de que le retiraba el sueldo a cuenta de los Presupuestos Generales que todavía cobraba y anunciar que renunciará a la herencia que pueda corresponderle cuando muera.
Esas dos medidas tan graves, sin embargo, no fueron suficientes para lograr que el escándalo no afectara a la jefatura del Estado y, en agosto de 2020, se fue a Abu Dabi tras pactarlo con su hijo y con el Gobierno. Allí es la familia real emiratí la que costea su vida y también los viajes que realiza por todo el mundo, incluidos los que le traen a España para regatear en Galicia.
¿Por qué no vuelve ya a vivir al país en el que reinó 39 años? Porque tendría que dormir en algún sitio que no fuera el Palacio de la Zarzuela, porque su hijo no le deja, y porque tendría que traer su residencia fiscal a España, algo que, por el momento, el emérito no está dispuesto a hacer. Cualquier persona que permanezca más de 183 días al año en territorio español debe tributar aquí.
Compensa la vida solitaria
La vida, como relatan los amigos que le van a visitar a Abu Dabi a menudo, le resulta muy cómoda: la logística que le ofrece la familia real emiratí, la asistencia sanitaria que recibe en los hospitales más punteros del reino y la posibilidad de entrar y salir del país sin periodistas a la vista le dan una tranquilidad que compensa la vida solitaria y las altas temperaturas que sufre en algunos momentos del año.
Además, el compromiso de no volver a residir en la que fue su casa durante 57 años (de 1963 a 2020) lo adquirió el rey emérito mismo en un comunicado escrito que mandó a su hijo el 5 de marzo de 2022. Lo envió solo dos días después de que la fiscalía española archivara, pese a encontrar irregularidades, las investigaciones sobre su fortuna. Lo hizo por varias razones: por su condición de inviolable cuando cometió las irregularidades, porque los delitos habían prescrito y porque las regularizaciones que había presentado le habían permitido solventar los problemas con Hacienda.
Juan Carlos I dejó negro sobre blanco que si algún día, más allá de visitas puntuales, decidía “residir en España” organizaría su vida “en ámbitos de carácter privado para continuar disfrutando de la mayor privacidad posible”. Dos meses después, en mayo, cuando realizó su primera visita tras el ‘autoexilio’ y comió con la familia real, Felipe VI en un comunicado también incluyó una referencia a ese compromiso de no volver a vivir en la Zarzuela nunca. Y esa es una decisión estrictamente familiar que se toma en un entorno en el que la relación entre padre e hijo es muy fría desde hace seis años: apenas se llaman por teléfono de vez en cuando, la comunicación se hace por whatsapp la mayoría de las veces y los recados sobre decisiones de calado se hace a través de intermediarios, entre otros, Camilo Villarino, jefe de la Casa del Rey.
«La decisión del emérito de si regresa o no a España depende exclusivamente de él. El Gobierno nunca le ha impedido y nunca le ha denegado la entrada a España», declaró este jueves Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, antes de recordar que, de hecho, viaja a España “cuando así lo decide». Bolaños es el miembro del Ejecutivo que se encarga más directamente de la relación con la familia real.
¿Y si se pone enfermo?
El temor a que pueda enfermar rápidamente o morir en el extranjero ya está también contemplado tanto en la Zarzuela como en el Gobierno y por el propio afectado. “Eso no sería un problema porque en Defensa están acostumbrados a repatriar a españoles desde cualquier parte del mundo en tiempo récord en caso de enfermedad o muerte”, asegura una persona que ha abordado el asunto con Juan Carlos I. Otra cuestión es que la salud del emérito vaya decayendo poco a poco y que su hijo, Felipe VI, se lo lleve a su casa para cuidarle. También está escrito desde hace muchos años por los servicios de protocolo cómo sería el funeral de Estado y todo el proceso de comunicación interna y externa (a otros gobiernos) del fallecimiento de Juan Carlos I.
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