La literatura nos ha hecho llegar muchas novelas de aventuras y de piratas, y algunas muy buenas, pero en el canon de las historias inmortales de ese género hay una que ondea en lo más alto del mástil, por encima del resto. Su inmortalidad deviene de la maestría narrativa de su autor, Robert Louis Stevenson. La isla del tesoro, la historia que ha cautivado la imaginación de millones de lectores y que perdura así que pasen los años, gracias a la emoción de su narrativa, a sus personajes inolvidables y a sus temas, pues aunque hay relatos de aventuras publicados en la misma época que resultan hoy día difíciles de recordar, La Isla del Tesoro nunca ha perdido su poder de seducción, desde la primera página, para atrapar al lector entusiasta; una fuerza derivada del genio narrativo de Stevenson y de la revelación pura y certera de sus personajes y sus tramas.
La Isla del Tesoro sigue siendo una obra maestra de la novela de aventuras, tan grandiosa hoy como lo fue hace más de un siglo. Es esa grandiosa vigencia la que ha llevado a la editorial Alba, a recuperar este clásico eterno, con una nueva traducción a cargo de Marta Salís y unas expresivas ilustraciones de Edmund Dulac
En La isla del tesoro hay todo lo que se le exige a una historia de piratas y tesoros escondidos, batallas en el mar, asedios, asaltos, saqueos, fugas atrevidas, duelos y terribles tormentas, con personajes donde aflora el honor, el valor y la amistad, pero también la traición y la maldad y por encima de ellos, el amor y la sed de venganza.
Stevenson fue un escritor que basó el éxito de esta novela en el uso de poderosas imágenes, que sirven al lector para alimentar una fantasía desbordante que le empuja hacia metas que el cuerpo no está destinado a alcanzar, pero sí la mente. De esa mente poderosa de Stevenson surgieron los grandes personajes de leyenda, capaz de fascinar a generaciones de jóvenes y adultos, el joven Jim Hawkins, el capitán Billy Bones , el capitán Smollett, al mando de la de la Hispaniola, Perro Negro y sobre todo John Silver el Largo, y su loro que repite una y otra vez “¡Oro! ¡Oro!”. Silver es uno de los piratas más famosos de la literatura. Astuto, carismático y moralmente ambiguo, lo que lo convierte en un personaje complejo, amable y ruin, que se hizo querer incluso por el autor pues al final de la novela logra huir.
La isla del tesoro. / .
La novela se sitúa en la Edad de Oro de la Piratería, un período comprendido entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, cuando la piratería floreció en el mar Caribe y el océano Atlántico. La novela de Stevenson se inspira en esta época histórica cuando había asiduo tránsito marítimo entre las potencias europeas y sus colonias en ultramar. Surgieron entonces los barcos piratas, llenos de criminales y aventureros que asaltan los barcos en busca de las cargas valiosas de oro y plata que transportaban. Robaban la carga Y no tenían muchas contemplaciones con la tripulación.
La trama de La isla del tesoro sigue al joven Jim Hawkins, en la costa inglesa hacia 1750. quien descubre un mapa del tesoro en el cofre de un pirata fallecido, Bill Bones, que llevaba un tiempo hospedado en la posada del Almirante Benbow que regentaba su padre. Este descubrimiento lo embarca en un peligroso viaje junto a Squire Trelawney al doctor Livesey y a su amigo Squire Trelawney, para encontrar el tesoro enterrado del infame Capitán Flint. Alquilan un barco, la Hispaniola, al mando del capitán Smollett y se encuentran con una tripulación diversa y dividida pues parte de ella sigue al astuto y taimado Long John Silver, contratado como cocinero, pero que alberga sus propias ambiciones secretas que no son otras que recuperar el tesoro. El viaje hasta la isla transcurre sin problemas, pero estos surgirán una vez desembarcados. A medida se introducen n la isla, Jim se ve envuelto en un motín de los hombres de Silver y debe sortear traiciones, peligros y dilemas morales en alta mar y en la misteriosa Isla del Tesoro hasta que finalmente descubren el tesoro y logran recuperarlo con la ayuda del náufrago Ben Gunn que lo había escondido en una cueva.
La Isla del Tesoro ofrece todo lo que un aventurero podría desear: un misterioso viejo marinero que busca refugio en una posada remota, un pirata cojo con un loro en busca del marinero, un mapa del tesoro que cae en manos de un niño y el peligroso viaje a través del mar hacia una isla en busca del tesoro, solo para descubrir que la tripulación ha sido infiltrada por un grupo de compinches amotinados y su líder cojo y con un loro al hombro.
En principio Stevenson publicó la novela en 1881 en varias entregas en la revista Young Folks, bajo el título: The Sea Cook: A Story for Boys (El cocinero del barco: una historia para muchachos), pero no tuvo mayor resonancia. Todo cambió con la primera edición como libro en 1883; Stevenson le cambió el título para llamarlo La isla del tesoro y este se convirtió en un éxito inmediato de público y también un éxito comercial para Stevenson que, pese a ser esta su primera novela, se consagró como un exitoso escritor de relatos de aventuras y acción.
La vigencia de La isla del tesoro es absoluta. Nunca ha dejado de editarse: Desde su publicación, la novela ha permanecido ininterrumpidamente en las librerías de todo el mundo , lo que demuestra su popularidad duradera a lo largo de más de un siglo, siendo un clásico tanto para jóvenes como para adultos.















