Hace al menos un lustro que la comunidad científica certifica que las anguilas (y sus crías, las angulas) han perdido hasta el 90% de su población y que, de seguir así, estos animales podrían desaparecer en cuestión de años. El Gobierno propuso a las comunidades autónomas incluir a esta especie en el catálogo de animales en peligro de extinción, pero, en la tercera ronda de consultas, la medida no prosperó ante la negativa de algunas autonomías.
Según explicaba este viernes la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, la intención del Gobierno es volver a intentarlo. «Si no actuamos rápido no habrá nada que salvar», ha destacado Aagesen durante una reunión con la comisaria europea de medio ambiente, Jessika Roswall, celebrada en el Centro Nacional de Educación Ambiental en Valsaín (CENEAM).
Aagesen afirma que, tras la negativa cosechada en la última reunión, se ha acordado crear «de forma inmediata» un grupo de trabajo para recopilar toda la información científica disponible sobre el estado de conservación de la especie, sus amenazas y las medidas de protección que se necesitarían para que estos animales puedan volver a prosperar.
Se volverá a intentar
Una vez elaborado este informe, Aagesen asegura que en «un corto plazo de tiempo» se volverá a reunir con las comunidades autónomas para reclamar la declaración de esta especie como animal en peligro de extinción esperando que, en este cuarto intento, la propuesta coseche los votos necesarios para salir adelante.
Crías de anguila / Efe
En este sentido, la ministra apeló a «la responsabilidad» de los gobiernos autonómicos ante esta cuestión y ha recordado que estamos ante una situación que no solo repercute a sectores como la pesca o la gastronomía, sino que afecta al propio equilibrio natural y a la conservación de la biodiversidad española.
«Es mejor declarar una especie en peligro de extinción que lamentar su pérdida», ha destacado Aagesen. En la última reunión celebrada con las comunidades para abordar esta cuestión, en el marco del Comité de Flora y Fauna, las autonomías que concentran la actividad pesquera en torno a la anguila han mostrado sus reticencias ante la propuesta del Gobierno.
En concreto, se han posicionado totalmente en contra la Comunidad Valenciana, Asturias, Galicia, Cantabria, Murcia y Baleares. Andalucía, el País Vasco, Navarra, La Rioja, Extremadura, Aragón, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Catalunya se han abstenido han optado por aplazar la decisión.

Un anguila en su medio natural / phys.org
Según informó El Periódico de Cataluña tras la reunión, los representantes de la Generalitat han rechazado prohibir directamente la pesca de la anguila, pero se han abstenido para que la determinación se tome más adelante. No obstante, sí han aceptado establecer más controles sobre la pesca furtiva y llevar a cabo un seguimiento durante los próximos años para impulsar una pesca que no genere impactos negativos sobre la especie.
Informe sobre el estado del lobo
Durante la reunión celebrada este viernes en Valsaín entre Aagesen y la comisaria europea de medio ambiente también se abordaron otras cuestiones relacionadas con las medidas que está tomando España para proteger la biodiversidad y hacer frente al cambio climático. Entre los temas más espinosos ha destacado el debate sobre la protección del lobo. Sobre todo después de que Bruselas abriera un expediente a España por no enviar un informe sobre el estado de esta especie amenazada.
Sobre esta cuestión, Aagesen afirmó que el Gobierno sigue trabajando en la elaboración de este informe, pero que «aún falta información científica» y «rigurosa» sobre el estado de conversación de este animal, sobre todo después del impacto que ha tenido fenómenos como los incendios del pasado verano en algunas poblaciones. La ministra afirmó que se le ha reclamado esta información a las comunidades autónomas y que, mientras, enviarán una carta a la Comisión Europea informando «del contexto» detrás del retraso en la entrega de estos datos.
Roswall, por su parte, destacó el avance del cambio climático en toda Europa, desde España hasta su Suiza natal, y que eso pone sobre la mesa la necesidad de reforzar los mecanismos de cooperación ante fenómenos tan adversos como los grandes incendios forestales o la resiliencia hídrica.
En este sentido, la comisaria europea defendió que estas cuestiones deberían situarse «en el centro de la agenda política» de todos los estados miembro y que, de hecho, desde los organismos europeos se está estudiando ya cómo «mejorar la cooperación» y «mejorar las competencias» ante este tipo de escenarios climáticos extremos. «El cambio climático y la pérdida de biodiversidad no son fenómenos aislados sino que suponen un riesgo directo para la seguridad y la resiliencia de Europa», destacó Roswall.












