El planeamiento urbanístico de Asturias se reformará después de doce años para abordar la ordenación del territorio desde una perspectiva más ágil, simple y cargada de menos burocracia. La nueva Ley de Ordenación Integral del Territorio de Asturias (LOITA) implantará grandes novedades, aunque la más importante es la supresión de los planes generales de ordenación, una herramienta que actualmente trae “de cabeza” a los ayuntamientos por su extensa tramitación, que puede alargarse hasta dos décadas. “Cuando lo acabas, ya te quedó obsoleto”, coinciden los regidores.
“En España aprobar un plan general urbanístico se ha convertido en una especie de odisea administrativa y, siendo como es un instrumento básico de ordenación, con mucha importancia también para la economía, eso es una anomalía a corregir. Además, la complejidad que se ha alcanzado hace que el ciudadano no entienda los criterios y normas del urbanismo, y eso no es bueno; por eso es necesaria también una simplificación”, considera el alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega.
En su caso, y a pesar de ser uno de los municipios que más crece en población de la región, todavía no han conseguido disponer de un PGO, aunque ahora ya están “a las puertas de la aprobación inicial del nuevo plan general, que abrirá el plazo de alegaciones para los vecinos, y se hará conforme a la legislación actualmente vigente”.
El alcalde de Parres, Emilio García Longo, coincide en su análisis. “Los procedimientos de ordenación, tal como están actualmente diseñados, se hacen interminables. La normativa está cambiando constantemente (en comercio, medioambiente…) y eso hay que ir incorporándolo a la tramitación. Son prácticamente inviables”, afirma
El regidor insiste en que “no es normal que los concejos tarden entre 15 y 20 años” en diseñar un PGO. “Puede tener un problema un concejo, pero no todos”, apunta. Lo dilatado del procedimiento hace que muchos ayuntamientos “no se quieran meter ahí” y vayan alargando el momento de enfrentarse a la renovación del planeamiento con modificaciones puntuales.
Dinámicas más ágiles
Para el alcalde, en cuyo municipio están a la expensa de aprobar el texto refundido del PGO, apostar por prácticas “más dinámicas y ágiles” es fundamental para el desarrollo de los concejos asturianos. En la misma línea se expresa, el regidor de Cangas del Narcea, José Luis Fontaniella: “El PGO es una zancadilla enorme para que el concejo pueda prosperar”.
El municipio del occidente asturiano cuenta actualmente con unas normas urbanísticas de hace veintiséis años, que “constriñen” el desarrollo del concejo porque es “imposible hacer nada. Ni casas ni ganaderías…”. La pretensión del equipo de gobierno es avanzar en la redacción de un plan general de ordenación, por tanto, “estaremos atentos a la información que nos trasladen desde la Consejería, porque ahora la burocracia es terrible”.
Más si cabe en un caso como el de Cangas, un municipio de gran tamaño que alberga parques naturales, parques de la biosfera y un gran patrimonio inmobiliario. “Todo eso ralentizaría la elaboración del plan general, además de las alegaciones que pudiesen presentarse”, explica Fontaniella.
Desbloquear la construcción de vivienda
Ángel García, alcalde de Carreño, también incide en que las redacciones o modificaciones de los PGOU municipales son “verdaderos quebraderos de cabeza”. En su caso, lo están sufriendo ante una clara falta de vivienda. Por eso, “todo lo que sea facilitar el desarrollo de vivienda es perfecto, principalmente la pública”.
En esta línea cree, además, que se debería trabajar para que los ayuntamientos pudieran gastar el dinero del remanente en la compra de suelo público para construir vivienda pública, no solo en la amortización de deuda.
El problema de la falta de vivienda lo conocen bien en El Franco. “Tengo terrenos para viviendas sociales, pero su construcción se eterniza por la tramitación”, cuenta su alcaldesa, Cecilia Pérez, quien recuerda que “la planificación urbanística, tanto la autonómica como la local, es muy necesaria”. “No puede llevar un plan general 20 años”, dice quien también preside la Federación Asturiana de Concejos.
Falta de personal
Sobre la voluntad de la consejería de agilizar estos trámites, aplaude la decisión: “Todo lo que represente una reducción de la burocracia bienvenido sea, porque prácticamente todo lo que quieras hacer conlleva un trámite urbanístico”. Eso sí, la simplificación no debe corresponder solo a la administración autonómica. “Todos tenemos que ganar en agilidad, los ayuntamientos también”, considera.
La problemática de la burocracia se complica aún más en municipios de menos tamaño. “Los concejos pequeños tenemos un problema de personal. Aunque logremos una subvención del Principado, necesitamos gente en el territorio. Nosotros estamos asociados con Pravia, y tenemos un buen servicio, pero necesitamos que todo sea más ágil y tener las cosas claras”, dice el alcalde de Belmonte de Miranda, Gilberto Alonso Suárez.
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