Sarah Ferguson, de 66 años, no ha vuelto a aparecer en público desde el bautizo de su nieta Athenea, celebrado el 12 de diciembre en el Palacio de St. James. Semanas después, y en plena sacudida mediática por la detención de su exmarido, Andrés Mountbatten-Windsor, el ‘Daily Mail’ ha revelado en exclusiva que la exduquesa de York se había internado durante un mes en la exclusiva Paracelsus Recovery Clinic de Zúrich (Suiza). Su marcha coincidió, además, con la orden de abandonar Royal Lodge por expreso mandato del rey de Inglaterra, su excuñado, Carlos III.
Según el tabloide británico, Ferguson viajó a Suiza justo después de Navidad y permaneció allí hasta finales de enero. La decisión se produjo tras la publicación de nuevos documentos de los llamados ‘archivos Epstein’ por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que volvieron a situarla en el foco por su relación con el financiero Jeffrey Epstein, fallecido en prisión en 2019.
Correos, deudas y un vínculo incómodo
Entre los millones de documentos difundidos figuran correos electrónicos intercambiados en los años 2000 entre Ferguson y Epstein. En ellos, la exduquesa pedía ayuda económica e incluso se ofrecía a trabajar como «asistenta doméstica» porque necesitaba dinero «desesperadamente», pese a que el magnate ya había sido condenado y se encontraba bajo arresto domiciliario en Florida. En otro mensaje, se disculpaba por haberlo criticado en público y lo describía como un amigo «leal, generoso y supremo».
Los archivos también revelan que llevó a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, a almorzar con Epstein pocos días después de que este saliera de prisión. Fuentes citadas por el ‘Daily Mail’ aseguran que Ferguson quedó «absolutamente destrozada» tras la difusión de estos correos y que optó por refugiarse en un entorno donde se sintiera protegida y acompañada.
Un santuario de lujo frente al lago
La clínica Paracelsus Recovery, situada frente al lago de Zúrich, está considerada una de las más caras del mundo. Sus tarifas ascienden a alrededor de 15.300 euros el día y pueden alcanzar los 400.431 euros por un programa residencial de un mes. Los pacientes se alojan en un ático con vistas al lago y cuentan con un equipo mínimo de 15 especialistas, además de chófer y chef privado.
El centro está especializado en el tratamiento de adicciones, agotamiento, depresión, ansiedad y traumas, y ofrece programas personalizados bajo el modelo ‘one client at a time’ (un profesional atiende a una sola persona o cuenta individualmente, en lugar de manejar múltiples clientes simultáneamente). También dispone de chequeos integrales y programas específicos, como evaluaciones de la calidad del sueño.
Uno de sus principales reclamos es la confidencialidad extrema. La clínica no divulga la identidad de sus pacientes y opera bajo estrictos acuerdos de privacidad. No existen listados públicos de celebridades que hayan pasado por sus instalaciones: más allá del caso de Ferguson -hecho público por la prensa-, la identidad de sus clientes, habitualmente grandes fortunas, empresarios o miembros de familias reales, permanece en el anonimato.
Ferguson conocía bien el centro. En 2025 participó en un vídeo promocional junto a su fundador, Jan Gerber, donde habló de su infancia, de la presión mediática y de su enfermedad oncológica. Aseguró que allí le diagnosticaron trastorno por estrés postraumático (PTSD) y TDAH (ADHD). En declaraciones al Daily Telegraph, afirmó: ‘No me avergüenza revelar que la clínica me ofreció un santuario’, destacando su ‘excelencia clínica’ y su ‘profunda humanidad’.
¿Quién paga la factura?
Tras su estancia en Suiza, se cree que pasó unos días en los Alpes franceses y posteriormente en los Emiratos Árabes Unidos, donde mantiene contactos y amistades.
La cuestión que sobrevuela ahora es cómo ha podido costear un ingreso de estas características, especialmente después de que comentara a amigos que necesitaba dinero y que debía «volver a trabajar».
Algunos medios británicos sugieren que la estancia podría haber sido gratuita o parcialmente cubierta a cambio de la promoción reiterada que la exduquesa ha hecho del centro en redes sociales y en entrevistas. Ni la clínica ni Ferguson han confirmado este extremo.
De momento, la madre de Beatriz y Eugenia permanece lejos del Reino Unido, rehaciendo su estrategia personal y profesional en uno de los momentos más delicados de su vida pública.
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