Considerada como una de las principales causas de enfermedad hepática crónica en el mundo, la patología hepática grasa asociada a disfunción metabólica afecta a entre el 30 y 38% de la población adulta, que podría acabar desarrollando fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado. Con opciones terapéuticas muy limitadas, puesto que únicamente está aprobado Resmetirom, un fármaco con el que se obtienen resultados positivos en un 25% de los pacientes, sobre todo en cuanto a frenar o revertir la fibrosis, desde el Cimus de la Universidade de Santiago (USC) se ha llevado a cabo una investigación, a través de la que se ha identificado un papel clave de la enzima fosfoenolpiruvato carboxiquinasa 1 (PCK1) en la activación de las células estrelladas hepáticas, principales responsables del desarrollo de la fibrosis.
Publicado en la revista científica Cell Metabolism, el estudio liderado desde Santiago ha permitido a los investigadores «comprender cómo cuanto más bajos están esos niveles de PCK1, más severa es la patología», según explica en conversación con EL CORREO GALLEGO la coautora principal junto a Tamara Parracho Eva Nóvoa, quien añade que «lo que hemos visto es que si bajamos esos niveles de PCK1 en experimentos preclínicos, los ratones desarrollan fibrosis y lo hacen agresivamente«. Una comprobación que, tal y como subraya la bióloga, les llevaría a plantear, «siendo extremadamente cautos, si subiendo en los ratones enfermos la expresión de la PCK1 conseguimos revertir algo la fibrosis hepática».
Estrategias innovadoras con nanopartículas
Y es que esta investigación liderada por el grupo de Metabolismo Molecular del Cimus, bajo la coordinación de Rubén Nogueiras, abre la puerta al desarrollo de estrategias innovadoras que dirijan su actuación a esas células estrelladas hepáticas, utilizando nanopartículas u otros sistemas de liberación selectiva para modular la actividad de esa enzima y frenar la progresión de la fibrosis hepática. De ahí que el grupo investigador haya recibido recientemente un proyecto Prueba de Concepto de la Agencia Estatal de Investigación para desarrollar estas estrategias. Un proyecto dotado con 150.000 euros, que, según indica Eva Nóvoa, les permitirá continuar con esta línea de investigación, dando un paso más «desde la investigación básica hacia una etapa traslacional«, si bien admite que «eso supone muchísimos años de investigación y con estos fondos es imposible avanzar demasiado, pero al menos podemos ir encaminándonos a esa etapa traslacional y de ensayos clínicos».
«Para que llegue a haber una terapia real aún son necesarios muchos años de trabajo y de financiación»
Como resume la investigadora del Cimus, «para que llegue a haber una terapia real aún son necesarios muchos años de trabajo y mucha financiación«, si bien también pone el acento en la importancia de ir dando esos pasos desde «un laboratorio como el nuestro, muy centrado en la investigación básica y preclínica».
Escasas opciones terapéuticas
Tanto ella como Tamara Parracho inciden en que «mantener la actividad de PCK1 en las células estrelladas hepáticas es fundamental para preservar el equilibrio metabólico del hígado y prevenir el desarrollo de fibrosis».
Ambas investigadoras apuntan que «este mecanismo es relevante tanto en modelos animales como en células humanas», si bien también consideran que «todavía queda mucho camino por recorrer antes de saber si podría ser una estrategia terapéutica eficaz y segura en personas con MASLD”.
Un fármaco al que solo responden uno de cada cuatro pacientes
Lo relevante de este estudio es que abre la vía a nuevas posibilidades de tratamiento, sobre todo teniendo en cuenta las reducidas opciones terapéuticas existentes en la actualidad, puesto que «el único fármaco aprobado a nivel europeo el año pasado, un poco antes en Estados Unidos, representa un avance maravilloso porque no había ninguna alternativa, pero solo responden el 25% de los pacientes«. De ahí que, como afirma Eva Nóvoa, desde su grupo de trabajo se hayan propuesto «buscar dianas terapéuticas alternativas dirigidas a las células estrelladas hepáticas, que son las importantes en la fibrosis hepática».
Participación europea y estadounidense
En este proyecto, que se ha desarrollado durante los últimos tres años y medio, han participado también investigadores del propio Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas como Miguel López, Marta Varela-Rey y Carlos Diéguez, junto a equipos de investigación de otros organismos como la Clínica Universidad de Navarra, el Hospital Clínic de Barcelona, CIC bioGUNE, la Autónoma de Madrid, la Universidad de Lille, la de Lübecky la Universidad de Columbia.
Sobre los motivos que le llevaron a Eva Nóvoa a adentrarse en este campo, señala que «ya teníamos proyectos previos y artículos relacionados con la PCK1 en el contexto de la obesidad y la diabetes, y como en el laboratorio estamos muy interesados en el hígado graso y el desarrollo de la fibrosis, decidimos estudiar si esta enzima jugaba ahí también un papel importante».
Interrogada sobre lo que representa la publicación de este trabajo para esta bióloga formada en la Universidade de Santiago que «desde niña siempre supe que quería trabajar en un laboratorio, aunque entonces no sabía que eso se llamaba investigación», Eva Nóvoa habla de «satisfacción personal y a nivel curricular porque me ayuda mucho para poder seguir creciendo», pero también de la que supone «dar visibilidad a nuestro grupo y a la universidad, así como al Cimus, donde se hace ciencia de muy buena calidad«.














