Gaza ha protagonizado la 76ª edición de la Berlinale desde que, en la primera jornada del festival, dos jueves atrás, el cineasta alemán Wim Wenders -este año presidente del jurado oficial- rehuyó con evidente torpeza posicionarse públicamente acerca del genocidio de Israel contra la población palestina, y desde entonces el asunto ha sido objeto de un debate más vehemente y apasionado a lo largo del certamen que cualquiera de las películas presentadas a competición. Era de esperar, por tanto, que Gaza se erigiera también en el verdadero protagonista de su gala de clausura. En el transcurso de la ceremonia, tanto el propio Wenders como la directora del festival, Tricia Tuttle, han aludido al tema en sendos discursos centrados en la necesidad de unidad entre los artistas para combatir las atrocidades cometidas por los tiranos. Sobre el escenario, varios de los galardonados han expresado su solidaridad con los gazatíes, y el cineasta sirio-palestino Abdallah Alkhatib, director de la película ganadora del premio a la Mejor Ópera Prima, «Chronicles From the Siege», se ha atrevido a acusar al gobierno alemán -principal patrocinador de la Berlinale- de ser «socio del genocidio israelí». Desde el patio de butacas, asimismo, se han gritado proclamas como «¡Palestina libre!» en más de una ocasión.
Emin Alper recibe el Oso de Plata del Gran Premio del Jurado por ‘Kurtulus’ (Salvación) durante la ceremonia de clausura del 76.º Festival Internacional de Cine de Berlín. / CLEMENS BILAN / EFE
Los responsables de las ficciones ganadoras de los dos premios más importantes que el certamen concede, el Oso de Oro a la Mejor Película y el Gran Premio del Jurado, asimismo han usado sus intervenciones sobre el escenario para condenar lo que sucede tanto en Gaza como en otros lugares donde los derechos humanos están siendo violados de forma sistemática. Ambas películas, las dos turcas, son obras furiosamente políticas, cuyo valor en buena medida estriba en ese compromiso. Quinto largometraje del turcoalemán Ilker Çatak y ahora también flamante Oso de Oro, «Yellow Letters» es una obra diseñada para denunciar la ferocidad con la que las autoridades de Turquía persiguen a artistas y académicos que manifiestan opiniones políticas distintas a las suyas, pero también funciona a modo de reflexión más universal sobre el papel del arte en la protesta política y las distintas formas que adopta la cultura de la cancelación. Y la quinta película de Emin Alper, «Salvation», habla del fanatismo ideológico y el coste de ceder el poder a individuos carismáticos y dementes, sean estos líderes religiosos o representantes políticos como Donald Trump, Vladimir Putin o Recep Tayyip Erdoğan. Las palabras de agradecimiento de Alper al recoger su premio han aludido no solo al drama que sufre Gaza sino también al que afecta a la población iraní y a algunos de los presos políticos que llenan las cárceles turcas, entre ellos el alcalde electo de Estambul, Ekrem İmamoğlu.

El director estadounidense Lance Hammer (d) y el productor norirlandés Tristan Goligher posan tras ganar el Oso de Plata Premio del Jurado por la película «Queen at Sea» en la 76ª Berlinale, / EFE
Ninguna de esas dos películas, conviene matizar, es la mejor de cuantas este año competían por un lugar en el palmarés oficial. Ese honor sin duda le corresponde a «Queen at the Sea», del estadounidense Lance Hammer, devastadora reflexión sobre el consentimiento sexual y las limitaciones de la sociedad a la hora de responder al Alzheimer, a la que el jurado ha recompensado tanto con el Premio del Jurado -tercer trofeo en importancia- como con el galardón a la Mejor Interpretación Secundaria, «ex aequo», para Tom Courtenay y Anna Calder-Marshall. Si además de todo eso se tiene en cuenta que el Oso de Plata a la Mejor Interpretación Protagonista ha ido a parar a la gran Sandra Hüller por su trabajo en «Rose», en la piel de una mujer que finge ser un hombre excombatiente en la Guerra de los Treinta Años para disfrutar del tipo de libertad al que las mujeres no tenían acceso en el siglo XVII -y, ya puestos, que el primer largometraje del andaluz Ian de la Rosa, «Iván & Hadoum», ha obtenido el premio Teddy, destinado a distinguir el cine de temática LGTBIQ+-, queda claro que el palmarés anunciado hoy calla las bocas de quienes hace nueve días acusaron a la Berlinale de no exhibir suficiente compromiso político. Tal vez incluso fue diseñado con ese fin.
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