Aníbal Gómez, el 50% del dúo musical Ojete Calor (que forma junto a Carlos Areces), es actor, DJ, ilustrador, cantante, presentador, escritor y, ahora, también ‘showrunner’. Este domingo estrena en Atresplayer su primera serie, ‘Rafaela y su loco mundo’, una surrealista comedia basada en un libro escrito por él donde interpreta a una de las amigas adolescentes de la protagonista.
–La serie es una parodia de las películas de adolescentes del cine americano.
Totalmente. Una de las cosas que no solo no rechazo, sino que abrazo, son los arquetipos. Todos esos clichés del mundo adolescente, especialmente los que nos han llegado a través del cine juvenil americano, que tiene una mirada más extrema que, por ejemplo, una serie española. ‘Rafaela y su loco mundo’ es muy metacinematográfica: no solo se rinden muchos homenajes a películas, sino que los propios personajes son conscientes, en muchos momentos, de que están dentro de una serie. Me parecía precioso abrazar ese mundo de estereotipos, de la adolescencia vista de forma muy americana, con Corpus, mi personaje, como la típica guapa, que podría ser la jefa de las animadoras. Abrazar los clichés para mirarlos desde fuera y reírnos de esas exageraciones.
–El espíritu ‘chanante’ está muy presente en la serie. Más allá de que estén usted, Joaquín Reyes, Carlos Areces o que dirija Ernesto Sevilla, se respira ese universo.
Para mí era imprescindible que el espíritu ‘chanante’ formara parte de esta coctelera, porque ess algo en lo que he participado y con lo que he crecido. La idea era meter en la serie todo lo que me ha influido: desde películas cómicas tipo ‘Agárralo como puedas’ o ‘Hot Shots’ hasta el humor de Martes y Trece, el propio mundo ‘chanante’, o personajes como Tontili y Monguili, que escribió Carlos Areces. Y quién mejor que Ernesto Sevilla para entender este universo. El humor de ‘Muchachada nui’, de Faemino y Cansado o José Luis Cuerda es atemporal: quien no conecta con él no lo entiende, pero quien sí lo hace no se despega nunca porque no caduca como un chiste. Si te gusta ‘La vida de Brian’, te va a gustar siempre. Y eso lo veo también en gente joven que redescubre estos referentes a través de TikTok o ‘reels’. Por eso pensé que podíamos recuperarlo, darle una vuelta y que conectara tanto con quienes crecimos con ello como con nuevas generaciones.
–¿Tenía claro que los personajes de las tres amigas de la protagonista los tenían que hacer usted, Joaquín y Carlos?
Sí. Cuando escribí el guion, partiendo de mi libro, me permití todas las licencias. Con las amigas lo tenía clarísimo. Se lo dije a Carlos desde el principio: iba a inspirarme directamente en aquellos personajes suyos. No había nadie mejor que nosotros tres para hacerlos: unos tipos de mediana edad interpretando a adolescentes. La comedia no está solo en que seamos hombres haciendo de chicas, sino en que somos adultos interpretando a adolescentes, lo mismo que le pasa a Ingrid García-Jonsson [la protagonista]. Es una etapa en la que todo se vive con especial emoción e intensidad.
–¿Por qué le dio por escribir literatura juvenil?
Una editorial, Fan Readers, contactó conmigo para proponerme escribir algo dirigido a adolescentes que estaban perdiendo el hábito de la lectura. ¡Era tan concreto que solo les faltó pedirme que fuera para gente migrante que vive en Noruega! (ríe) Luego hice un poco lo que quise. En la serie hay muchas capas. Puede que un adolescente no capte un homenaje a ‘Terminator’ o ‘Regreso al futuro’, pero se quedará con otras cosas. Mucha gente me preguntaba si le podía comprar el libro a sus hijos. Yo les decía que sí, porque yo de niño veía ‘La bola de cristal’. Siempre me ha dado rabia tratar a los niños como si fueran tontos. No lo son. Todos hemos sabido distinguir cuándo algo no era para nuestra edad. Además, el mundo real está mucho más subido de tono: basta con poner el ‘Telediario’. La violencia, por ejemplo, está completamente normalizada. Así que yo veía claro que podían leer el libro con tranquilidad. En general, a los adolescentes les encantó, y mi sorpresa fue que a los adultos también. La serie está concebida de la misma manera.
Aníbal Gómez, caracterizado para la serie ‘Rafaela y su loco mundo’ / Atresmedia
–¿Fue Arturo Valls quien le animó a convertir el libro en serie?
Sí. En la presentación del libro en Madrid le invité para que me hiciera un poco de reclamo y me dijo que debería convertirlo en una serie. Le mandé un capítulo piloto tiempo después y, en una reunión con una plataforma, lo presentó y les interesó. Que Atresmedia apostara por producir algo así me parece valiente y abre las puertas para que se hagan otras propuestas que se salgan un poco de lo normal. Porque lo fácil es intentar calcar cosas que ya están funcionando en otros sitios.
–¿Cree que en España sabemos reírnos de todo?
Yo lo que creo es que tenemos un sentido del humor más especial de lo que mucha gente cree. No todo tiene que hacer gracia a todo el mundo, y eso hay que respetarlo. Cuando se habla de los límites del humor, parece que todo te tiene que hacer gracia y, si no, estás censurando, y no es así. Entonces, ¿España se sabe reír de su humor? Pues no todo el mundo. Es como lo que decíamos antes del humor absurdo o surrealista, que nunca ha conectado con toda la gente, pero quien conecta, lo hace de verdad. Lo que sí que tenemos en España en cuanto a sentido del humor es que todos hemos crecido escuchando esos chistes que ahora no te atreverías a decir, escuchando que la comedia puede ser salvaje, que hay mucho humor inteligente pero también otro más zafio. Lo bonito es no renegar de nada, saber que todo existe y entender el enfoque. En esta serie hay bromas zafias, pero si abusas de eso, arruinas el conjunto. Pero combinado con humor más inteligente, el contraste funciona. A mí me gusta abrazar todos los tonos.

Imagen de ‘Rafaela y su loco mundo’ / PEDRO VALDEZATE
–Toca muchos palos: es DJ, actor, creador de series, presentador, escritor, ilustrador, cantante con Ojete Calor…
Todo pasa por el mismo filtro: la comedia. Incluso cuando pincho como DJ hablo mucho entre canciones, soy más un pinchadiscos que quiere que la gente baile y se ría. Pero creo que actor engloba también un poco todo. Incluso en Ojete Calor somos dos actores interpretando personajes. Carlos Ojete y Aníbal Calor dicen auténticas barbaridades que Areces y Gómez no diríamos jamás.
–Sí, porque las letras de sus temas son muy provocadoras, como en ‘Extremismo, mal’, donde cantan: «Machismo y feminismo son igual, abajo la homofobia y la homosexualidad, ni nazis ni judíos…».
Claro, hay que saber el contexto de quién está lanzando esos mensajes y una vez entras en el universo paródico de Ojete Calor no hay problema.
–¿Nunca han tenido quejas por sus letras?
Si te digo que no, igual te estoy mintiendo, porque tampoco soy muy de meterme en las redes a leer los comentarios. Es probable que mucha gente no comulgue con nuestras letras y no culpo a nadie si no entienden de dónde viene el mensaje. Pero si escuchas la canción, te molestas un poco en saber quién es Ojete Calor, en conocer el resto de letras y el contexto del grupo, entonces te cuadrará todo. Si llega un momento en el que no se puede usar la ironía, lo mordaz, lo sarcástico, si nos quedamos solo en lo literal, estamos perdidos. Lo mínimo es intentar entender el contexto antes de juzgar. Precisamente nuestra canción ‘Opino de que…’ va de eso.

Los protagonistas de ‘Rafaela y su loco mundo’ / Atresmedia
–¿La corrección política es un freno creativo o un reto?
A veces te obliga a darle una vuelta más inteligente a las cosas. Pero tampoco debes hacer humor obsesionado con no ofender a nadie, porque entonces te quedarías paralizado. No creo que ahora no se pueda hacer nada, pero tenemos que estar preparados para aceptar la crítica, para que a mucha gente no le haga gracia o se puedan sentir ofendidos. Ese es uno de los peajes que hay que pagar. Puedes explicar desde dónde se hace algo, pero no controlar cómo lo recibe cada persona. Pero al final el humor no es violencia. No se puede equiparar cuando hay sentido del humor a cuando alguien te insulta por la calle, porque son cosas distintas.
Suscríbete para seguir leyendo












