Doña Sofía y el ‘birretazo’

Sin atender a su razón social y educativa, hay universidades públicas que han convertido el reparto del honoris causa en un trapicheo de influencias o en una manera de alimentar egos bien relacionados con la fama o la foto efímera. Esta misión espuria se ha infiltrado en el ADN universitario, siendo hasta una rareza que alguien salga en plan Pepito Grillo llevando la contraria. No ha ocurrido así con un grupo de docentes y trabajadores de la ULPGC que, a través de un manifiesto público, destacan su malestar por la designación de la reina emérita, doña Sofía de Grecia, como merecedora de tal distinción.

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