La meritocracia es la base de todo. Y lo es, en cualquiera de los ámbitos de la vida: político, económico, cultural e incluso deportivo, sobre todo en el mundo del fútbol. Concretamente, para Luís Castro, da igual si tienes 18 o 38 años, si tu cabello es rubio o negro, si mides 1,70 o 1,90 metros, si pesas más o menos, si tienes más o menos calidad pero no la demuestras o si eres una estrella o una joven promesa. Por encima de todo emerge una figura única e insustituible: el club, el escudo y su afición. Es decir, el Levante y todos sus estamentos. Para ello, el técnico portugués ha implantado la filosofía del mérito, rigurosidad, exigencia y aportaciones al equipo para determinar qué futbolista jugará cada semana. Por tanto, a su llegada a Orriols, el entrenador granota lo tenía muy claro: todos parten de cero, en igualdad de condiciones y, por consiguiente, uno tendrá más posibilidades que otro en función de sus capacidades, rendimiento y trabajo por el equipo.
Es decir, se premia el esfuerzo, el sacrificio y el talento demostrado sobre el terreno de juego. Una forma de gratificar y corresponder a aquellos jugadores que de verdad sienten este escudo y demuestran, con argumentos empíricos, que son las mejores opciones para beneficiar al equipo según el tipo de partido. Desde Carlos Álvarez o Etta Eyong hasta Carlos Espí, Kareem Tunde… todos son iguales. No obstante, uno de los más perjudicados es José Luís Morales, quien, si ya estaba pasando un momento difícil en su vuelta a Primera División, ahora se ha visto acrecentado bajo esa dinámica de justicia competitiva. En cambio, otros jugadores como el propio Tunde, Losada, Matturro, Diego Pampín o Pablo Martínez se han visto beneficiados de esta nueva mentalidad tras sus grandes actuaciones en estos últimos seis encuentros en Liga.
José Luis Morales celebrando su gol ante el Barcelona / LALIGA
Sin opciones con Luís Castro
Es evidente que el capitán granota no pasa por su mejor momento y/o temporada. La irregularidad, intrascendencia en el juego y la calidad de la competición han sobrepasado a un Morales relegado a la dinámica de rotación. Una versión muy alejada de sus mejores años en Orriols. La suma de factores edad y nivel ha limitado sus opciones tanto en el primer tramo de la temporada con Julián Calero como con la llegada de Luís Castro. No obstante, el técnico portugués ha dado un paso más, reduciendo al mínimo sus participaciones e incluso dejándole fuera de la convocatoria ante el Athletic por decisión técnica. Y es que, números mediante, el atacante de 38 años suma tan solo 21 minutos en cinco partidos, lo que evidencia un protagonismo muy limitado y prácticamente insignificante. Asimismo, en el cómputo global, ha disputado 17 partidos en Liga, aunque únicamente uno como titular, haciendo un total de 285 minutos. Esto le supone ser el jugador número veintiuno en esa lista de jugadores granotas con menos minutos. Es decir, una media de 16,76 minutos por partido. Una cifra inédita en la longeva carrera como jugador profesional.
Hay que remontarse al 23 de agosto de 2025 ante el Barcelona en la jornada 2 para recordar su única titularidad. En aquel encuentro en el Ciutat de València firmó un gol de penalti. La primera parte de la temporada a las órdenes de Calero ya fue complicada para el madrileño, aunque era de los primeros en ese juego de rotación desde el banquillo. Pero ahora, su rol ha cambiado por completo: ha pasado de tener un papel secundario a no jugar apenas minutos. Resumiendo sus participaciones con Luís Castro, ha jugado 19 minutos ante el Sevilla, 2 minutos ante el Espanyol, 0 minutos contra Real Madrid, Elche, Atlético y desconvocado ante el conjunto bilbaíno. Incluso en el que sería el último partido del tándem ante la Real Sociedad, Álvaro del Moral también lo dejó sin minutos.
Además, en esos pocos partidos esta temporada, el Ciutat ya le ha manifestado su descontento con su rendimiento. En cambio, en Copa del Rey ha jugado los tres partidos como titular, aportando un gol y una asistencia. Más allá de su polémica marcha al Villarreal, lo que se juzga (como a todos) es su rendimiento inmediato y capacidad para marcar la diferencia. Ambos factores no se están dando esta temporada. De ahí que su continuidad en el equipo sea puesto en duda.

Morales en los instantes previos al calentamiento ante el Elche / LALIGA
Luís Castro responde
Por su parte, Luís Castro, en la comparecencia de prensa previa al encuentro ante el Valencia, ha dejado meridiano dos cosas: primero, el caso Morales, su situación y los motivos por los que no juega; y, segundo cómo funciona esa meritocracia e igualdad interna instalada en el equipo. A la pregunta sobre el comandante ha respondido con rotundidad lo siguiente: «Yo he dicho una cosa al principio y voy a decir una vez más: aquí es Levante. Morales ha trabajado muy bien y como has mirado hoy estaba trabajando normal, porque él conoce cómo yo trabajo y yo lo digo a él y a todos los otros las cosas cara a cara. Morales tiene una historia en el club que es muy grande y eso yo lo sé. Por eso es uno de los capitanes, y respetamos y yo respeto, y todas las personas del club respetan su historia, pero después cada semana se puede quedar fuera como todos los otros porque vamos a hacer lo que pensamos para cada partido que es lo mejor para el club», expresó el técnico portugués.
Además, el entrenador granota ha dejado una reflexión final, clara y significativa, sobre que el club está por encima de todo, lo que ha encandilado a los granotas. «Yo cuando voy a hacer el once o cuando voy a hacer los veintitrés no miro a caras, miro a lo que cada uno puede dar en cada momento. Si mañana se tiene que quedar Pablo Martínez fuera y está jugando siempre y es el capitán, se queda Pablo Martínez fuera, si después se tiene que quedar otro, se queda, porque lo más importante es el club, no soy yo ni los jugadores. Yo un día voy a salir de aquí, es cierto, si no es temprano es cuando voy a morir un día mínimo, los jugadores también van a salir, pero el club y los aficionados se van a quedar», concluyó Luís Castro. En definitiva, sin duda, lo que más desearían los levantinistas es que Morales recuperase su mejor versión y su rol de pieza clave en el equipo… Aunque, su tiempo en Orriols parece estar llegando a su fin.














