No sólo reafirmó su rechazo a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB (pese a haber firmado este compromiso en el seno de la OTAN).
También realizó un encendido alegato contra los planes de Friedrich Merz y Emmanuel Macron de desplegar un paraguas nuclear europeo, como fórmula de disuasión frente a la amenaza de Vladímir Putin.
Lo hizo con un discurso que aleja aún más a España del eje de poder conformado de las dos grandes potencias que actualmente lideran la estrategia de defensa europea: Alemania y Francia.
En la apertura de la Conferencia, el canciller alemán Friedrich Merz había anunciado que ya ha mantenido con Emmanuel Macron «las primeras conversaciones» sobre «la disuasión nuclear europea«.
Al tomar la palabra, Pedro Sánchez elevó un ruego a los líderes mundiales: «Me gustaría pedir humildemente a todas estas poderosas naciones: por favor, detengan el rearme nuclear. Siéntense, negocien, y firmen un nuevo tratado START que garantice la continuidad del que acaba de expirar».
Se remontó para ello al accidente de Palomares. Como representante de un país no nuclear que «ha sido testigo de bombas nucleares que cayeron accidentalmente en su territorio en 1966», señaló, «les ruego que eviten el inicio de una nueva carrera armamentística mientras aún sea posible».
«La Humanidad les está eternamente agradecida y les juzgará duramente si no lo hacen», añadió Sánchez, quien argumentó durante la Cumbre que «el rearme necesario es el moral».
En su alegato, el presidente español se remontó a los tiempos de la Guerra Fría, cuando «los errores técnicos y humanos nos acercaron a desencadenar una guerra nuclear abierta entre Occidente y la antigua URSS, una guerra que hubiera llevado a la Humanidad al borde de la extinción«.
Europa debe reforzar sus capacidades de defensa para proteger nuestra libertad y nuestro modo de vida, y garantizar la seguridad de nuestros socios.
Pero seamos claros: el rearme nuclear no es el camino. pic.twitter.com/TUOdgJgMjl
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) February 14, 2026
Tras sobrecoger al auditorio con estas palabras, Pedro Sánchez participó en un panel junto al presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen.
Y de nuevo, quedó patente la enorme distancia que existe entre las inquietudes del presidente español y sus socios europeos.
Stubb y Frederiksen coincidieron en la imperiosa necesidad de aportar más recursos militares al Gobierno de Volodímir Zelenski, para poner fin cuanto antes a la invasión de Ucrania.
Ambos mandatarios describieron con toda crudeza la amenaza de Putin sobre Europa y sobre el mundo libre.
Mientras tanto, Sánchez llenaba sus réplicas con alusiones al sufrimiento de la población de Gaza, la lucha contra el cambio climático y la necesidad de reducir la pobreza y acortar las desigualdades en el mundo.
La impresión que sus palabras trasladaban al auditorio es que el Gobierno español no es del todo consciente de que Europa está al borde de un conflicto armado a gran escala con Rusia.
«Mi responsabilidad como líder europea no es sólo proteger a mi país, sino proteger al conjunto de la OTAN«, indicó la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.
Y apuntó que el primer paso pactado en la OTAN, para alcanzar el 3,5% del gasto militar en 2035, podría ser «demasiado tarde. Para mí es ahora, y tal vez en 2030 no sea suficiente».
Ante la rotundidad de sus palabras, la moderadora del encuentro preguntó a Frederiksen: «¿Cree que podrá convencer a su colega español?«
Ya desde su primera intervención, Sánchez había expresado su «disconformidad» con el compromiso que firmó en el seno de la OTAN de alcanzar el 5% de gasto militar.
Argumentó que España ha «duplicado» la presencia de efectivos en misiones internacionales y «triplicado» el gasto militar en relación al PIB.
«Si aceptamos la idea del 5%», alegó, «desarrollaremos más dependencia» de la industria militar estadounidense.
Respecto a las reticencias de Sánchez a desplegar el paraguas nuclear, el eurodiputado del PP y exembajador de España ante la OTAN Nicolás Pascual de la Parte recuerda que ha sido Putin quien ha amenazado varias veces con recurrir a su armamento nuclear, para disuadir a Europa de seguir apoyando militarmente a Kiev.
«En la cuestión nuclear, Sánchez se mueve en niveles retóricos y abstractos, defendiendo un pacifismo que ignora conscientemente la realidad«, indica Nicolás Pascual en declaraciones a EL ESPAÑOL.
«Y la realidad es que por muchas capacidades militares convencionales que pueda desarrollar Europa, nunca podría crear una disuasión creíble frente a una Rusia nuclear, a la que le bastaría escalar cualquier potencial conflicto al umbral nuclear para paralizar y someter a Europa«, añade.
Por ende, señala el eurodiputado del PP, «Europa no tendrá soberanía política efectiva ni autonomía estratégica si no se dota de una disuasión nuclear». Un armamento que en la actualidad sólo poseen Francia y el Reino Unido en el continente.
Durante su intervención en la Conferencia de Múnich, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, consideró que Putin «está fracasando a nivel militar», por el elevado precio en vidas humanas que le está suponiendo la guerra de Ucrania.
Tan sólo en los meses de diciembre y enero, han muerto 65.000 soldados rusos en el frente de batalla, detalló.
Una cifra atroz, si se compara con las 18.000 bajas que registró la URSS durante los 10 años de su invasión en Afganistán.
A ello se suma el desgaste económico: la inflación se ha situado por encima del 10% en Rusia y los tipos de interés alcanzan el 16%.
«Putin no quiere finalizar esta guerra», señaló Stubb, «no porque crea que puede avanzar, sino porque el coste político y social de traer los soldados a casa es demasiado arriesgado» para la estabilidad del régimen de Moscú.
Por ello, consideró necesario mantener la presión mediante sanciones económicas y sobre la flota fantasma que intenta exportar su crudo, además de facilitar a Ucrania «todos los medios, incluidos los [misiles] Tomahawk. Así Ucrania ganará esta guerra», recalcó.
Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, lamentó que si Putin puede sostener su agresión en Ucrania es gracias a la ayuda que recibe de Irán, Corea del Norte y China.
«Tenemos que entender que Rusia no va a cambiar, no están interesados en la paz», constató Frederiksen, ya que la agresión está en el «ADN imperialista» de Putin.
A su juicio, se trata de un conflicto que sólo se podrá resolver «añadiendo más presión económica y militar» frente a Rusia.
La primera ministra danesa recordó que siguen existiendo «líneas rojas» sobre las armas que los socios de la OTAN pueden facilitar a Ucrania, debido a las restricciones que ha impuesto Trump.
Pero, advirtió, «no se puede luchar con un brazo atado a la espalda, ni proteger un país sin defensa aérea».
«Sabemos todo lo que tenemos que entregarles», agregó Mette Frederiksen, «incluyendo la membresía de la OTAN. Si [Ucrania] fuera miembro de la OTAN, estaríamos en una situación completamente distinta«.
Al respecto, Pedro Sánchez señaló que la invasión de Ucrania no es sólo «un ataque a un país, sino a la totalidad de la Unión Europea como proyecto político de democracia y libertad».
Pero, objetó, la situación en Gaza y las amenazas de Trump sobre Groenlandia están «legitimando lo que está haciendo Putin», al cuestionar el principio del respeto a la «integridad territorial».
Porque no es aceptable aplicar un «doble rasero», advirtió Pedro Sánchez, hay que defender «la integridad territorial de Ucrania, pero también la de Gaza y Cisjordania».
Por otro lado, señaló que las naciones del «sur global» están pidiendo a los países occidentales que participen en «todos esos debates públicos sobre el clima, la pobreza y la desigualdad«, para garantizar la estabilidad mundial.














