El carnaval de Toro es una fiesta en la que la creatividad y el buen humor se fusionan con tradiciones muy arraigadas que los toresanos han logrado transmitir a las nuevas generaciones.
El mejor ejemplo de estas tradiciones es la boda de adultos de carnaval, enlace que se ha consolidado como uno de los actos más singulares de las fiestas que, además, alienta ese orgullo de pertenencia a una ciudad que defiende a ultranza sus símbolos de identidad.
Los protagonistas de la boda fueron Javier de la Calle Matilla y Charo Cano Blanco que, en la ceremonia oficiada en el salón de plenos del Ayuntamiento por la alcaldesa, Ángeles Medina, renovaron los votos de amor y fidelidad que pronunciaron hace 25 años, cuando se prometieron amor eterno.
Los novios apuntalaron su compromiso nupcial arropados por unos padrinos muy especiales, su hija, Lucía de la Calle Cano, y un sobrino, Hugo Cano Calleja.
Para la ceremonia, la novia eligió un elegante vestido de labradora y cubrió sus hombros con un mantón de Manila, recreando a la perfección el atuendo femenino de un enlace a finales del siglo XIX. Por su parte, el novio lució una talma, prenda que fusiona la tradicional capa castellana y un abrigo.
Tras el intercambio de alianzas y al grito de «¡Vivan los novios!» concluyó la emotiva ceremonia, que dio paso al baile de los ramos en las puertas del Ayuntamiento, al ritmo marcado por el grupo «Tío Babú».
A la ceremonia no faltaron los miembros de las murgas «Los peseteros» a la que pertenece el novio, y de «Las Marujas» de la que formó parte la novia, gesto que evidenció los vínculos de amistad y cariño que forja el carnaval de Toro.
La Asociación Cultural «Tres del Nueve», acompasó el tradicional desfile de la comitiva por las calles de la ciudad hasta el palacio de los Condes de Requena, donde tuvo lugar el baile nupcial, que dio paso al convite de boda con el que fue clausurado el entrañable enlace carnavalero.
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