Castelló se está acostumbrando (y menos mal) a disfrutar de conciertos que funcionan como una visita ilustre o como una lección de historia emocional. La actuación de Emma Pollock este lunes 16 de febrero en el SONS Castelló pertenece a esa categoría: la de los momentos que no hacen ruido, pero dejan poso.
La cita será a las 20.00 horas en el Teatre del Raval (Conde Pestagua, 38), con entrada voluntaria y reserva previa, una fórmula que encaja bien con el espíritu de un ciclo que apuesta por la cercanía, el cuidado y el valor de la escucha.
Una figura clave del pop escocés
Hablar de Emma Pollock es hablar de una trayectoria sostenida por la coherencia y la sensibilidad. Fue el cerebro creativo de The Delgados, una de las bandas esenciales del indie británico de los noventa, y pieza fundamental del influyente sello Chemikal Underground, casa también de nombres como Mogwai o Arab Strap.
Emma Pollock regresa a Castelló para ofrecer en directo su último trabajo en el Teatre del Raval. / MEDITERRÁNEO
A todo ello se suma su implicación en los estudios Chem19, uno de los espacios de grabación más respetados del Reino Unido. Un ecosistema creativo del que Pollock no solo ha formado parte, sino que ha ayudado a construir.
Pop sereno, melancolía luminosa
Desde que inició su carrera en solitario, hace ya casi dos décadas, Pollock ha ido puliendo un lenguaje propio: canciones de apariencia sencilla que esconden una complejidad emocional notable, melodías agridulces, una melancolía activa, lejos del lamento, y una voz que narra desde la calma y la experiencia.
Su música no busca el impacto inmediato ni el estribillo fácil. Funciona mejor desde la escucha atenta, desde ese lugar en el que el pop se convierte en refugio y en reflexión. Tres décadas después de su irrupción en escena, sus constantes siguen intactas, y eso —en tiempos de sobreproducción y prisa— es casi un acto de resistencia.
Un lujo para el SONS Castelló
La presencia de Emma Pollock en Castelló refuerza la línea del SONS Castelló como un espacio que entiende la cultura como experiencia y no como mero consumo. Un concierto íntimo, sin artificios, en el que la elegancia y la honestidad artística van de la mano.
Una oportunidad poco habitual para ver de cerca a una de las grandes damas del pop escocés contemporáneo. Y, sobre todo, para recordar que algunas canciones no necesitan levantar la voz para quedarse contigo.
Suscríbete para seguir leyendo














