La reciente regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno, un proceso que según las estimaciones oficiales podría beneficiar a alrededor de 500.000 persona, ha reactivado un debate político y social en España sobre el papel juega la inmigración en el mercado laboral y el impacto puede tener la incorporación de cientos de miles de trabajadores a la economía.
El Ejecutivo ha defendido la medida como una vía para dar seguridad jurídica, ordenar situaciones de irregularidad y facilitar el acceso a los permisos de residencia y trabajo a personas que ya vivían en España antes del 31 de diciembre de 2025 y cumpliendo una serie de requisitos. Por el contratio, la oposición y distintos actores han elevado el tono, advirtiendo de un posible “efecto llamada” y cuestionando el alcance del plan.
Gonzalo Bernardos desmonta el bulo de las ‘paguitas’
En mitad de este clima, el economista Gonzalo Bernardos se ha pronunciado en X (antes Twitter) para refutar uno de los mensajes más repetidos en redes sociales por determinados partidos políticos, como que los inmigrantes vienen a España a cobrar ayudas. “Es lo que dice la extrema derecha, pero no es verdad. Han venido a trabajar”, sostiene. El profesor de la Universidad de Barcelona y tertuliano habitual en programas de televisión, acompaña su afirmación de datos sobre participación en el mercado laboral y sobre el Ingreso Mínimo Vital (IMV) de la población inmigrante.
Imagen de archivo de unos temporeros trabajando en el campo. / EFE/MIGUEL VAZQUEZ
Datos de empleo y del Ingreso Mínimo Vital (IMV)
Bernardos apoya su argumento en un indicador clave: la tasa de actividad, es decir, el porcentaje de población que trabaja o busca empleo. Según los últimos datos publicados por el INE en la EPA, la tasa de actividad de las personas con nacionalidad española se sitúa en torno al 56,9%, mientras que la de personas extranjeras ronda el 69%.
La conclusión que saca el economista es clara. Si el motivo principal de su residencia en España fuera “vivir de subsidios”, no se observaría una participación tan alta en el mercado laboral. En otras palabras, el dato encaja mejor con un patrón de inmigración orientada al empleo que con un comportamiento “rentista”.
Por otra parte, el economista se centra en el IMV. En su post señala que el 17,5% de perceptores son foráneos, frente a un peso aproximado del 14,4% en el conjunto de la población del país. Una diferencia que atribuye a una realidad de sobras conocida, como las rentas más bajas y mayor vulnerabilidad de los hogares extranjeros.
Gonzalo Bernardos remata su argumento asegurando que «si los últimos fueran adictos a los subsidios, su cuota en IMV sería de más del 30%». Una forma de subrayar que los datos reales nada tienen que ver con las cifras virales que circulan habitualmente por redes sociales sin haber sido verificados.














