A sus 91 años, sigue acudiendo a diario a la oficina. De una empresa nacida en 1933 con un solo camión, ha creado un grupo diversificado -logística, inmobiliaria, hoteles y agricultura- con una idea fija: crecer con control, reinvirtiendo y manteniendo los valores. La firma aragonesa tiene 52 delegaciones, 700.000 metros cuadrados de naves y terminará el año con 1.000 vehículos.
91 años y sigue viniendo cada día a la oficina. ¿Cómo lo vive?
He trabajado toda mi vida: todos los días, muchas noches y muchas madrugadas. Es lo que sé hacer. Sin darme cuenta, han pasado los años y ya ni me entero de que tengo 91 años. A veces digo: «¿Pero tantos años tengo?». Como no he parado, sigo haciendo lo de siempre.
La empresa tiene un año más que usted. ¿En qué momento está hoy Carreras Grupo Logístico?
Gozamos de una excelente posición. Somos una empresa líder en logística y transporte. Gestionamos más de 2.000 vehículos diarios, aunque no todos son nuestros, y pronto alcanzaremos los 1.000 camiones en propiedad, que es muy importante. Tenemos 52 instalaciones logísticas propias, con 700.000 metros cuadrados de capacidad de almacenamiento.
Si tuviera que resumir en tres ideas lo que es hoy el Grupo Carreras, ¿cuáles serían?
Primero, trabajo. Sin trabajo no se hace nada: trabajar, trabajar y trabajar. Eso lo aprendí de mi padre. En segundo lugar, es importante la seriedad y la honradez. Y tercero, la ilusión: que el trabajo no sea un castigo, sino una herramienta que te desarrolla, te hace mejor y te permite sacar lo que llevas dentro.
Miguel V. Carreras Calvete durante un momento de la entrevista. / MIGUEL ANGEL GRACIA
Cuando habla de Carreras, ¿habla solo de logística?
No. Hemos creado un grupo diversificado: además de Carreras Grupo Logístico está Eizasa, con promoción inmobiliaria, y también Eizasa hoteles, una pequeña cadena de hoteles. Y contamos con explotaciones agrícolas.
¿Por qué el salto a nuevos cultivos?
Durante años explotamos lo tradicional: cebada, guisante, maíz… Pero hace seis años vimos que en ese campo había mucha competencia. Pensamos que había que huir de eso y comenzamos a plantar árboles.
¿Y ahí entran la almendra y los olivos?
Sí. Vimos una oportunidad: España es deficiente en almendra. Empezamos a plantar y hoy tenemos 250.000 almendros, más de 200 hectáreas. Este año, por primera vez, hemos recogido una buena cosecha. Después vimos que el aceite tenía recorrido en Aragón. Ya tenemos 200.000 olivos plantados. Y vamos a por más.
Hoy hablan de 1.000 camiones en propiedad. Creo que empezó con dos, ¿no?
Empezó con uno mi padre. Cuando yo entré, había dos camiones. Estaba terminando los estudios de profesor mercantil en la Escuela de Comercio, pero preferí centrarme en el negocio familiar, que era lo que me gustaba, y me incorporé desde abajo. Comencé de ayudante de chófer.
¿Qué aprendió en esos primeros años?
Estuve tres años viviendo la vida de conductor. Antes pasábamos mucho frío y mucho calor, no había comodidades. Los viajes a Barcelona duraban ocho horas, a Madrid ocho y media. De Barcelona a Sevilla, dos días, noche y día. Era duro, pero yo era feliz. Me adapté, adquirí conocimiento de la vida y, sobre todo, virtudes: trabajo, sacrificio, aguante, honradez, trato humano. Eso me ha acompañado siempre, especialmente con los conductores: familia, humanidad y cariño.
¿Cuál es el secreto para que una compañía fundada en 1933 siga en pie?
El equipo humano, compromiso y valores. Sin nuestros empleados, los de antes y los de ahora, no habríamos podido lograr nada. Y luego está el compromiso con dar un buen servicio a nuestros clientes. Las promesas hay que cumplirlas. Y, por supuesto, hay que mantener los valores.
En su negocio la relación con los clientes es muy importante. ¿Cuál es la clave para mantenerlos y hacer nuevos?
Cuando un cliente es amigo, algunos piensan que puedes relajarte. Yo lo interpreté al revés: al amigo hay que servirle mejor, con mucha energía, porque además de cliente es amigo. He tenido relaciones comerciales de cuatro décadas, incluso con dos generaciones: el padre y el hijo. Mantener clientes tanto tiempo hoy, con la competencia y los procesos de licitación que hay, no es fácil.
Usted siempre ha defendido la reinversión por encima del dividendo.
Mi padre me enseñó que había que vivir del sueldo. El dinero de la empresa es para la propia empresa. Aquí todos vivimos de nuestro sueldo. No hemos repartido dividendos en 92 años.

Miguel V. Carreras, presidente de la compañía aragonesa de transporte y logística Grupo Carreras. / MIGUEL ANGEL GRACIA
¿Qué diferencia ve entre una gestión familiar y la de un fondo de inversión?
Es el norte y el sur. En la familiar hay austeridad, control de costes, justicia con el personal, promoviendo al que más vale, y predicar con el ejemplo: no mandar algo que tú no hayas hecho. Eso, en los momentos difíciles, es lo que hace que la gente te siga.
Ha hablado de devolver a la sociedad parte de lo conseguido.
Creo en devolver a la sociedad parte de lo que he recibido de ella. Por eso creamos una fundación hace seis años. Con vocación de ayudar en temas sociales, educativos, etcétera. Y la hemos dotado con acciones de Carreras para garantizar su continuidad.
¿Cómo abordan la sucesión?
Está todo preparado. Mis hijos llevan décadas en la empresa. Con el actual tamaño y tanta complejidad, además de con ellos contamos con excelentes profesionales, porque de lo contrario no podríamos ya controlar las empresas.
Usted ha dicho que le gustaría que sus nietos continuaran. ¿Cómo está la cuarta generación?
Son 13 y los que tienen la edad han estudiado o están estudiando todos carreras universitarias. Ya se ha incorporado uno, después de tres años fuera. Los que quieran incorporarse deberán hacerlo con humildad y ocuparán el puesto que les corresponda.
¿Qué le gustaría que fuese Carreras dentro de cinco años?
Me gustaría que nos consolidáramos como una de las principales empresas de logística y transporte de España y Portugal, especialmente en gran consumo, y como una importante empresa en Europa del sur, puesto que estamos también presentes en Francia e Italia.

Instalaciones de Grupo Carreras en el polígono Plaza de Zaragoza. / MIGUEL ANGEL GRACIA
¿Cuál es su principal preocupación en la gestión de Grupo Carreras?
El crecimiento. Hay proyectos, pero lo importante es cómo se ejecutan y cómo se controlan. Las grandes empresas desaparecen por el descontrol: cuando te das cuenta de que has caído en el barranco, ya es tarde.
¿Contemplan adquisiciones o alianzas?
Hemos crecido de forma orgánica. Hemos comprado alguna empresa pequeña, complementaria, pero Carreras se ha hecho con nuestro esfuerzo. No tenemos interés en grandes compras: cada empresa tiene su forma de trabajar y mezclar sistemas es complicado. Queremos nuestro librico, es decir, crecer a nuestra manera.
En un sector de márgenes ajustados, ¿qué palancas han sido claves para aumentar la rentabilidad en los últimos años: ocupación, eficiencia, tecnología, mix de clientes, servicios de valor añadido?
El sector de la logística y el transporte es complicado, exigente y de márgenes muy bajos. Asimismo, es un sector que afronta muchas dificultades y muy competitivo. Por todo ello, las claves para mantenerse a flote son la innovación, la capacidad de inversión, la eficiencia y la austeridad. Desde Carreras Grupo Logístico apostamos también por la tecnología y las herramientas digitales. De hecho, trabajamos con la inteligencia artificial conversacional para agilizar procesos rutinarios y administrativos. También trabajamos para mejorar la eficacia de nuestros procesos y asegurar un servicio de calidad para nuestros clientes. Carreras es un operador logístico integral que ofrece todos los servicios de la cadena de suministro, lo que nos da un valor añadido. Llevamos a cabo 14 actividades diferentes que cubren todas las necesidades logísticas de nuestros clientes.
¿Qué costes le preocupan más -combustible/energía, salarios, mantenimiento, financiación- y cuánto han podido trasladar a precios?
Vivimos en un momento convulso tanto en el mercado internacional como en el nacional. Están subiendo todos nuestros costes. El incremento de los costes laborales es muy elevado, con el absentismo disparado y una escasez aguda de talento. Actualmente faltan muchos profesionales, especialmente conductores, y la única forma de atraerlos es tratándoles mejor y pagándoles más que la competencia. También la normativa es cada vez más estricta en todos los frentes y encarece nuestros costes.
¿Dónde están invirtiendo más en este momento? ¿Tienen algún plan de sostenibilidad?
En Carreras buscamos ser equilibrados en nuestras inversiones para crecer de forma homogénea. Invertimos en ampliar nuestra capacidad logística, mediante nuevas naves, y en ampliar y renovar nuestra flota propia de vehículos. Carreras cuenta con un meticuloso plan integral de sostenibilidad para lograr un transporte y logística comprometidos ambientalmente. Nuestras naves se construyen bajo criterios de la normativa BREEAM, la más sostenible, y estamos invirtiendo en energías renovables -placas solares, parques eólicos- y en energías sostenibles como son el hidrógeno y los biocombutibles. Es más, este año hemos conseguido ser el primero operador logístico de España y Portugal en lograr la Tercera Estrella Ibérica Lean & Green, otorgado por AECOC, por reducir nuestras emisiones de CO2.
«Zaragoza es el epicentro de la logística, un nodo clave entre España y Europa»
Han crecido por toda España, pero siguen muy arraigados a Aragón. ¿Por qué?
Porque somos aragoneses. A pesar de muchas invitaciones para trasladar la central a Navarra, Barcelona o Madrid -con promesas de ventajas fiscales-, no nos ha temblado el pulso. Siempre lo hemos tenido claro: queríamos estar en Aragón. Realmente nuestro negocio en Aragón es muy minoritario, puede ser el 4%, pero estamos comprometidos con nuestra región y aquí seguimos. Es, al final, una cuestión de amor a la tierra.
Zaragoza es un polo logístico cada vez más potente, el polígono Plaza es una referencia en toda España. ¿Cómo lo ve?
Zaragoza se perfila como nodo clave entre España y Europa: desde aquí, gran parte del país queda a menos de 300 kilómetros, lo que refuerza su potencial logístico. Aragón vive una oportunidad histórica; Zaragoza está ganando peso económico. Pero el impulso traerá tensiones: ya falta mano de obra y el absentismo es alto. Si se necesitan decenas de miles de trabajadores, habrá que traerlos de fuera.
Esta entrevista forma parte de la serie ‘Los que dejan huella’, un proyecto conjunto de Prensa Ibérica y KPMG para dar a conocer las opiniones de destacados empresarios familiares del país y que culminará con la publicación de un libro.
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