Velilla de la Reina (León) no celebra un carnaval cualquiera: lo invoca. Cuando llega el Antruejo, el pueblo se transforma en un escenario vivo donde la tradición no se mira desde la acera… se vive a pie de calle. Y el protagonista tiene nombre propio: los guirrios.
Con sus trajes llamativos, el sonido inconfundible de cencerros y una presencia que impone y fascina a partes iguales, los guirrios recorren el pueblo convirtiendo cada esquina en un ritual popular. Aquí el carnaval no es solo desfile, es mascarada, personaje, gesto y recorrido, un tipo de fiesta que mezcla lo festivo con lo ceremonial y que ha convertido al Antruejo en una de las citas más singulares del invierno leonés.
Tradición, máscaras y calle: el carnaval más ancestral de Castilla y León te espera a un paso. / National Geographic
La experiencia es directa y sin filtros. La gente se mezcla, se sigue a los personajes, se busca el mejor punto para verlos pasar y se entiende rápido por qué esta celebración mantiene un magnetismo especial año tras año. No es casualidad que figure con reconocimiento turístico provincial: es patrimonio emocional, comunitario y callejero.
Eso sí, quienes quieran ir, harían bien en tomar nota del “manual Antruejo”: llegar temprano, moverse a pie y dejarse llevar por el ritmo de la fiesta. El corazón del día grande suele concentrar los momentos más potentes del pasacalles y los encuentros con los personajes tradicionales, con un ambiente de pueblo que engancha incluso a quien llega por primera vez.
Además, aquí tienes un consejo práctico: consulta el programa del año concreto antes de ir, especialmente si quieres planificar los actos principales y evitar perderte el momento clave del pasacalles.













