‘Sueños de libertad’ celebra este febrero su segundo aniversario y sus 500 capítulos de emisión en Antena 3 convertida en la serie más vista de la televisión española. De hecho, ha alcanzado su mejor mes con un 14,6% de cuota de pantalla. Coincidiendo con el aniversario, la ficción ha incorporado a 10 actores, que se suman al elenco encabezado por Natalia Sánchez, Daniel Tatay, Oriol Tarrasón y Marta Belmonte. Entre ellos está Xenia Tostado, que está revolucionando la empresa de los De la Reina (sobre todo la vida de su director, Gabriel) con su llegada.
–Beatriz está dispuesta a vengarse de Gabriel. Es una mujer de armas tomar, pero él ya nos ha demostrado que no es precisamente un rival fácil.
Yo creo que Beatriz en un principio no llega con ganas de venganza. Esa necesidad de extorsionarle o chantajearle aparece cuando descubre que él ha creado una nueva vida con otra mujer. Ahí se le reabre la herida de abandono que arrastra y decide recuperar lo que considera suyo. Cuando llega a Toledo no es consciente del nivel de maldad que maneja Gabriel, porque ellos se conocieron en otro momento de sus vidas.
–Gabriel es el hombre más odiado de la colonia, así que Beatriz puede encontrar muchos apoyos.
Sí, eso lo he ido descubriendo a medida que conocía a Beatriz. He ido viendo los odios que levanta Gabriel.
–Dice que cuando llegó no planeaba ninguna venganza, pero ahora sí que la mueve ese odio y el rencor. ¿Cree que eso no es bueno para ella, aunque sea contra alguien tan tóxico?
No, pero ella no conoce al Gabriel que conoce el resto de personas. A ella lo que la mueve es su herida de abandono. No le mueve que él sea malísimo y vaya a pasarle factura. Es una historia más personal entre los dos. Luego irá descubriendo otras cosas, pero no creo que sea eso lo que mueve la venganza.
–¿Qué fue lo que más le atrajo del personaje?
Me gustó muchísimo su dualidad, su ambigüedad, su carácter y esa herida interna. Los personajes que se mueven desde ahí son muy interesantes para un actor. Es una mujer muy visceral, con un gran juego de seducción: sabe que puede conseguir cosas a través de ella. A veces no tiene demasiados escrúpulos si quiere algo, va a por ello y se plantea pocas cosas. Todas esas luces y sombras del personaje, y no saber hasta dónde puede llegar, me resultaban muy estimulantes.
–¿Qué le está enseñando Beatriz como actriz?
Me está enseñando a enfrentarme al reto que ya de por sí es una serie diaria, a no juzgar al personaje y a estar muy abierta y despierta al compañero que tienes delante. También a jugar, a dejarme llevar por lo que proponen los guionistas y por lo que sucede en la escena en sí. Esa es la magia de mi trabajo: jugar con lo que se crea en el momento.
–¿Los guionistas y los directores le dan pie a que pueda proponer cosas para el personaje?
Sí, confían mucho en nosotros. Al final, los guionistas escriben tramas para muchos personajes pero nosotros somos quienes convivimos con ellos día a día y los vamos conociendo psicológicamente. En esta serie y en la productora Diagonal siempre se hace un trabajo muy en equipo y confían mucho en el actor.
–Beatriz es intensa e impulsiva. Incluso visceral, como la ha descrito usted antes. ¿Tienen algo en común?
Todo el mundo puede tener momentos de intensidad en la vida, pero nos parecemos bastante poco. No resolvemos los conflictos igual ni vivimos la vida de la misma manera. Y eso me divierte mucho. Sería un aburrimiento hacer un personaje que se pareciera mucho a mí.
–¿Cómo es incorporarse a una serie consolidada, que ya lleva dos años de éxito?
Es muy fácil. Llegas a un proyecto que funciona y eso es maravilloso. Además, ya conocía a gran parte del equipo y a la productora, que trabaja muy bien este formato y conocen muy bien el sistema y el ritmo. Obviamente, los primeros días estaba nerviosísima, como todos cuando llegamos, pero son nervios bonitos.
–¿Pesa saber que es la serie más vista de la televisión?
Sinceramente, no pienso demasiado en eso. Ni siquiera estoy pendiente de si mi personaje va a tener repercusión. Entro a hacer mi trabajo lo mejor posible cada día y confío en que guste. Evidentemente no es lo mismo entrar en una serie que ya es un éxito que en una que no sabes si va a calar entre el público o no, pero todo eso suma a favor.
–¿La veía antes de incorporarse?
No. Es que no veo la tele. Veo ficción, pero no a esas horas. Ahora sí me he puesto al día y soy fan.
–¿Se crea un ambiente especial cuando se trabaja en una serie diaria, por tantas secuencias que se ruedan al día?
Yo creo que es un poco cuestión de suerte. Pasamos muchas horas juntos, pero somos muchos actores y no siempre coincidimos en tramas, solo en maquillaje o peluquería. Luego vas cogiendo confianza, te ves fuera y vas haciendo más piña. Pero en otras series en las que he estado también ha pasado eso y tenían otro formato. Así que si tienes la suerte de que el equipo es bonito y la gente está a gusto, se crea ese ambiente, y es un placer trabajar así.
–Supongo que no puede hacer ‘spoilers’, pero, a grandes rasgos, ¿qué cree que va a encontrar el espectador en Beatriz?
Creo que se van a quedar a cuadros poco a poco, igual que me quedo yo. A veces grabamos secuencias y somos conscientes o intuimos el impacto que pueden tener. Dices: “madre mía, la que se va a liar”. Creo que Beatriz va a despertar distintas pasiones en distintos momentos.
–¿Cree que el público empatizará con ella?
A veces sí y otras no. Unas personas sí y otras no. Como en la vida misma.
–No es la primera serie diaria en la que trabaja, porque estuvo en ‘Bandolera’ y en ‘Amar es para siempre’. ¿Pero cuesta volver a ese ritmo?
No me ha costado nada. Yo creo que la diferencia está en tener en tus manos un personaje que te apasiona. Y a mí Beatriz me apasiona, me interesa, me divierte y me reta. Es verdad que el ritmo de una serie diaria se puede llegar a sufrir, porque es frenético, hay que estudiar mucho, hay poco tiempo para hacer las cosas como a todo el mundo le gustaría, con más repeticiones… Pero eso desarrolla en ti, como actriz, un montón de cualidades que me parecen muy útiles para el trabajo e incluso para la vida. Así que no lo he sufrido, sino que lo estoy disfrutando mucho. Creo que me manejo bien en este ritmo y tener un personaje tan bonito me ayuda a levantarme motivada todas las mañanas, a pesar de los madrugones.
–Es catalana, de Igualada, pero ha trabajado poco en catalán, solo en sus inicios. ¿Le gustaría hacerlo más?
Claro. Son casualidades de la vida, porque me fui muy joven a Madrid y mi carrera empezó ahí. No se dieron más oportunidades allí, pero siempre estoy abierta a trabajar en catalán y en mi tierra.
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