El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistirá este sábado a la Conferencia de Seguridad de Múnich, cuyo programa alerta del impacto global de la «bola de demolición» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El jefe del Ejecutivo llegará sobre las 14.00 horas al hotel Bayerischer Hof, sede de la Conferencia de Seguridad, según informaron fuentes gubernamentales, para intervenir una hora después en la mesa redonda sobre seguridad transatlántica en el panel titulado: ‘¿A la par? Fortaleciendo las bases de la seguridad transatlántica’.
Se trata de la primera vez que Sánchez interviene en este foro, el principal de carácter internacional sobre seguridad que se celebra anualmente desde 1963. Según las mismas fuentes, en esta conferencia se prevé abordar los principales desafíos de la seguridad internacional, la política exterior y de defensa, en el marco de las conclusiones del informe de esta edición denominada ‘Under Destruction’, que alerta del creciente cuestionamiento del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, añadieron que la guerra en Ucrania será también un tema central.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ejercerá de anfitrión de los países invitados, entre ellos, España y Colombia. De hecho, otro Sánchez, Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, el ministro de Defensa de Colombia, participará hasta en dos paneles en esta conferencia, cuyo informe contiene un índice basado en encuestas entre la población de las grandes economías mundiales.
El texto, al que ha tenido acceso Servimedia y cuyo título es ‘Bajo demolición’, tiene 214 páginas y señala que el mundo está bajo los efectos de «una política de demolición» cuyo máximo representante es Trump, quien además muestra una «inquietante» afinidad con el presidente ruso, Vladimir Putin, según señalan.
La política de Trump
El documento asegura que existe un gran riesgo cuando el problema es que el principal garante de las normas deja de fingir que las respeta, en alusión al presidente estadounidense. Ya en el inicio, uno de sus autores, Tobias Bunde, recalca que «nuestros ciudadanos se preguntan de dónde viene el afán por destruir. Se aprecia una tendencia general entre líderes que no plantean reformar, sino destruir a partir de ideas radicales».
Europa aparece en el informe descrita como demasiado dependiente para ser soberana, demasiado rica para ser irrelevante y demasiado dividida para liderar. El documento señala que, por un lado, acelera el gasto en defensa y se habla de «autonomía estratégica»; mientras que por otro, sigue actuando como si el paréntesis de Trump fuera reversible. Así, explican que «la amenaza va más allá de lo militar y alcanza lo conceptual: una relación transatlántica que ya no se apoya en valores compartidos, sino en cálculos condicionales».
Pero el texto también se pregunta si la «sacudida» de Trump estuviera desbloqueando reformas largamente postergadas, apuntando que «el aumento del gasto en defensa de la OTAN o algunos avances diplomáticos parecen sugerirlo». Sin embargo, considera que «la destrucción ha generado movimiento, pero no brújula y los conflictos no se resuelven, se congelan». Así, sostiene que los beneficiarios rara vez son las clases medias desencantadas que votaron contra el sistema y opina que «quienes mejor capitalizan el vacío son los actores con mayor capacidad de coerción económica, militar o tecnológica».















