Existe una diferencia abismal entre el Real Zaragoza con dos delanteros y cuando el ataque está integrado por un único punta con un mediocentro reconvertido a mediapunta como principal y más próximo aliado. Ya sea por falta de efectivos o por elección de Sellés, la realidad es que al Zaragoza le ha ido mucho mejor cuando ha jugado con una doble punta arriba, en concreto, cuando esta ha estado formada por Soberón y Kodro, la pareja ofensiva sobre la que se cimentó la reacción y la esperanza.
Con este dúo arriba, el Zaragoza enlazó aquellas tres victorias consecutivas que ahora se sitúan casi en el Pleistoceno. El triunfo por la mínima ante el Huesca (1-0), el logrado sobre la bocina en Eibar (1-2) y la remontada frente al Leganés (3-2) construyeron un patrón sobre el que Sellés concibió un equipo envuelto en sentido común. El sempiterno problema con el gol parecía haber quedado atrás. El Zaragoza, al fin, creaba, generaba y amenazaba, sumando siete goles en tres duelos.
El cambio de Sellés a la doble punta se producía después de que el técnico valenciano empezara su andadura en el banquillo con mal pie. Tres derrotas seguidas (1-0 en Gijón, 0-2 contra el Deportivo y 3-1 en Granada) con un denominador común: la apuesta por un único delantero (Soberón) y la ocurrencia de situar a un centrocampista de recorrido y poco gol (Guti) como mediapunta. Por supuesto, el experimentó fracasó pero tuvo que ser el propio futbolista el que pidiera a su entrenador volver a su posición natural y no ejercer tan arriba.
Y el cambio lo mejoró todo: el plan, la idea, el juego, el rendimiento individual, el colectivo, al propio Sellés y, sobre todo, los resultados. Esas tres victorias consecutivas con dos delanteros y el empate posterior (1-1) en La Rosaleda, un campo complicado, señalaban el camino.
Sin embargo, tres encuentros seguidos sin ganar (1-2 en casa ante Cádiz y Las Palmas y el empate en Burgos) provocaron que el técnico regresara a su idea original desterrando la doble punta para dejar a Kodro solo arriba. Soberón se quedó en el banquillo en Santander para que, de nuevo, un mediocentro (Toni Moya) ejerciera de segundo punta en Santander, donde el Zaragoza completó su mejor partido del curso pasando por encima del líder, que solo se metió en el partido a raíz de la expulsión de Soberón, que había saltado al campo en la segunda parte, en el tramo final del choque. La lección táctica de Sellés le avalaba para mantener ese patrón que tan buen resultado le había dado ante el Racing.
Pero el Zaragoza ya no ha vuelto a ganar desde entonces. Las habituales bajas, el fichaje de un delantero (Agada) que llevaba cuatro meses sin jugar y, sobre todo, la insistencia de Sellés en jugar con un solo delantero (Kodro hasta que se lesionó, Soberón, Cuenca o Dani Gómez el pasado sábado ante la Cultural) acompañado de un mediocentro (Moya primero y Francho después) han restado pegada, gol y prestaciones a un Zaragoza que acumula ya cinco choques sin vencer y que solo ha ganado uno de los nueve encuentros que ha jugado con un solo delantero desde que Sellés tomó el mando.
El balance se completa con cuatro empates y otras tantas derrotas, con apenas seis goles a favor (tres en un solo partido) y cuatro encuentros sin marcar. En cambio, el registro con dos delanteros es mucho mejor: 11 puntos sobre 21 (52% por el 26% con uno arriba), tres victorias, dos empates y dos derrotas, con 10 goles a favor. El Zaragoza, de hecho, ha marcado en los siete duelos en los que Sellés ha diseñado un once con dos delanteros.













