Es célebre la actuación de Los Chichos en el penal de Ocaña en 1985 para presentar la banda sonora de la película ‘Yo, el Vaquilla’. Juan José Moreno Cuenca, ‘el Vaquilla’, estaba encerrado allí y con él se fotografiaron Los Chichos. Fue uno de bastantes conciertos del trío rumbero en prisiones. También Joaquín Sabina o Loquillo actuaron en prisiones. Alba Flores retomó la interrumpida conexión del mundo carcelario con la cultura, nunca fluida por otro lado, con la presentación del documental ‘Flores para Antonio’ en el centro penitenciario de mujeres de Wad Ras, en Barcelona, este viernes. Tiene lógica: su padre, Antonio Flores, protagonizó ‘Colegas’ (1982), película del ciclo de cine quinqui de Eloy de la Iglesia, y murió de una sobredosis en 1995, a los 33 años.
Las reclusas en Wad Ras recibieron a la actriz en pie, tocando palmas y cantando ‘Muchas flores’. «Estoy aquí por vosotras -dijo Alba Flores-. Es una oportunidad superenriquecedora de ver qué os ha transmitido la película». La intérprete se emocionó en momentos de la charla, como cuando las presas le preguntaron sobre el duelo o el estigma que persiste sobre el consumo de drogas. No hay tantos prejuicios contra las grandes empresas y personas que «roban mucho dinero», señaló la actriz.
A la cárcel no va nadie
Junto a Flores estuvo la codirectora de ‘Flores para Antonio’, Elena Molina, en el coloquio que siguió a la proyección de la película, con dos nominaciones a los premios Goya. Las reclusas Gemma y Laura, que atendieron a la prensa tras el acto, hablaron sin pelos en la lengua: «A la cárcel no viene nunca nadie y agradecemos el contacto directo con Alba».
La actriz Alba Flores. / Marta Pérez / EFE
Mucho más que drogas
Flores tuvo gancho desde el principio. «En primer lugar, gracias por venir… ¡A pesar de que poco más podíais hacer!», bromeó. La nieta de Lola Flores y Antonio González, ‘el Pescaílla’, subrayó que la vida de su padre fue mucho más que su adicción a las drogas, cosa que «no define su identidad». Tampoco, añadió, define la detidad de una persona el hecho de que haya estado en la cárcel. y ha subrayado eso «no define su identidad», como tampoco el hecho de que una persona haya pasado por la cárcel.
«Ha sido muy emotivo, hemos acababo llorando todas», resumió Laura en calidad de portavoz de las presas.
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