El catalán Enric Luzán, que se ha propuesto dar la vuelta al mundo a pie con su proyecto «Enric Adventures», tiene una norma: en cada país entrevista a un catalán. En Croacia, la parada fue Zagreb. Y el invitado fue Jordi Font, extrenador de La Masia entre 2006 y 2017.
Font aterrizó en la capital croata en septiembre de 2025 y, apenas cinco meses después, ya habla como alguien que no ha venido «de paso». Su misión, compartida con otros dos profesionales catalanes con pasado en Can Barça, es tan ambiciosa como concreta: implantar metodología y cultura de entrenamiento del Barça en el Dinamo de Zagreb, una academia con prestigio internacional que busca un nuevo impulso. «El encargo es aportar el método… de La Masia«, explica.
En sus palabras, en Croacia hay futbolistas «técnicamente muy buenos» y «con mucho talento», pero el reto es sumar ese talento individual al juego colectivo que él y los suyos dominan.
Entrenó a Lamine, Olmo y Bernal, entre otros
Font trabajaba con los más pequeños, de 7 a 13 años, una franja decisiva para moldear hábitos y entendimiento del juego. Por sus manos pasaron nombres como Dani Olmo, Aleñá, Javi Puado u Òscar Mingueza. Y en su último año en el Barça, remata la frase con dos apellidos que hoy activan cualquier algoritmo: Marc Bernal y Lamine Yamal.
Sobre Lamine explicó un par de anécdotas: «Yo lo tuve en la temporada 2016-2017, que él tenía 10 años», recuerda. Y añade una anécdota que humaniza al fenómeno: cuando coincidían con el padre del jugador, y por cercanía entre Mataró y Llavaneres, a veces era él quien lo llevaba al campo o lo devolvía a casa tras torneos y partidos.
Verlo ahora en el primer equipo le sigue pareciendo «espectacular». Y no solo por él: Font admite que sigue al Barça por una razón sentimental y profesional a la vez, porque allí están «jugadores que también he tenido«. En el fondo, es la esencia del formador: el partido dura 90 minutos, el vínculo dura años.
Un papel clave en el Dinamo de Zagreb
El proyecto del Dinamo no es menor. Font recuerda que el club croata es una «religión» en su país y que su historia está muy ligada a la identidad nacional, «un poquito muy parecido a la del Barça con Catalunya«.
En ese contexto, el trabajo de cantera es estratégico y el club quiere modernizar estructuras: nuevo estadio en un horizonte de 4 o 5 años y, antes, una nueva ciudad deportiva para la que esperan trasladarse en «año y medio o dos».
Enric Luzán, durante su reto / YOUTUBE
Zagreb, mientras tanto, les ofrece una vida menos acelerada. «No hay mucho estrés«, dice Font, sorprendido por una capital donde los cafés se llenan a cualquier hora y el ritmo invita a bajar pulsaciones.
Es una postal curiosa: ADN Barça en un parque al lado del estadio, fútbol en estado puro y un técnico que ya no está en La Masia, pero sigue haciendo lo mismo que allí y, esta vez, a orillas del Sava.














